Ubajarta Bajaim: Lamroth celebró una noche para elegir la vida

Ubajarta Bajaim: Lamroth celebró una noche para elegir la vida
Ubajarta Bajaim: Lamroth celebró una noche para elegir la vida

La música tiene la capacidad de elevar, de expresar lo que las palabras no alcanzan y de conectarnos con lo esencial. Con esa esencia, Lamroth celebró una noche profundamente emotiva en la Sala Ballena Azul con el concierto “Ubajarta Bajaim – Y elegirás la vida”, una propuesta artística y espiritual donde la música se convirtió en puente, memoria viva y una forma luminosa de afirmar la identidad.

En tiempos de desafíos, la música se vuelve refugio, sostén y un recordatorio de que elegir la vida también es elegir aquello que nos conmueve y nos une. Ese espíritu atravesó todo el concierto desde el primer instante.

La velada comenzó con las palabras del presidente de Lamroth, Marcos Juejati. Luego, el Rab. Fabián Skornik, acompañó con calidez, contenido y una mirada espiritual que dio marco a cada momento.

El inicio artístico estuvo a cargo de Modo Neshamá, interpretado por los músicos de Lamroth: el director musical Daniel Pragier al piano y Laura Kasvin en la voz, con versiones cargadas de emoción de Am Israel Jai, Al Kol Ele y Shir La Shalom. Sus interpretaciones abrieron el corazón del público y prepararon el clima para lo que vendría.

El repertorio central reunió una combinación excepcional de talento y sensibilidad. La orquesta y la soprano Mercedes Arcuri, dirigidos por el Maestro Alejandro Jasaan, interpretaron «Night of the Flying Horses«, de Osvaldo Golijov. Luego, Arcuri regresó al escenario junto a la orquesta para presentar las Cuatro canciones antiguas sobre textos sefardíes, de Borja Mariño, quien acompañó desde el piano.

Uno de los momentos más destacados fue el estreno en América Latina de la “Cantata Judía” de Martín Palmeri, con el propio compositor al piano y dirigido por el Maestro Alejandro Jasaan. La presencia de Daniel Kovacich en clarinete y Juan Guerra en bandoneón aportó un color singular, creando un cruce entre raíces judías y sensibilidad musical argentina.

El cierre llegó con el canto colectivo del Hatikva. Con la sala llena y un público conmovido, Ubajarta Bajaim se convirtió en una noche donde arte, espiritualidad y tradición recordaron que la vida se elige todos los días.

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