En 1985, Jeffrey Hoffman, astronauta judío norteamericano nacido en 1944 y originario de Brooklyn, viajó al espacio. Llevó consigo una pequeña Torá y realizó la primera lectura bíblica fuera de la Tierra. Para hacerlo, consultó previamente a un rabino.
Diseñó y fabricó un conjunto de artículos rituales judíos muy especiales: una mezuzá con una tira de velcro para pegarla en su litera y un chal de oración (talit) con pesas, para evitar que flote a gravedad cero.
También una Menorá para celebrar Janucá, aunque nunca fue capaz de encenderla a bordo de la nave espacial.
Vía Times of Israel / Enlace Judío

