Granada cuenta con un nuevo atractivo turístico. En su vertiente cultural, el Palacio de Santa Inés -edificio del siglo XVI declarado Bien de Interés Cultural (BIC)- se ha convertido en el primer gran museo sefardí de la capital. Enclavado en una calle perpendicular de la Carrera del Darro, el apodado ‘Palacio de los Olvidados’ pretende homenajear a una cultura que conformó un triunvirato trascendental para la historia de la antigua Garnata ( primer nombre de Granada) junto a las civilizaciones musulmana y cristiana.
La ciudad fue llamada Granada al-Yahud, la de los judíos, quienes permanecieron en ella hasta ser expulsados por los Reyes Católicos en 1492, pero de aquella presencia prácticamente no quedó huella alguna. Los orígenes granadinos de esta población hay que buscarlos en las diásporas, concretamente la del año 135, cuando deciden extender su exilio de la ‘Tierra prometida’ al Mediterráneo.
Ahora, el Ayuntamiento ha cedido el inmueble en régimen de alquiler con opción a compra a la familia Crespo López, procedente de Úbeda, en la provincia de Jaén.
A lo largo de tres generaciones los Crespo López se han preocupado por atesorar un importante legado que ahora han decidido exponer. El «potencial turístico» de la ciudad de la Alhambra ha provocado que este proyecto recale en el histórico barrio del Albaicín. De hecho, otros municipios «relevantes» se han quedado con las ganas de contar con esta colección.
El regidor granadino, José Torres Hurtado, alabó la inversión: «Es un museo muy especial; Granada es la ciudad de las tres culturas y la judía estaba olvidada», a lo que agregó, «nos dará más caché a nivel turístico».
En tiempos complicados para la economía, cabe destacar que detrás de esta iniciativa se esconde la creación de diez empleos directos. En cuanto a las expectativas de negocio, Crespo aseguró que la principal intención es mantener durante «mucho tiempo» los puestos de trabajo.
La creación del ‘Palacio de los Olvidados’ parte de la iniciativa privada de la familia Crespo López, responsable del descubrimiento, conservación y puesta en valor de la sinagoga del Agua de Úbeda.
¿Y por qué el sobrenombre de ‘los Olvidados’ para renombrar el edificio? La respuesta la tiene Fernando Crespo quien explicó que «esta casa tiene tres escudos heráldicos, uno de ellos destruido por decenas de picotazos, el resto lapidados. Símbolo inequívoco de que había que borrar la familia que aquí vivió». Por tanto, se puede decir que el rastro de la sociedad judía que habitó Granada antes de la conquista de los Reyes Católicos en el 2 de enero de 1492 permanece latente y al alcance de todos.



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