Además de todas las dificultades con las que tuvieron que enfrentarse tanto hombres como mujeres durante la Shoá, estaba el desafiar los peligros que se derivaban en muchos de ellos de su compromiso con la ley judía, rezar, encender las velas en shabat y respetar el kashrut.
Es claro que en circunstancias donde la vida está en riesgo, los preceptos antes mencionados dejan de ser necesidades básicas, sin embargo muchos de ellos lucharon por sostenerlos mientras les fue posible y aún en momentos donde lo «imposible» reinaba.
¿Por qué algunas familias no abandonaron el cumplimiento desde un principio, a pesar que en un momento determinado los propios rabinos autorizaron hacerlo? Quizá la respuesta más simple esté en que en aquellos años de dolor, aferrarse al cumplimiento de la Ley Judía y sus tradiciones haya constituido una necesidad con un significado especial: «Conservación» y por qué no «Esperanza».
Conseguir carne Kasher resultaba un imposible , por lo tanto algunas familias optaban por no traer a sus hogares carne, he aquí un testimonio donde no hay otra alternativa que la de abandonar el cumplimiento del precepto.
La Shoá arrancó a la persona de su mundo, su hogar, su familia, su rutina de vida, sus costumbres, todo le fue robado sin piedad. Si alguien quería conservar su identidad tenía tenía que esforzarse como nunca lo había hecho antes.
Fueron pocos los que pudieron encontrar una chispa de «espiritualidad» en su vida cotidiana.
La oración se transformó en súplica, consuelo y esperanza, una expresión de de dolor y de fuerza.
Una clara necesidad de preservar y continuar con lo que nos es propio, de lo que nadie puede apropiarse, «La Fe, Nuestra Fe»… Amén.
Profesora en Ciencias Judaicas especializada en Historia.
Egresada de la Escuela Internacional para el Estudio del Holocausto en Yad Vashem (Formador de Formadores en el estudio de la Shoá).
Técnica en Programación Neurolinguística
Docente del staff del Departamento de Cultura de AMIA.
Coordinadora de adultos mayores perteneciente a la Red de Tercera Edad de AMIA.
Docente del área de talleres Memoria, Literatura e Historia perteneciente a la Subsecretaría de Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad.



