Desde siempre la maquinaria propagandística anti-israelí funciona de manera mancomunada entre la comunidad internacional, que ha validado a terroristas palestinos junto a otros grupos islamistas apoyando a quienes han jurado la destrucción de Israel, y el periodismo con intereses creados, ideológicos o económicos.
Este último, en muchos casos, coloca al ejército israelí en el lugar del agresor y jamás aclara que el mismo no se mueve de su lugar de cuidado de las fronteras. El que llegó hasta ahí es el manifestante con clara intención de atacar.
Es como que lleguen a la puerta de tu casa con intenciones de atacar, robar e incendiarla y vos les abras la puerta.
Los medios internacionales, como habitualmente sucede, cuentan una parte de la historia, la de los «civiles palestinos» asesinados por el ejército israelí incluyendo la frase: «usan proyectiles reales», como si las bombas de los terroristas palestinos fueran de juguete.
Hoy mismo se puede ver un video en el que un palestino cae justo cuando está por llegar de vuelta a mezclarse entre la multitud. El medio dice que fue asesinado por la espalda por el ejército israelí cuando no hay ningún elemento que indique que esto haya sido así ni que el manifestante haya muerto. Solo se ve cuando cae y un grupo de gente corre para levantarlo (tampoco hay indicios desde dónde salió el supuesto disparo). Como ese hay miles de ejemplos.
La llamada «marcha del retorno», que organizó el grupo terrorista Hamás, logró que 30 mil palestinos participen arrojando piedras y bombas incendiarias contra el ejército israelí e intentando traspasar la frontera. Dentro de esa manifestación se encuentran infiltrados terroristas de la primera línea de Hamás. Como es una práctica habitual, envían adelante de todo a niños palestinos. Una de ellas, de tan solo 7 años, tuvo que ser devuelta por los soldados a sus padres.
El líder de Hamás en la Franja de Gaza, Yehya Sinwar, hizo un llamamiento a los que “asedian” la Franja de Gaza para que “recalculen” su posición y absorban el mensaje que emana desde la “Marcha del Retorno”.
La maquinaria propagandística de Hamás, y de aquellos interesados en poner a Israel como el agresor, utilizan la ignorancia del ciudadano común de cualquier lugar del mundo para ponerlo en contra del país y hacer sentir a la población palestina como las víctimas.
Puede ser que en este último caso tengan razón, pero son víctimas de los medios que blindan a una organización terrorista y de su propia organización, la que nunca aceptará ni reconocerá a Israel como un Estado.
Y de esa manera será imposible llegar a un acuerdo de paz. Tal vez sea ese el objetivo final.
Gustavo Szpigiel
Director de la Cadena Judía de Información Vis á Vis

