El ayatolá Rashad, jefe del Consejo de Asuntos Religiosos de Teherán, visitó la sinagoga de Teherán dañada durante la Operación León Rugiente y se reunió con líderes de la comunidad judía en Irán.
La visita sirvió como plataforma para atacar a Israel, al tiempo que se presentaba a la República Islámica como protectora de las minorías religiosas.
A la reunión asistieron Hakham Younes Hamami Lalehzar, uno de los rabinos de Irán; Homayoun Sameh, el representante judío en el parlamento iraní; y el vicepresidente de la Asociación Judía de Irán.
El ayatolá distinguió entre judaísmo y sionismo, diciendo: «El judaísmo es una religión divina; el sionismo es un movimiento político e imperialista; no deben mezclarse«.
Añadió que los daños sufridos por la sinagoga de Teherán pusieron de manifiesto «la naturaleza antihumana de la corriente sionista» y que la comunidad judía en Irán apoyó al pueblo iraní durante toda la guerra.
El representante de la comunidad judía, Hamami, hizo hincapié en la conexión histórica de los judíos iraníes con su país, y añadió: «La comunidad judía en Irán siempre se ha considerado parte del pueblo iraní«.
Otro representante presente en la reunión afirmó que «el régimen sionista destruye mezquitas, mientras que la República Islámica construye sinagogas«.
Al finalizar la reunión, los participantes visitaron la sinagoga para examinar la magnitud de los daños y debatir sobre su restauración.
Fuente: Israel National News.

