El cantante israelí que hará tres conciertos especiales en la Argentina el 3, 5 y 7 de junio después de doce años sin presentarse en nuestro país, David Broza, dialogó en exclusiva con La Cadena Judía de Información Vis á Vis sobre cómo encara el conflicto palestino-israelí a través de la música. También contó acerca del proyecto que encaró en 2014 con el CD «East Jerusalem-West Jerusalem» con músicos palestinos e israelíes, que además se filmó un documental que se encuentra en Netflix.
El primer concierto que tendrá en la Argentina es organizado por FEDECC en el auditorio de la comunidad Amijai y será este sábado a las 20:30, a beneficio de los programas educativos de Noam y Marom . El lunes se presentará en Córdoba, más precisamente en Macabi Noar, para festejar Iom Iersuhalaim, y el miércoles brindará su último concierto en Lamroth Hakol. Además, participará en el Día Limud este domingo a partir de las 15:15 en el Hall Central del colegio Tarbut.
«Hace por lo menos diez años que no vengo a tocar a la Argentina. Antes solía venir cada dos años, el tiempo fue volando, y yo buscaba excusas para venir. Hace unos meses surgió la idea de venir para el 3 de junio en Amijai. Para mí era perfecto una semana para volver a la Argentina y restablecer la relación con la comunidad judía, con el público y con el idioma», declaró Broza.

Nacido en la ciudad de Haifa, comenzó su carrera de cantante interpretando música rock-folk, pero que en un momento determinado de su carrera decidió volcarse por la guitarra criolla y cambiar el estilo de música que venía componiendo se refirió al proyecto que encaró en 2014 con el CD «East Jerusalem-West Jerusalem con un grupo de músicos israelíes y palestinos: «En el CD que se lanzó en 2014 es música mía con algunos covers de otros cantantes, y la particularidad que tuvo ese CD es que se filmó un documental que ahora se encuentra en Netflix. Lo que era importante para mi socio palestino y para mí era poder hacer un álbum para celebrar la música de palestinos e israelíes. Pasamos ocho días y ocho noches en una utopía, y eso es parte del camino que empecé en Jerusalén Oriental hace 19 años».
Con respecto al análisis que hacer acerca del conflicto palestino-israelí enfatizó: «Yo tengo mucha esperanza y mucha fe, pero también sé y he aprendido de los palestinos una cosa muy importante: nosotros los errantes judíos casi no sabemos por qué somos inmigrantes; hay que cultivar la paciencia, tiempo para meter rutas dentro del terreno donde vives. Los palestinos no tienen confianza de que haya paz, pero tratan a la vida como un camino en donde lo que se puede resolver se resuelve y lo que no, pasa a la siguiente generación. De vez en cuando me llaman los palestinos y me dicen: ‘Basta con la paciencia, hay que hacer algo’ y yo les respondo que estoy esperando, pero estoy haciendo este camino más lentamente, pero apreciando el tiempo, no dejando que las cosas pasen solas. Por eso, el álbum East Jerusalem-West Jerusalem es un buen ejemplo de lo que se puede hacer. Yo solamente a través del arte lo puedo hacer, y sigo poniendo mucha atención en lo que la sociedad israelí necesita, más allá del conflicto. Continúo con una fundación que creó mi padre para niños con discapacidad y tenemos 2.500 niños en la actualidad. Tenemos que preocuparnos de que el camino siga y por ende que continúe la esperanza».
Ante la pregunta de sí es más fácil generar una coexistencia entre palestinos e israelíes a través del arte o el deporte más que en la cuestión política, remarcó: «Cada uno es otro mundo. El mundo del artista es mucho más accesible, los compromisos no son los que tienen que ver con ideología y terrenos, sino solamente de armonía. Yo creo que la cosa más profunda e importante para empezar la unión es la cultura. Si hay conversaciones entre culturas, los políticos van a entender que el pueblo ya está interactuando entre sí. Ellos solamente tienen que negociar».
En los últimos años, muchos bandas y cantantes se rehusaron a tocar en Israel y apoyaron el movimiento pro-palestino BDS: «Yo estoy en contra del boicot. No estoy a favor de los asentamientos, creo que no es un error de Bibi Netanyahu sino también de Golda Meir y de Itzhak Rabin, de todos los partidos políticos sean de izquierda o derecha. Es un error del gobierno israelí de 1967 hasta la actualidad. Según el BDS, boicotear es no tener conversación, no dejar a los poetas, filósofos y artistas conversar es peor que construir una muralla, es peor. Es la muralla intelectual, esto boicot no se puede apoyar. No estoy en favor de los asentamientos, pero tengo mucha simpatía por quienes viven en los asentamientos, ellos creen que están pensando que esto es la solución, yo creo que no la es, pero respeto su decisión. A mí me gustaría dejar las puertas abiertas, para entendernos y hablar y no estar de acuerdo. Lo mismo sucede con los palestinos; cada uno habla desde su punto de vista, pero seguimos hablando y compartiendo pan, vino y hummus, y seguimos teniendo relación. Tal vez en algún llegaremos a entendernos en temas políticos, pero primero a través del arte. Yo creo que el BDS esta equivocado, muy equivocado.
Por último el cantautor israeli aseguró que nunca le prohibieron tocar en algún lugar del mundo por ser israelí, y además remarcó:»Yo estoy en contra del BDS, pero entiendo que ellos piensan que esta es la manera. Lo que dice el BDS es que estamos haciendo una guerra sin violencia, yo creo que están equivocados, tienen que respetar mi posición, como yo los respeto a ellos en su posición. No vemos el tema desde el mismo punto de vista, pero cada uno tiene su manera de expresar y creer que esa es el camino que traerá la paz. Todos quieren la paz, cada uno con sus condiciones, pero al final va a haber un acuerdo entre las dos partes».
Broza es un reconocido activista por la paz. Realizó varias misiones humanitarias y ha sido embajador de buena voluntad de UNICEF. Su canción «Together» (coescrita con Ramsey McLean) fue seleccionada para la celebración del 50º aniversario de UNICEF. Ha hecho una gira por Oriente Medio con el músico jordano Hani Naser para promover la paz a través de la música.
PH interior: Leonardo Kremenchuzky

