Carta abierta a la comunidad. Por Manuel Kobryniec

Manuel Kobryniec
Manuel Kobryniec

La crisis de la pandemia que estamos sufriendo pone al descubierto la crisis comunitaria de la cual todos somos responsables. Si miramos al país y podemos criticar la ausencia y/o deterioro de la dirigencia, con más derechos y obligación debemos hacerlo en nuestro micro mundo.

Siempre las generalizaciones son malas, pero deberemos coincidir que los individualismos, egos y ambiciones personales de poder han ido debilitando a nuestra kehilá (comunidad).

Frente a la magnitud de la problemática actual, está a la vista que no hemos aprendido mucho de crisis anteriores, fundamentalmente la del 2001 que hizo temblar toda la estructura comunitaria y solo el esfuerzo mancomunado con enorme ayuda del exterior hizo posible dar respuesta, cada uno desde su lugar.

Debemos recordar que en aquel trágico 2001, la DAIA, por ser quien alberga a todas las entidades y con consenso de ellas decretó la Emergencia Comunitaria. A partir de allí cada institución tuvo su rol, destacándose el enorme trabajo del Joint, de la Agencia Judía, Tzedaka, B’nai B’rith y la AMIA fundamentalmente y la apoyatura de la DAIA para las gestiones y articulaciones políticas necesarias.

No se aprendió. Nadie pensó hacia adelante. Nadie pensó en conjunto. Hoy debemos volver a hacerlo y requiere mucha grandeza y humildad. Se requiere de cuadros profesionales que ayuden a pensar y a elaborar respuestas. Nada nuevo saldrá repitiendo mismos modelos.

Pero la crisis no necesita ser aumentada y alimentada desde adentro. A la ausencia de liderazgo y timming para llevar adelante los temas, la DAIA ha dado un paso en falso muy grave ayer. Quizás para muchos pasó desapercibido o les parecerá menor. Pero no lo es.

La comunidad judía Argentina se define sionista y su ligazón con Israel es inquebrantable. La agenda sionista, la defensa del Estado de Israel es obligación y se debe hacer permanentemente. Los embates del antisionismo, que sabemos que es la otra cara del antisemitismo, requiere y exige mayor agudeza y responsabilidad.

Ayer fue Iom Ierushalaim, la OSA llevo a cabo su acto virtual que merece ser reconocido y produjo alegría y acompañamiento a muchísima gente. La DAIA no solo estuvo ausente. En una actitud de irresponsabilidad comunitaria realizó un acto a la misma hora. Podemos aceptar errores de coordinación de agenda comunitaria, es otro mal que nos aqueja, pero cuando esta se detecta se debe volver en el análisis y priorizar las acciones.

En el mismo día que la comunidad tanto institucional como los judíos a nivel individual repudiaban a un detractor del sionismo, la DAIA dio la espalda a Ion Ierushalaim, el Estado de Israel y a la comunidad. No lo merecemos.

La calidad de nuestra dirigencia se debe meritar por sus acciones. Y quien asume cargos de altísima responsabilidad debe garantizarnos a todos también su compromiso irrestricto con los temas centrales de nuestra identidad y razón de ser,

Ayer no se hizo y es una ofensa a todos que no puede volver a repetirse. La elección de nuestros representantes nos debe exigir a un análisis mucho más en profundidad. Somos todos corresponsables.

Shabat Shalom

Manuel Kobryniec- Dirigente Comunitario

 

1 COMENTARIO

  1. No es mi intención inmiscuirme en la interna, si es que la hay, entre la OSA y la DAIA. Pero me llama la atención que este ataque a la dirigencia de la DAIA ocurra en momentos en que salieron a la luz las propias diferencias internas en esta institución referidas al mantenimiento de la querella en el juicio a CFK por el Memorándum con Irán. Tampoco esta interna es el motivo de mi comentario. Lo que me motiva es una afirmación, a mi entender totalmente fura de la realidad, cuando dice «La comunidad judía Argentina se define sionista y su ligazón con Israel es inquebrantable. La agenda sionista, la defensa del Estado de Israel es obligación y se debe hacer permanentemente. Los embates del antisionismo, que sabemos que es la otra cara del antisemitismo, requiere y exige mayor agudeza y responsabilidad.» No se de donde saca que la comunidad judía Argentina se define sionista. La verdad es que una parte sí, otra se define no- sionista, algunos anti-sionistas considerando que el sionismo es una ideología política, no una religión ni tampoco una etnia. Otros son indiferentes. No importa en que proporción. Además la mayoría de los argentinos judíos no están incorporados a la vida de las instituciones, escuelas y templos, por lo que tampoco sabemos como piensan. Por lo tanto esa definición no concuerda con la realidad y no deja de ser su propia expresión de deseos. El resto del párrafo es una consecuencia de este error primario por lo que no vale la pena entrar en detalles. ¿Será que Manuel Kobryniec es ferviente admirador del famoso cantito que se escuchaba en las tribunas del mundial de fútbol de 1978 «el que no salta es holandés»?

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