Horas después de la muerte de Giulia Spizzichino a sus 90 años, la mujer judía que sobrevivió al Holocausto y que fue testigo clave para la extradición del criminal nazi Erich Priebke, apareció una pintada antisemita con la frase «Priebke vive» y una esvástica en una de las paredes del barrio Testaccio, en Roma, Italia.
Según Antisemitism, tras el anuncio de la muerte de la autora del libro «Farfalla impazzita», el cual cuenta evidencia histórica de Priebke en Italia, un grupo de vándalos realizó el graffiti.

