Marcelo Katz: »Hoy está todo muy lindo porque lo hizo Van Gaal, pero todavía se cuestiona si hice bien o mal»

Tras el cambio de arquero que hizo Louis Van Gaal, entrenador de Holanda, faltando cinco minutos para llegar a los penales en los cuartos de final del Mundial de Brasil frente a Costa Rica, VIS A VIS dialogó con Marcelo Katz, ex director técnico de la Selección Argentina en la Macabeada de Israel 2009, quien hizo lo mismo en la final contra Inglaterra, al sacar al arquero titular (Matías Burstein) y poner al suplente (Rodrigo Kotik), la cual termina ganando con dos penales atajados por Kotik.
Habló sobre las sensaciones que tuvo luego de que el técnico de Holanda hiciera lo mismo que él, cómo surgió su decisión, sus recuerdos sobre la final, cómo siguió su relación con Burstein y si lo volvería a hacer.

– Luego de que Van Gaal sacó al arquero titular y puso al suplente para atajar los penales, ¿cuáles son tus sensaciones, teniendo en cuenta que hiciste algo similar en la Macabeada de Israel 2009?


La sensación es terrible porque es como una película que se te viene a la cabeza de vuelta, no sólo a mi sino a todos los jugadores que estuvieron en Israel y fue increíble la cantidad de mensajes llamados y todo lo que tenga que ver con el tema internet. La charla que di en TEDx tiene más de 13.000 vistas. Es increíble la repercusión que tuvo. Obviamente sería muy tonto compararse con Van Gaal.

– Cuando vos hiciste el cambio de arquero en el 2009, ¿lo tenías hablado o te surgió en el momento?


No lo sabía casi nadie. Fue una corazonada que tuve el día anterior, charlada con Hernán Horischnik (ayudante de campo). De todas maneras, lo más importante no fue la corazonada sino que decidimos hacerlo, pensando en el equipo, en que iba a ser una decisión que iba a trascender, no para figurar nosotros sino en beneficio del equipo. Y fue así. Es lo mismo que le pasó a Van Gaal. Nos salió bien como tranquilamente nos podría haber salido mal.

– ¿Qué recordás de esa final?


El primer tiempo que merecimos irnos perdiendo por cuatro goles y sólo nos hicieron uno. En ese entretiempo, fue la charla más corta que di en mi vida, en donde les dije a los chicos que tuvimos la suerte de que nos hicieron nada más que un gol, que el partido está abierto todavía, que empezáramos de vuelta. Y lo empatamos en el último minuto, eso fue increíble. Después el suplementario fue muy parejo. Y los penales fue el tema del cambio de arquero, en donde lamentablemente trascendió más lo del cambio de arquero que todo el laburo previo, con el sacrificio que se hizo y los cientos de entrenamientos que armamos. Lo que más rescato es el grupo que se formó en esa Macabeada, el cual era el mismo que había estado en Australia y en el 2007. La mayoría de los chicos tenían entre 18 y 22 años. Actualmente estamos todos conectados.

– Cuando lo sacás a Mati Burstein, se pudo observar que te empieza a gritar y a decir un montón de cosas, ¿cómo siguió la relación después de este suceso?


Con Mati tengo una relación muy particular. Cada Macabeada que fui lo llevé como arquero. Lo conozco desde chiquito. No puedo tener nada contra él. Además de ser un tipazo, estuvo entre los tres mejores jugadores de la Macabeada. La reacción de él fue muy parecida a la que tuvo el arquero de Holanda cuando Van Gaal lo sacó. La diferencia es que el holandés es profesional, por lo que se la tiene que bancar mucho más que un jugador amateur. Mati estuvo desubicado pero, al fin y al cabo, tuvo la misma reacción que el holandés. La realidad es que mi relación con Mati está más fría que antes. Pero bueno, acá no es que porque a Van Gaal le salió bien, yo tengo razón o no. Acá yo tomé una decisión consensuada con el cuerpo técnico y pensamos que era lo mejor para el equipo. Y es imposible que todos estén contentos siempre. No hay manera. En una final de una Macabeada, con lo que significa para todos nosotros, es lo mismo que significa para un jugador en un Mundial, no tengo ninguna duda.

– ¿Lo volverías a hacer?


No podés pensarlo en frío, es algo que te surge. Lo que sí estoy completamente convencido, es que hice algo por el bien del equipo. Eso es lo que más me gusta de lo que pasó. Más que el triunfo en sí. El haber ganado es el resultado de un partido invisible de un año y pico de entrenamiento, de gente que se quedó afuera y adentro. Realmente estoy muy convencido de lo que hice. No sé si lo volvería a hacer; quizás sí, quizás no. Nadie tiene la llave para ganar partidos, esto fue suerte. Si Bodega (Rodrigo Kotik) se tiraba para el otro lado, me estarías llamando para preguntarme por qué lo puse. Hoy está todo muy lindo porque lo hizo Van Gaal, pero hasta el día de hoy, todavía se cuestiona si hice bien o mal, y la verdad que lo único que hice es pensar en el equipo.

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