«Eugenia Coraje». Análisis de Eduardo Chernizki

Eugenia (Genia) Rotsztein de Unger,
sobreviviente de la Shoá, es un ser humano que luego de haber sobrevivido a las
múltiples vejaciones que el nazismo impuso a los miembros del  pueblo judío, por el sólo hecho de ser
judíos, logró – al igual que muchos otros sobrevivientes – reconstruir su vida
y decidir convertirse en un testigo de lo que sufrieron todos los que
padecieron el oprobioso Tercer Reich, brindando su testimonio.
No es la única que lo ha hecho y lo
hace, pero por circunstancias que seguramente tienen mucho que ver con su
particular manera de hacerlo, su accionar trascendió el tradicional ámbito en
el que se trata está temática a toda la sociedad, y su tercer libro “Eugenia
Coraje
” que lleva como subtítulo “Una historia de vida, memoria y militancia
es un ejemplo de su tesón para que no se olvide lo ocurrido pero también para
evitar que vuelva a suceder.
Las palabras del vicepresidente primero
de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, diputado Cristian
Ritondo: “Es un lujo, que se puede dar la Legislatura, de
reconocer a una mujer con estas características, que habiendo sufrido lo que
sufrió lo usa como enseñanza; habiendo pasado lo que pasó pone su vida, su
voluntad para los demás, por lo que hizo en la Fundación Memoria
del Holocausto y el Museo del Holocausto”, el 25 de junio de 2011, al hacerle
entrega del diploma que la designaba «Personalidad Destacada de los
Derechos Humanos» de la
Ciudad de Buenos Aires, sólo expresaban un aspecto del
“Coraje” de Eugenia (Genia) Rotsztein de Unger, que ella misma ha reflejado en
los dos libros que precedieron a “Eugenia Coraje”: “Holocausto, lo que
el viento no borró” y “Después de Auschwitz, renacer de las cenizas”.
El
doctor José Milmaniene en el prólogo del libro que estamos comentando afirma
“El lector que frecuente estas páginas podrá asistir a la narrativa testimonial
– rigurosa y emotiva – de tres momentos cruciales de la historia del pueblo
judío”, refiriéndose al “Mundo del ayer”, en el que vivían los judíos antes de la
Segunda Guerra Mundial; “La Shoá” y “El renacer a pesar de todo”, como los
sobrevivientes, en este caso Eugenia, reconstruyeron su vida en la Argentina,
conformando una familia y activando en la comunidad judía.
Creemos
que esta apreciación del doctor Milmaniene es un fiel reflejo de “Eugenia
Coraje”, que a diferencia de los dos anteriores, cuenta con el importante
aporte del historiador Hernán López, quien mediante preguntas va guiando el
relato testimonial de Eugenia, sobre la que afirma “La historia de Eugenia no
se limita a la obligación de mantener la memoria viva. A esta  debe sumarse el relato de la constancia en
sus formas más generosas de participación y compromiso comunitario”.
En “Después de
Auschwitz, renacer de las cenizas”, Eugenia afirma que a ella no la liberaron
sino que se liberó al escaparse junto a otra joven, de la marcha cuando los
sacaron del último campo de trabajo, pues intuía que en esa oportunidad no las
llevaban a otro campo sino a un lugar donde pudieran eliminarlas, lo que está muy
bien descripto en “Eugenia Coraje” como los peligros que acechaban a las
sobrevivientes cuando afirma “Nosotros hemos sufrido a montones. Nadie escribe
sobre después de la guerra. Todos escriben sobre la guerra, pero nadie se anima
a escribir sobre la miseria que nos tocó vivir. Que nadie nos quería dejar
entrar en ningún país. Nadie quería comprometerse con nosotros. Nadie quería
darnos un papel de buena conducta. Nadie nos quería dar de comer… es algo
increíble lo que el ser humano puede hacer al otro”, (Pág. 233).
Eugenia
tiene el coraje de contarlo, de relatar cómo fue el periplo que la llevó a los
campos de sobrevivientes en Italia, su relación con David Unger, no sólo
sobreviviente sino uno de los héroes del Levantamiento de Ghetto de Varsovia,
con quien forma una estable pareja que perdurará hasta el fallecimiento de
David; el nacimiento de su primer hijo, Leonardo; el viaje a Paraguay y los
meses que vivió junto a David, su cuñado Enrique Unger y su hijo en Asunción;
el viaje en barco hasta Rosario y luego en tren a Buenos Aires; los primeros
años de la estada en Buenos Aires; el nacimiento de su segundo hijo, Néstor; su
ansia de adquirir conocimientos que la llevaron a estudiar diversos cursos; su
intención de integrarse a la comunidad judía de Buenos Aires; su lucha para
lograr que su madre, que también sobrevivió la Shoá, y su padrastro pudieran
ingresar a la Argentina en forma legal; su relación con otros sobrevivientes a
partir de Sherit Hapleita, de la que fue una muy activa integrante; como se
relacionó con los hijos de los sobrevivientes que vivían en Buenos Aires y la
consiguiente creación de la Fundación Memoria del Holocausto; el conseguir una
sede para establecer un Museo del Holocausto en la Argentina y su decisión de
comenzar a dar conferencias testimoniales sobre lo que le había tocado vivir.
Quienes tenemos el honor no sólo de
conocer, sino de haber conversado en varias oportunidades con Eugenia (Genia)
Rotsztein de Unger, sabemos que todo lo expresado en “Eugenia Coraje” refleja
el “coraje” que le permitió sobrevivir primero, reconstruir su vida después y
brindar su testimonio a quienes no vivieron la Shoá y la mácula imborrable que
esa tragedia les dejó a cada uno de quienes la sobrevivieron.
El libro «Eugenia coraje. Una historia de vida, memoria y
militancia» fue declarado “de interés para la promoción y defensa de los
derechos Humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” por la Legislatura de
la ciudad, a iniciativa del diputado Juan Pablo Arenaza,
quien en los fundamentos de su Proyecto de Declaración, del año 2013, afirma,
entre otros conceptos, “Eugenia Unger, sobreviviente de la Shoá, es un ejemplo para todos nosotros,
con sus 87 años nos demuestra día a día la fuerza interior que un ser humano
puede tener cuando se aferra a un proyecto de vida; para Eugenia ese proyecto
es y será la lucha por la memoria y los derechos humanos”, para luego mencionar
conceptos del doctor José Milmaniene “Su riqueza reside en que es un texto que
logra generar una identificación emocional insoslayable con las víctimas:
podemos percibir, aún sin haber estado allí, la magnitud del dolor generado por
los sufrimientos inútiles padecidos, la intensidad de la ternura por los amores
perdidos, la violencia del horror del lager, en fin, Eugenia nos brinda con su
testimonio una experiencia de lectura inolvidable, propia de los textos
escritos desde lo profundo del Ser y desde lo más íntimo de la experiencia
vivida».

Por todo lo expuesto, consideramos que “Eugenia coraje” es un texto cuya
lectura no debe obviarse pues, coincidiendo con el doctor Milmaniene, su
mensaje tiene como finalidad preservar la memoria de la Shoá a la vez que ser
una demostración de la continuidad del pueblo judío.
Licenciado Eduardo Chernizki

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