No nos dejemos confundir. Por Ana Jerozolimski

Sabemos que las alianzas las determinan los intereses, no solamente los valores. Que inclusive democracias –como Uruguay e Israel-tienen entre sus amigos a países que no son necesariamente el mayor ejemplo de respeto a la condición humana. Que en relaciones internacionales, las necesidades políticas, las circunstancias regionales, determinan a menudo mucho más que la afinidad espiritual, la cercanía cultural , la similitud ideológica.
No decimos que esté bien, sino que así es , demasiado a menudo, en la arena internacional.
Por eso , vemos en un mismo marco, en la coalición contra el Estado Islámico, a democracias occidentales y a dictaduras mesorientales, que lo único que tienen en común es su temor ante los fanáticos psicópatas que andan degollando a todo quien se le cruza y es diferente…No paran a preguntar qué piensan ni en qué creen. Su cuchillo y sus hachas son rápidos y dementes.
Cuando el desafío es tan grande como el que supone lidiar con esta amenaza-cuya esencia supera las fronteras de Irak y Siria donde están degollando y debe realmente preocupar también al mundo libre de modo directo – es natural unir fuerzas.
Pero eso no puede hacer olvidar la esencia de las cosas. La crueldad sin parangón de los yihadistas del Estado Islámico , no convierte en santos a quienes se le oponen. Ni en defensores de los derechos humanos. Al menos no cuando entre sus críticos está la República Islámica de Irán, que aunque no sea parte integral de la coalición recién creada-habiendo rechazado la invitación en este sentido que le extendiera el Secretario de Estado John Kerry- , está sin duda del lado “anti EI” .
Pensamos en la necesidad de hacer un comentario al respecto, al leer las declaraciones formuladas por el Presidente de Irán Hassan Rouhani, citadas por la France Presse: “Irán es un rincón de estabilidad en este delicado Oriente Medio dominado hoy por la inquietud, los problemas de seguridad, las masacres y el temor”. Habló también de una región cuyos pueblos “se defienden de terroristas” , aclarando que “el gobierno y las fuerzas armadas de la República Islámica de Irán los ayudarán dondequiera que estén”.
El hecho que sea urgente frenar a a los sunitas yihadistas del Estado Islámico, no significa que los extremistas chiitas de la República Islámica de Irán sean su antítesis. No andarán degollando por las calles, pero sí ahorcando a homosexuales en plazas públicas y limitando, como siempre, las libertades individuales. Es cierto que de Irán, un Estado controlado por un sistema de restricciones duro e implacable para con su ciudadanía, no salen imágenes terribles como las que el EI se vanagloria de mostrar al mundo cada vez que corta el pescuezo de alguien. Pero la “estabilidad” de la que habla el Presidente Rouhani, no es producto ni de libertad, ni de calma ni de bienestar de su población, sino que se trata del silencio de la opresión, tanto política como religiosa.
El hecho que el Presidente Hassan Rouhani sea visto como “más abierto” no significa que Irán se haya convertido en una democracia liberal ni nada que se le parezca.
Tal cual recuerda el informe de Human Rights Watch publicado en el año en curso, cuando Irán fue a las urnas hace poco más de un año-y eligió a Rouhani- decenas de activistas y políticos de oposición estaban en prisión y no pudieron participar. Figuras como Hossein Mousavi, Zahra Rahnavard y Mehdi Karrubi, continúan bajo arresto domiciliario.
El 21 de mayo anterior a las elecciones de junio 2103, el Consejo de los Guardianes –un marco compuesto por 12 juristas religiosos- descalificó a todos los más de 680 candidatos presidenciales registrados, salvo ocho.
Según HRW, hace un año, en setiembre, luego de la elección de Rouhani, el entonces ministro interino de Ciencia, que tenía a su cargo el manejo de las universidades de Irán, anunció que estas podían devolver a sus filas a profesores y estudiantes que habían sido suspendidos entre 2005 y 2012 por sus actividades. Pero cuando el informe de HRW de este año estaba en preparación, decenas aún no podían volver a estudiar o enseñar.
El informe en cuestión es categórico en relación a la pena de muerte.
“Según fuentes oficiales, las autoridades iraníes habían ejecutado a por lo menos 270 presos hasta octubre del 2013, aunque se cree que el número real es mucho mayor.En el 2012, Irán llevó a cabo más de 544 ejecuciones, segundo después de China, según Amnistía Internacional , que informó que 63 de las ejecuciones habían sido en público”.
Y agrega: “Se cree que decenas de niños que cometieron supuestamente los crímenes que se les atribuyen, cuando tenían menos de 18 años de edad , están ahora aguardando su ejecución en prisiones iraníes. La ley iraní permite la pena capital a quienes alcanzaron la pubertad, 9 para niñas, 15 para varones”.
HRW cuenta que por lo menos 16 personas han sido ejecutadas el año pasado bajo cargos de “moharebeh”, o sea “enemistad a Dios” o “diseminación de la corrupción sobre la Tierra”, por haber mantenido vínculos con grupos opositores.
El sufrimiento de las mujeres es notorio.
“Las mujeres iraníes enfrentan discriminación en diversas áreas, incluyendo asuntos como matrimonio, divorcio, herencias y custodia de los hijos”, escribe HRW. Necesitan la aprobación de un hombre para casarse, independientemente de su edad. Una mujer no puede recibir pasaporte ni viajar fuera de Irán sin una autorización escrita de su guardián hombre.
Además, en Irán continúa la práctica de permitir matrimonio infantil, al determinar la ley que las niñas se pueden casar a los 13 años y los varones a los 15, aunque no es la norma.
En estos días se informó que un grupo para militar de línea radical, que se presenta como crítico al tono “nuevo” del Presidente Rohani, está desempeñándose como “patrullas de castidad” . El Ministerio del Interior de Irán aclaró que ese grupo no está autorizado oficialmente, pero en Irán se asegura que actúa con el aval del propio líder supremo Alí Khamenai.
El grupo, denominado Ansar –e Hizbulá, organizó las patrullas callejeras para controlar que las mujeres no anden por las calles de otra forma que no sea absolutamente tapadas por el “hijab”.
Según informaron agencias internacionales, el objetivo de las patrullas es advertir e intimidar a quienes violan las normas de “decencia” exigidas en Irán.
Y la única razón por la que el Presidente Rouhani osa hablar de Irán como país que combate al terrorismo, es que confía en la mala memoria o la ignorancia de la gente, de la facilidad con la que a Occidente parece resultarle a menudo más cómodo olvidar ciertas cosas.. Irán es un Estado que apoya en forma activa a diversos grupos terroristas, un factor desestabilizador central en Oriente Medio.
Pero que en el Río de la Plata se le crea a Irán cuando dice algo así, sería patético…especialmente después de la AMIA, cruento atentado mortal, orquestado y ordenado por Irán.
Lo nocivo del rol de Irán en la arena internacional no desaparece, por más que ahora se cuente entre los enemigos del Estado Islámico. No se le oponen porque esos yihadistas sean asesinos, sino porque están, según ellos, del lado “equivocado” del Islam.
Es importante tener esto presente, cuando las potencias occidentales vuelven a negociar con Irán sobre el tema del acuerdo nuclear. Que la moneda contra el Estado Islámico, no sean las centrifugas en Natanz.

Fuente: Montevideo.com.uy

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here