
La conmoción provocada por el ataque ocurrido el jueves pasado en el Upper West Side de Manhattan continúa creciendo en Nueva York, mientras la Justicia avanza contra Raul Morales, de 51 años, quien fue imputado por dos cargos de intento de asesinato, además de delitos de odio por las agresiones cometidas contra un hombre judío y otro de origen asiático.
El episodio ocurrió a plena luz del día, en una zona con una importante presencia de instituciones judías. Según la investigación del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), Morales atacó primero a un hombre de 57 años de origen asiático y, pocos minutos después, apuñaló con un destornillador a Moshe Yezhak Grunhaus, de 50 años, un judío ortodoxo que salía de una sinagoga. Testigos y la propia víctima afirmaron que el agresor gritó «Allahu Akbar» durante los ataques. Ambos hombres sobrevivieron y permanecen fuera de peligro.
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Al sospechoso lo detuvieron poco después gracias a la colaboración de un testigo que siguió sus movimientos hasta que la policía logró arrestarlo. En un primer momento, las autoridades investigaban el caso como un posible crimen de odio. Posteriormente, la Fiscalía confirmó la imputación con agravantes por odio, además de los cargos por intento de asesinato y posesión ilegal de armas.
El caso reavivó el debate sobre el incremento de los ataques antisemitas en la ciudad. Organizaciones judías reclamaron un endurecimiento de las medidas de seguridad y expresaron su preocupación por el clima de hostilidad que enfrenta la comunidad. Paralelamente, dirigentes políticos participaron en manifestaciones contra el antisemitismo y exigieron una respuesta más firme de las autoridades frente al crecimiento de los delitos motivados por el odio.
El NYPD indicó que también analiza si el estado de salud mental del acusado influyó en los hechos. Por otra parte. la investigación continúa bajo la figura de crimen de odio, debido a los elementos reunidos durante la pesquisa y a las declaraciones de testigos.
