Alejandro Kelman, integrante de Nuevas Generaciones del Congreso Judío Latinoamericano, dialogó en exclusiva con VIS A VIS luego del encuentro con el Papa Francisco en su casa en Santa Marta en el que participó representando a la juventud judía, y contó sus sensaciones de la reunión, la impresión que le generó estar junto al Sumo Pontífice y la importancia de la hermandad que genera.
– ¿Qué significó este encuentro con el Papa Francisco?
Fue muy importante, porque refuerza el vinculo y la buena relación entre el pueblo judío y el pueblo cristiano. El Papa Francisco fue uno de los promotores del diálogo interreligioso, y siempre que nos hemos reunido nos dice “mis hermanos mayores”. Siempre nos manifestó su cariño y respeto por el pueblo judío. En lo personal fue la oportunidad de estar hablando con un líder mundial, quizás hoy en día la persona más influyente del mundo, y especialmente con un Papa muy querido por todos, humilde, muy carismático, y que está haciendo cambios muy profundos en toda la humanidad.
– ¿Ya tuviste la oportunidad la vez anterior de estar con la comitiva judía en la visita el Vaticano?
No, pero tuve la suerte de compartir varias reuniones en Argentina, cuando era Jorge Bergoglio, y recuerdo que siempre que yo salía de las reuniones le comentaba a mi esposa Ariela, a mis padres y a mis amigos, la increíble persona que es Bergoglio, los conocimientos que tiene de todos los temas, y la calidad de ser humano y humildad que demostraba en todo momento.
– ¿Qué frase del Papa fue la que más te movilizó?
Hablamos de muchos temas, es una persona muy culta, y sabe mucho de judaísmo. Tuvo frases muy interesantes, como por ejemplo: “en un momento tan grave de la humanidad y de Medio Oriente hay que pedir ayuda a Dios porque solos no podemos” y también otra que dijo “estamos viviendo la tercera guerra mundial. No es de golpe, es a pedazo y es un peligro para la humanidad. La plegaria debe ser mundial”. Recuerdo también que expresó que “los cristianos están sufriendo una política de expulsión de Medio Oriente. Están siendo perseguidos, no queridos, discriminados. En algún momento les toco a ustedes, ahora a nosotros»; y frente a la pregunta de ¿cómo se trabaja frente a alguien que no te toma como un interlocutor? él respondió: «Lo dejo hablando solo y rezo por él”. También fue muy lindo y emocionante cuando nos íbamos y nos despidió con un “Shana Tova Umetuka».
– ¿Crees que sirve este tipo de encuentros y la actitud del Papa Francisco para trabajar por la hermandad y luchar contra la discriminación y el antisemitismo?
Si, mucho. Estos encuentros tienen mucha repercusión en todos los medios de Argentina, y de todo el mundo, y es importante que todos asimilemos el mensaje de hermandad y convivencia que siempre transmite el Papa Francisco.


