
Bella Lvovich, la directora del Departamento de Promoción de Aliá en la Organización Sionista Mundial, está en Buenos Aires y dialogó en exclusiva con Vis á Vis.
Hizo aliá a Israel desde Taskent y posee una licenciatura en Administración Educativa de la Universidad Bar-Ilan, así como una maestría en Estudios del Pueblo Judío, con especialización en investigación comunitaria, de la Universidad de Haifa. Como parte de sus estudios de posgrado, investigó la situación de las mujeres judías en el contexto de la migración. Desde noviembre de 2022, es miembro del Ejecutivo de la Organización Sionista Mundial y del Consejo de Gobernadores de la Agencia Judía. En una charla muy enriquecedora, la licenciada Lvovich se refirió al aumento de olim en los últimos años, los cambios sucedidos a partir del 7 de octubre de 2023 y los principales países de donde llegan las familias.
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¿Qué la motivó personalmente a dedicar su carrera a la promoción del Aliá y la absorción de inmigrantes en Israel?
En principio toda mi vida profesional yo se la dediqué a la Aliá. O sea, porque de uno u otro ángulo se la dediqué. Yo misma hice Aliá. Entonces yo sé lo que es sentir eso, qué es vivirlo en carne propia y qué es vivir afuera de Israel también. Entonces entendemos las necesidades y por eso quiero de dedicarme a ayudar a los argentinos. Lo que puedo decir, de hecho, es que yo hice aliá dos veces. La primera vez cuando tenía 18 años y era joven, hice aliá sola.
Y la segunda vez cuando volvimos de la shlijut a ser enviada, que tuvimos que volver a Israel después de muchos años afuera, y volvimos con mi marido y con mis dos hijas más grandes, que en ese momento eran chiquitas. Entonces es como la segunda vez que hice aliá.
¿En los últimos años hubo un aumento de la Aliá?
Sí, aumentó la aliá, hubo varias olas de Olim, desde la ex Unión Soviética y la guerra entre Rusia y Ucrania. Estamos hablando de un estimativo de 70 y 80 mil olim en estos últimos años. Y por otro lado también hay una parte muy considerable de olim que vinieron estando muy bien posicionados.
Gente de la cultura, actores, celebridades, por ejemplo. Son casos que, si bien llegaron a Israel por una cuestión ideológica, se terminaron escapando. Porque son ciudadanos del mundo y se terminaron escapando de ahí porque no les quedaba otra. Y también es un aporte muy grande a la sociedad israelí.
¿Por qué es importante decir esto? Primero porque la gente se escapa de la guerra, se escapa de Ucrania, se escapa de Francia, con las olas del antisemitismo que hubo.
Las personas que se escapan de la guerra, en general, tienen una solución. Por eso es importante para nosotros que Israel esté en sus vidas cada día. Y que en el momento de necesidad, o en el momento que hay algo así, ellos puedan volver a casa, siempre. Tienen ciudadanías, otras ciudadanías, y tienen medios y recursos económicos para elegir a dónde ir, pero optaron por ir a Israel.
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No es que no tenían lo que perder si no iban a Israel. Sino que eligieron, entre todas esas opciones, en una situación cierta de adversidad donde están, pero teniendo muchas opciones, optaron por Israel. Por eso viene la importancia de Idud Aliá, del fomento del aliá. El fomento de la aliá quiere decir que es algo que Israel repercute en el día a día de la gente en los países de la diáspora donde esté viviendo, para que el día de mañana, cuando, por atractivo o por repulsión, elija el atractivo de Israel como opción para vivir.
¿Qué cambió en ese aspecto desde el 7 de octubre?
Ante todo, el 7 de octubre fue una cachetada para todo el pueblo judío. Es la catástrofe más grande que le sucedió al pueblo judío desde el establecimiento del Estado de Israel. En cada ceremonia y en cada acto, decimos, nunca más. Y creíamos que nunca más iba a suceder algo así, pero no funcionó.
Como un aprendizaje de todo esto. No es solo un dolor o una cachetada que recibimos los israelíes. Fue para todo el pueblo judío. Se sintió una conmoción en todo el pueblo judío, en todo el mundo. No creo que haya sucedido alguna vez algún pogrom como este con judíos que están viviendo su vida que tengan que redefinir su identidad judía a partir de un pogrom como este.
Y con respecto a la Aliá, ¿qué cambió desde el 7 de octubre?
