Palma de Mallorca y Los Chuetas o Xuetas. Por Martha Wolff

Palma de Mallorca y Los Chuetas o Xuetas. Por Martha Wolff
Palma de Mallorca y Los Chuetas o Xuetas. Por Martha Wolff

Este reportaje que publico después de haber lo hecho en 1997 va en agregado a la publicación en Vis á Vis del 4 de  diciembre que habla de la discriminación sionista 

vigente como nunca desde el 7/10 ç/ 2023.

En mis viajes busco la vida judía actual o pasada de los lugares que visito yendo a las comunidades, sinagogas, cementerios, museos, como lo hice en Palma de Mallorca en 1997,  y  vuelve a ver la luz ante el antisemitismo hacia los judíos mallorquíes.

Palma de Mallorca como tantos lugares guarda una historia de judíos conversos por la Inquisición y de los  pocos que quedan también molestan produciendo arideces sociales de convivencia. Palma de Mallorca de turismo internacional sigue guardando sus secretos de aquellos que huyendo de las conversiones, hoguera y tortura vivieron y sobrevivieron allí.

A Palma de Mallorca fui a buscar chuetas, llamados así localmente. Fui al Hotel Santa Ana a esperar el Shabat. En ese hotel tanto residentes extranjeros, viajero y los judíos practicantes se reunían  para celebrar las festividades hebreas. Antes de que saliera la primera estrella, me vestí de blanco  después que un operador me confirmara  el horario de reunión. Mujer precavida llegué ante a la calle Monseñor Palmer Nª 3, dirección del hotel. La mano del destino ese día fue muy generosa ya que quedaba a tres cuadras de donde me hospedaba. Al presentarme me recibieron amablemente. Me preguntaron sobre mi visita y respondía que había ido a compartir la llegada del Shabat y de hacer un reportaje a un chueta. Fue mágico ante mi respuesta cuando me señalaron a un hombre joven con el que intercambié saludos, mi objetivo y una cita para después del servicio. Luego del Lejaim, un vasito de vino dulce, aceitunas  y pan me fui con José, alías Pepe, Fuster Aguiló a un bar.

El espectáculo mediterráneo poblado de barcos amarrados hamacándose por la brisa del mar, más allá el Boulevard del Paseo Marítimo ruidoso atestado de tráfico infernal de veraneantes y turistas era la postal que nos encuadraba. Estábamos en un bar aterrazado al mejor estilo parisino y  música de fondo  nos acompañaba. Ahí estábamos y yo frente a frente con un chueta, un judío mallorquí, un cristiano nuevo, un criptojudío, un descendiente de los obligados a convertirse por la Inquisición a partir del siglo XV. Antes de hablar me confesó orgulloso  que él  era un judío que estaba en camino a retornar el judaísmo después de cuatrocientos años haber sido silenciado. No lo podía creer. La mano  del destino me trajo ese regalo, a ese chueta o xueta como lo llaman y que esa denominación encierra, según cuentan,  la palabra chuleta por el disimulo  ser judío al  comer cerdo o por cholen, la comida que preparaban para no cocinar los sábados.

La primera pregunta que le hice fue: 

¿Cómo supiste que eras judío?  En la escuela a los seis años. Mis compañeros lo sabían y yo no. Es muy común que el judiíto como también nos dicen lo ignoremos. En nuestra casa nadie hablaba ni ahora ni hace  siglos…De eso no se hablaba.

Se reconocía y hasta hoy  a los chuetas por sus apellidos que se conservaron porque no hubo matrimonios mixtos. Los chuetas éramos una sociedad dentro de la otra.

¿Dónde naciste? En Manacor, una ciudad costera.

¿Te criaron como cristiano? Sí, de la pertenencia judía no se hablaba, era tabú ni en casa ni fuera de ella. Se guardaba silencio. Cuando supe también guardé silencio hasta  que pude saber más en mi adolescencia cuando empecé a leer sobre el Pueblo Judío y el Judaísmo.

 ¿Nunca viste un símbolo judío en tu casa? No, los judíos practicaban el cristianismo y tenían en las  paredes imágenes de santos, rezaban el padre nuestro, se hablaba del Espíritu Santo y demás repitiendo los rezos católicos y  muchos chuetas siguieron los rezos judíos a escondidas  y   otros se fueron perdiendo por la presión de la Iglesia y la larga agonía que fue el dominio de la Inquisición.

