El grupo israelí Saxogade Group, liderado por Boaz Wachtel, Avner Barak y Yehuda Baruch, llegó a Uruguay esta semana con el objetivo de plantearle a la administración de José Mujica la instalación de un programa nacional de cannabis medicinal.
Wachtel y Barak se reunieron el lunes con el director de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, para mostrarle su experiencia en Israel plantando cannabis destinado únicamente para fines médicos, y expresar su interés en desarrollar un proyecto de características similares en Uruguay. El cannabis con fines medicinales se utiliza en el tratamiento de patologías tales como cáncer, problemas degenerativos, esclerosis múltiple, alzhéimer, entre otros.
Si bien Uruguay legalizó la producción y venta de cannabis con fines recreativos y la ley ya fue reglamentada, lo correspondiente al uso del cannabis en tratamientos médicos aún carece de reglamentación. El gobierno ya anunció su intención de trabajar en una reglamentación específica sobre este tema.
En diálogo con El Observador, Boaz Wachtel calificó lo hecho por Uruguay en materia legislativa respecto al cannabis como “una obra de arte”, y destacó que la regulación es una forma de “eliminar el mercado negro”.
Los dos técnicos israelíes le informaron a la Junta Nacional de Drogas en qué consiste su producción de cannabis en Israel, que se enmarca en un programa nacional para el uso de marihuana medicinal que es controlado por el gobierno, quien fijó –al igual que se hará en Uruguay– el costo que tiene el cannabis para el consumidor.
En Israel, los 14 mil pacientes que consumen cannabis solo acceden mediante prescripción médica. “Las personas que no están en el programa se tratan comprando en el mercado negro, y cuando ven que les funciona, van al doctor y le dicen que les está funcionando para ellos y quieren probar. A veces los doctores están de acuerdo, a veces no, pero los pacientes solo pueden acceder por esta vía”, apuntó Wachtel.
Por cada paciente que consume el producto, el gobierno paga US$ 100 por mes, sin importar la cantidad que consuma.
Barak es uno de los ocho propietarios de granjas en Israel que están autorizados mediante licencia por el gobierno israelí para plantar cannabis con fines medicinales. Cuando el programa comenzó, eran 20 los propietarios de estos predios, pero la condición para tener una de estas licencias que puso el gobierno fue que durante dos años, todo lo que se produjera se entregara gratis. “Como cuesta mucho dinero sostener esta producción, 12 productores abandonaron porque no pudieron sostenerse financieramente”, relató a El Observador Barak, quien actualmente le vende cannabis a 1.000 personas.
Cada paciente en Israel solo está autorizado a comprar a un productor que se le designa, y este recibe US$ 100 por el paciente, sin importar si consume 10 gramos o 100 gramos de marihuana al mes. Esta es una de las principales críticas que los productores con licencia en Israel tienen respecto a su sistema, ya que pretenden que el gobierno pague por gramos consumidos.



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