Luego del sonido de la sirena a la misma hora que ocurrió el ataque, y la lectura de los nombres de las 22 víctimas fatales identificadas, se pasó a la colocaciónd e las ofrendas florales en el monumento que tiene la Plaza Seca.
Después, el primer orador fue Carlos Susevich, padre de Liliana quien falleció en el atentado. «Vengo luchando desde 1992 para que se haga justicia verdadera y real», reconoció Susevich, quien destacó que «hoy es un momento de gran frustración personal porque no hay culpables, ni detenidos ni procesados, ni condenados».
Luego, el director adjunto de la Cancillería israelí para América Latina y el Caribe, Itzhak Shoham, mencionó unas palabras en nombre del Estado de Israel y fue claro al resaltar que «Argentina e Israel se convirtieron en víctima del terrorismo criminal».
«Irán y su brazo ejecutor Hezbollah fueron los responsables del atentado contra la AMIA, y ante la pasibidad mundial, hoy Irán sigue sembrando terror en el mundo», denunció.
Además, tuvo un momento de mucha emoción cuando recordó a sus amigos que no sobrevivieron a la explosión.
Por último, la embajadora de Israel en la Argentina, Dorit Shavit, denunció que «estos 22 años nos permiten observar como el extremismo dejó su marca en medio del escenario urbano», y destacó que «la recordación es el único elemento que supera la muerte».


