¿Cuántos soldados argentinos de la comunidad judía participaron en la Guerra de Malvinas?
43 soldados argentinos de la comunidad judía combatieron en la Guerra de Malvinas (1982), enfrentando no solo al enemigo británico sino también actos de antisemitismo y discriminación por parte de sus superiores, incluyendo torturas como estaqueamientos.
Sufrieron un importante abandono por parte del ejército y en su mayoría los combatientes eran jóvenes conscriptos de 18 y 19 años.
La investigación de Hernán Dobry reveló que, debido al antisemitismo de altos mandos, algunos soldados sufrieron estaqueamientos y tratos severos, sumado a la falta de oficiales judíos en el ejército desde los años 40.
Estudios recientes, libros y testimonios buscan visibilizar las historias de estos excombatientes y el dolor perdurable por la falta de reconocimiento del Estado.
La presencia judía en las islas es casi nula; en 2006, se registraba únicamente una persona de fe judía residiendo allí.
Un sábado de abril de 1982, poco después de un sorpresivo desembarco del ejército argentino en las Islas Malvinas, un espacio comunitario de debate plantó la semilla de un hecho histórico: se propuso el viaje de un grupo de rabinos para asistir espiritualmente a los soldados judíos que se trasladaban al sur, en vísperas de los inminentes combates.
“Y si vos sos tan argentino, explicame: ¿Por qué no hay un capellán judío en el ejército?”, preguntó desafiante el rabino Marshall Meyer, un rabino estadounidense que vivió 25 años en Argentina, y que es reconocido internacionalmente por su lucha por los derechos humanos vulnerados por la dictadura militar que gobernó en Argentina entre 1976 y 1983, etapa en la que se desarrolló la Guerra de Malvinas. “Yo voy”, fue la respuesta del rabino Baruj Plavnick Z’L, asistente y discípulo de Meyer, que entonces tenía 30 años y con dos palabras cambió el eje de la discusión.
La escena transcurrió durante un “kidushito”, como en ese momento llamaban coloquialmente en la comunidad Bet El a las reuniones que se celebraban en la casa del rabino Meyer después de cada ceremonia de Shabat. Ese día la discusión diferenciaba dos bandos. Por un lado, aquellos que, como Meyer, consideraban que estaban en contra del desembarco en Malvinas porque era obra de un régimen que estaba asesinando a miles de compatriotas. Y otros, como Plavnick, ponían por delante el derecho argentino a la soberanía sobre ese territorio, que pertenece a la plataforma continental argentina y que permanece ocupado por Gran Bretaña desde 1833.