Vimos una gran aliá en gente de Europa. Gente que ya venia pensando en hacer aliá y dijeron este es el momento preciso de ir y ser parte. Se subieron en un avión apenas pudieron.
¿Qué los motivaba a hacer aliá?
Eso despertó una renovación del pacto de todo el pueblo judío. Diciendo, nosotros estamos con ustedes, nosotros somos parte de ustedes.
Para nosotros esa aliá recibida, desde el punto de vista israelí, fue muy importante. Porque eso ratifica el lema de… «Todo el pueblo israelí somos garantes los unos por los otros». Pero esa es la acción concreta que lo ratifica, porque cuando nos vinieron a asesinar, no preguntaron, son de derecha, son de izquierda, son veteranos o son nuevos inmigrantes.
¿Qué acento tenían? Vinieron y nos mataron. Y lo que hizo esto es reafirmar que nos cuidamos los unos a los otros en el pueblo judío.

¿Cómo influyó tu propia experiencia migratoria desde tu enfoque profesional?
Es una muy buena pregunta. Yo sentí una responsabilidad muy, muy grande por cada inmigrante o candidato que venía.
Porque yo vivencíé todo esto, lo bueno y la dificultad. Y les ayudaba a marcar las oportunidades y a afrontar lo que tenía que afrontar.
Hay investigaciones, estudios que muestran dónde están las dificultades y también está la experiencia personal.
Los dos dicen que tanto en el estudio como en la experiencia personal, las personas están dispuestas momentáneamente a bajar un poquito y aprender, a bajar el status que tienen. Lo que ayuda mucho en la absorción y en la seguridad personal de cada uno, también para buscar trabajo, también para vivir, es el idioma. El idioma hebreo y poder controlarlo, porque sirve para integrarse e inmiscuirse en la sociedad israelí.
¿Y hoy cuáles son los principales desafíos que enfrentan los nuevos inmigrantes?
Se enfrenta con el desafío de conseguir trabajo y ganarse el sustento, de insertarse en una sociedad nueva, bajar status pero para tomar impulso. Y todo lo que tiene que ver con la seguridad es algo que no es fácil afrontar, todo eso. Y quiero hacer una diferencia. Hoy, el tema de la seguridad no depende 100% de Israel, no es que decidimos, porque depende de los vecinos.
Hoy Israel es uno de los países más seguros que hay. Pero el desafío es generar sensación de seguridad, que es lo más difícil. Que se sienta seguro.
Claro, porque imagínense, los israelíes y los que vienen, los que pasan a ser israelíes, los olim, los inmigrantes, que no están acostumbrados a esa rutina, es muy difícil que sientan seguridad dentro de eso. Ahora, no me voy a meter en política. No voy a hablar, podría hablar muchísimo de política, pero quiero hablar de la persona común, porque tenemos la obligación de ponernos en el lado de ellos y ver qué es lo que está sintiendo ahora. Y quiero destacar al Ministerio de Aliá y Absorción.
El Ministerio de Aliá y Absorción, a través del departamento de Idud de la Organización Sionista Mundial, está ayudando y acercándose a los Olim, no sólo recién cuando llegan ahí a la absorción, sino toma las riendas de la aliá a través nuestro, desde antes, para poder trabajar y poder estar más preparados en todo ese proceso que empieza cuando toman la decisión.
El proceso no empieza cuando alguien llega a Israel, tampoco empieza cuando alguien recibe la decisión, y tampoco empieza cuando alguien abre carpeta para trabajarlo, tampoco empieza cuando hace el primer llamado, sino empieza cuando alguien empieza a pensar en el tema y hay que instalarlo. Y en todo ese proceso, muy intangible también, hay que acompañar.

Por eso nosotros tenemos muchas actividades. Acá en el continente tenemos a Alejandro Melincovsky, tenemos a Silvana Schneiderman, que trabajan muy bien, tenemos ahora una Expo Atid, y damos herramientas, herramientas que le sirven a la gente, como el idioma, entre otros.
¿Cómo han evolucionado las estrategias de promoción de aliá en los últimos años, especialmente en las comunidades de la diáspora?
Yo creo que el gran cambio que hubo, desde hace 20 años hasta ahora, es que Israel creía que tenía claro lo que lo que había que hacer. Lo que promovía, lo que había que hacer. Decía, yo soy esto. Se presentaba Israel en la comunidad y decía, yo soy esto, nosotros tenemos esto para ofrecer.
