Diciembre de 1941… Un mes de importantes decisiones. Por Prof. Nora Avruj

En este artículo quisiera resaltar dos hechos importantes que sucedieron durante el mes de diciembre de 1941.
La guerra había comenzado el 1 de setiembre de 1939 con la invasión alemana a Polonia, el mundo comenzaba a enterarse  del drama que los judíos vivían desde hacía tiempo en Alemania y posteriormente en toda la Europa ocupada por los nazis. Sin embargo Estados Unidos le declara la guerra a Alemania e Italia el 10 de diciembre de 1941, dedicando casi el 90 por ciento de sus recursos militares a derrotar a los nazis.
Este hecho le dio nuevas esperanzas a los judíos de Europa, los mismos tenían la esperanza que con la intervención de los aliados el horror  terminaría pronto, sueño que no se cumplió.
El 31 de diciembre de de ese mismo año Abba Kovner, el fundador de  la Organización de Partisanos en Vilna (Lituania), llama a la resistencia armada contra los nazis proclamando: ¡No debemos ir como ovejas al matadero!
La proclama de la resistencia fue escrita e impresa por Abba Kovner en los claustros del convento de la Madre Superiora Anna Borkowska, esta monja llamada Anna de los Ángeles por los 17 jóvenes que albergó en su convento, todos pertenecientes al movimiento pionero judío clandestino sionista. Anna quería sumarse a la población del guetto, declarando que”Dios está en el Guetto”.
En el centro Anna Borkowska y Abba Kovner
Ante la negativa de Abba Kovner fue esta Madre Superiora a quién llamaban IMA (mamá en hebreo) quién contrabandeó las primeras granadas que llegaron al guetto.
En 1943 los alemanes la arrestaron, clausuraron el convento y dispersaron al resto de las monjas, ella solicitó abandonar los hábitos aunque continuó siendo una mujer profundamente religiosa.
En 1984 Yad Vashem galardonó a Anna y a seis de sus monjas con el título de Justas entre las Naciones. Abba Kovner viajó a Varsovia para entregarle la medalla.
Dotada de una profunda humildad y segura de que había hecho lo correcto durante los años de la barbarie  nazi, Anna preguntó ingenuamente a sus 84 años ¿por qué merezco yo este honor? La respuesta no se hizo esperar por parte de Kovner quien le dijera simplemente: “Usted ha sido Anna de los Ángeles”
Un ejemplo de valentía y amor al prójimo, sin importar su raza o credo, el objetivo era uno solo, el de ayudar y salvar por el simple hecho de Ser Humanos.
Por Prof. Nora Avruj

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