El secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits, dialogó con VIS A VIS sobre el conflicto que planteó el propio entrevistado como «terrorismo contra la democracia», y expresó su opinión crítica contra los presidentes de algunos países del Mercosur, como así también, el polémico análisis de la prensa.
-¿Qué opinión tiene del conflicto entre Israel y Hamás?
– Es un conflicto doloroso y que tiene situaciones penosas para ambas partes, En el caso del Estado de Israel, hay un gobierno en un territorio (Gaza) que impide un acuerdo de paz que permitiría que sus gobernados tengan una vida plena, con salud, próspero y con educación.
–¿Considera que hubo crecimiento del antisemitismo por este conflicto?
– El antisemitismo es la consecuencia no deseada de este conflicto, y la verdad que lo hemos padecido en la Argentina y en las comunidades de todo el mundo. Pero quiero marcar la diferencia que la comunidad de nuestro país ha sufrido dos atentados terroristas donde también hubo una conexión local que ha colaborado con los imputados. No es un tema menor para la Argentina el aumento del antisemitismo por eso hay que hacer especial énfasis sobre lo que significa ser antisemita. Hamás además de terrorista es antisemita, no solamente es una organización que lidera un pueblo que dice representar, que no es así, sino que además es antisemita en su carta fundacional.
–¿Qué opina sobre el análisis que está haciendo la prensa?
– Es un tratamiento tergiversado y además interesado en presentar una victimización de una situación que no merece ser victimizada. El análisis de la noticia y el análisis fotográfico son clarísimo con relación a la prensa del mundo. Es muy difícil encontrar periodistas que pongan las cosas en su punto justo, no digo que opinen en favor de la posición israelí, pero por lo menos que sean ecuánimes contando las cosas que suceden en cada lado de la frontera.
–¿Siente que fue ataque la declaración del Mercosur contra Israel?
– Ni Egipto ni Jordania han llamado a sus embajadores de Israel a consulta. Sin embargo, las Cancillerías Latinoamericanas, no la Argentina, sí lo han hecho. Han hecho un análisis bastante sesgado de lo que significa el conflicto; no han estudiado el origen del conflicto, el desarrollo ni las obligaciones de cada Estado para con el otro