Y ahora lo que hace es escuchar mucho más y segmentar con las singularidades. No es lo mismo lo que una comunidad o gente de una comunidad en Estados Unidos necesita, que lo que está buscando alguien en la comunidad de Buenos Aires. Se adapta y se segmenta.
Durante el tiempo que estuvo como emisaria en Asia Central, ¿qué aprendió sobre el vínculo entre identidad judía y la inmigración?
Hay una relación directa entre la identidad judía y la inmigración. Nosotros lo vemos directamente en el Tanaj: hay un valor extremo de inmigración a la Tierra de Israel y lo vemos todos los años cuando leemos la Hagadá de Pesaj, «El año que viene en Jerusalem construida».
La inmigración de la Aliá a la Tierra de Israel es una aspiración del ser judío.
Bueno, si bien Abraham Avinu fue el primero en leer y si bien cuando hubo hambre en la tierra de Israel bajaron hacia Egipto para buscar prosperidad. Pero después volvieron. Después de Egipto volvieron. Entonces, si alguien dice, el año que viene en Jerusalén lo lee en la Hagadá de Pesaj y se queda cómodo en su lugar donde está, está bien. Puede hacerlo. Lo que queremos también es que lo digan y que aspiren a ir ahí. Y si alguien decide, no hacer Aliá, que está en su total derecho que por lo menos vea qué va a hacer para fortalecer el Sionismo y el Estado de Israel y tener ese vínculo estrecho entre todo el pueblo judío.
En su investigación sobre mujeres judías en contexto migratorio ¿qué hallazgos les resultaron más significativos o sorprendentes?
En esa investigación que vimos, nosotros no encontramos ningún resultado sorprendente. Lo que vimos fue una reconfirmación de lo que ya sabíamos, que son las mujeres las que toman las decisiones trascendentales en una familia. Son las decisiones que deciden todo el día a día, en la educación, en todo lo que hacemos. Por eso nos sirvió el estudio para ratificarlo y para verlo de forma científica y empírica lo que ya sabíamos. Pero las que terminan tomando la determinación en el proceso migratorio de ver dónde van a quedar los hijos, qué van a hacer y qué mueve a la familia, son las mujeres.
En organizaciones como Javaiat israelit, ¿qué tipo de programas resultan más efectivos para una absorción exitosa a largo plazo?
Toda esa idea de traer programas largos, como Masa o Taglit, o experiencias como el recorrido, buscan vivenciar Israel. Cuanto mas largo es el programa, es mejor.
Cada programa tiene un componente que ayuda a la absorción desde algo común como el idioma, hasta como podes ser habilitado para trabajar ahí o pasantías para adquirir experiencias. Esto ayuda a perder el miedo y a tener una percepción mucho más real y tangible de lo que es vivir dentro de la sociedad israelí.
¿Cuáles son las sensaciones después del Mega Israel?
Fue impresionante, pero además de eso la cantidad de gente que hubo. Ver un club judío tan grande, con tanta oferta. Yo vi muchas comunidades en el mundo pero esto es un fenómeno único en el mundo. Vi en cada lugar como Israel es una parte integral natural de cada comunidad. Eso a mi me emocionó mucho.
¿Cómo juegan las nuevas generaciones en el vínculo?
La historia nos indica que aún incluso los que se quieren escapar de su propio judaísmo, la misma historia no se los permite. Desde la creación del Estado es que siempre creímos que íbamos a ser un Estado fuerte y que iba a dejar de haber antisemitismo. Eso no sucedió. Si hay una moraleja que aprendimos después del 7 de octubre es que Israel tiene que ser un Estado fuerte y que tiene que proteger a sus ciudadanos. Eso va a llevar seguridad a las comunidades judías de la diáspora para poder hacer lobby para defender al Estado de Israel en todo el mundo.
¿Cuáles son las prioridades hacia el futuro?
Vamos a seguir en el camino en el que estamos, pero siempre hay cosas para mejorar. Estoy acá para aprender y eso es lo que me toca en este momento. Nosotros lo que tenemos que hacer es intentar llevar a cada comunidad lo que necesita y fortalecer la relación.

El fomento de la aliá quiere decir que es algo que Israel repercute en el día a día de la gente en los países de la diáspora donde esté viviendo, para que el día de mañana, cuando, por atractivo o por repulsión, elija el atractivo de Israel como opción para vivir.
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