No hay #NiUnaMenos sin ESI. Por Silvia Kurlat

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Lo de Agostina nos duele a todas. Es femicidio: mataron a una nena de 14 años solo por ser mujer. Y el Estado le falló. No la cuidó, no estuvo a la altura de garantizar algo tan básico como la vida.

Sí, Agostina vivía en una situación muy vulnerable. Pero no nos distraigamos: el problema no es ella. El problema es el que la mató. Un tipo con antecedentes de violencia que tendría que estar preso. Si la Justicia hubiera hecho su trabajo, hoy Agostina estaría con nosotras.

Sabemos que esto no es un caso aislado. La violencia contra mujeres y niñas es estructural. Y cada vez que pasa algo así, nos tenemos que preguntar: ¿Qué falló? ¿Quién falló? ¿Qué sacaron? ¿Qué sigue sin funcionar?

La Educación Sexual Integral (ESI) es una política pública fundamental y un modelo pedagógico que brinda herramientas concretas para prevenir la violencia de género. Su importancia radica en que desarticula los estereotipos y mandatos culturales que fomentan la desigualdad, permitiendo a las niñas, niños y adolescentes construir vínculos respetuosos.

Vale la pena reconocer que hoy no se están implementando programas preventivos. Mientras no hablemos en las escuelas, en las casas, en los clubes y en todos lados de que ningún hombre tiene derecho sobre el cuerpo y la vida de una mujer, vamos a seguir lamentando femicidios. La ESI, los talleres, los modelos y ejemplos familiares, la charla con tu hijo, con tu alumno, con tu hermano: eso también es política, es educar en salud y derechos. Eso también es #NiUnaMenos. A prevenir se enseña. Y se enseña todos los días.

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Hablemos claro: a ejercer violencia de género se aprende. Y si se aprende, se puede desaprender y problematizar. La herramienta más eficaz que tenemos para cortar esto de raíz se llama Educación Sexual Integral. Es ponerle nombre a los derechos, a los límites, al respeto. Enseñarle a un niño que «no es no».
Es enseñarle a una niña que su cuerpo es solo suyo. Es mostrar que los celos no son amor y que controlar no es cuidar. Mientras la ESI sea optativa, mientras haya escuelas que miren para otro lado, le estamos fallando a las Agostinas del futuro.

Aplicar la ley ya, con presupuesto y con formación docente, es prevenir femicidios. Educar es la única forma de que #NiUnaMenos deje de ser una consigna y sea una realidad.

No faltan leyes. Lo que falta es que el Estado llegue a tiempo. Porque cuando llega tarde, ya es irreparable.

Necesitamos que nos cuiden de verdad. No que dependa de si tal funcionario tiene ganas ese día de actuar como corresponde. Necesitamos políticas serias, constantes y claras.

Como parte del Movimiento Mujeres 7-10, banco #NiUnaMenos y el reclamo de fondo: que el Estado funcione, que se cumplan las leyes y que nos protejan a todas.

Pero también quiero decir algo: no me representan las consignas y pancartas antisemitas que vi en esta y en otras marchas.
Y tampoco me cierran los reclamos de algunos partidos que usan una causa justa para hacer política partidaria. Eso nos desvía y distrae del objetivo central. Acá estamos por las mujeres y las niñas, no por banderas partidarias.

Por Agostina. Por Dulce. Por Noelia. Por todas.
¡BASTA! #NiUnaMenos

Silvia Kurlat
Psicóloga Social – Educadora y Orientadora en Sexualidad Humana

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