¿Vos  pudiste tener una conversación con tu padre?

Sí  pero muy por arriba. Me terminó de confesar la verdad después de haberme informado leyendo todo lo que pude para desenmascarar mi identidad religiosa. Mi abuelo había muerto guardando el secreto y los chuetas sufrieron discriminaciones. Además siempre fueron señalados porque estaban estratificados en oficios típicos de los judíos que pasaban de generación en generación.  Por ser chueta podías ser comerciante. Por ejemplo mi padre trabajaba en un banco y mi abuelo  había sido comerciante, joyero, mercader, zapatero carpintero y no otra cosa. Hoy ha cambiado eso y los ataques se deben a infiltraciones políticas foráneas.

¿Entonces estaban condenados doblemente por ser judíos y por sus oficios?

Los apellidos chuetas siguen vigentes son los: Cortés, Fuster, Aguiló, Forteza, Bonndín, Valls, Tarongi, Pomar, Marti, etc. Los chuetas llevan doble apellido porque al ser forzados a convertirse  tenían que demostrar que no eran puros. Yo  siempre muestro mi origen. En la  Calle Argentería, la de los joyeros, un chueta joyero está al lado del otro y cuando hago una compra saco mi tarjeta de crédito para mostrarles mi hermandad con ellos. No todos son iguales a veces se entrecruzan miradas y  hay silencios.

¡Por suerte hay Pepes que cuentan la historia como vos!

Sigue habiendo silencio y discriminación. En los hospitales y en otros lugares se los sigue considerando diferentes porque “chueta” es sinónimo de hereje, epíteto que aprendí a flor de piel. Lo viví cuando tiraron piedras  a la casa de mis tíos en San Lorenzo  o cuando en la escuela por una cosa o por otra  me insultaban diciéndome chueta y ante el insulto me sentía un forastero. En Manacor, donde nací, había chuetas y mi mejor amigo era cristiano. Hoy la discriminación existe no es  igual  a la de antes pero existe. Te cuento que yo guardo el sábado como día de reposo y lo he pedido como día de franco. 

¿Tomaste la comunión? Claro, íbamos a misa y tomé la primera comunión. Dejé de ir cuando supe que era chueta. De las familias como nosotros estaban los que se habían hecho curas y monjas y para los que continuaron siendo judíos en secreto conservaban el kashrut y teniendo en las casas un cerdo que mataban para disimular sin comerlo.

¿Cuándo decidiste retornar al judaísmo? Desde que supe la verdad aunque tuve que esperar ante mi estudio de hotelería y el trabajo más el haberme casado con una mujer inglesa protestante que supo mi origen y de mí deseo de convertirme. Al principio hubo compresión y luego fue un motivo discordia. Para estas situaciones debe haber más amor que tolerancia. Mis padres me escucharon y me entendieron y a mis hermanos el ser chueta no les interesa.

¿La madre chueta es el prototipo de la madre judía?  Es igual y han seguido a través de los siglos las tradiciones veladamente. Por ejemplo cuando llegaba el Shabat se bañaban, cambiaban las ropas, encendían velas  y rezaban el kidush, no cocinaban con la excusa que era día de mercado y el  Día del Perdón, al que llamaban El Gran Día, para no atraer la atención de los vecinos y los guardias inquisidores argumentaban que estaban indispuestas ese día.

¿A los chuetas les importa Israel? ¿Vos te irías? Sí les importa y tienen una identificación nacionalista con Israel más que religiosa. Yo me iría para experimentar una vida judía completa. En mi caso de ser chueta sufrí sin saber qué lo era y ahora estoy orgulloso de serlo. Estoy  agradecido ser judío libre por elección y me informo de todo lo que pasa en Israel tanto por los diarios como por televisión. Tengo 31 años y hace 14 que estoy en la búsqueda de mi identidad. Encontré mi camino después de un largo exilio forzado.

¿Pepe te circuncidarías? Qué son unas gotas de sangre en comparación a la derramada por ser judíos a través de la historia.

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