Fronteras defendibles en la era del Estado Islámico

¿Cómo afectó el tumulto en Medio Oriente al debate sobre los requerimientos territoriales de Israel? Esta pregunta la analiza Dore Gold, jefe del Centro Jerusalén para Asuntos Públicos, que durante mucho tiempo promocionó el concepto de fronteras defendibles, principalmente como un medio de satisfacer las necesidades de seguridad de Israel en la Margen Occidental.

P. Antes de llegar a la idea de “fronteras defendibles” propiamente dicha, ¿puede usted comenzar por contarnos acerca de su involucramiento en el tema?
R: Me enfrasqué en este tema a finales de los años 1990, cuando me desempeñaba como asesor de política exterior del Primer Ministro Benjamin Netanyahu durante su primer mandato. Tenía la tarea de convertir el “Mapa de Intereses” de las FDI para la Margen Occidental en una forma que pudiera ser presentada al presidente Bill Clinton; fui junto con el primer ministro para la presentación en la Sala de Mapas de la Casa Blanca. Cuatro años más tarde, el Primer Ministro Ariel Sharon me pidió que condensara el trabajo para su reunión en la Oficina Oval con el presidente George W. Bush.
Esto formó el núcleo de lo que, a partir de 2005, se convertiría en una serie de monografías sobre el tema publicadas por el Centro Jerusalén para Asuntos Públicos. Copiosamente ilustradas con mapas y fotografías, el Centro presentó ensayos escritos por autores tan destacados como Moshe Yaalon, ahora ministro de Defensa de Israel, Yaakov Amidror, hasta hace poco asesor de seguridad nacional de Israel y el Mayor General (ret.) Uzi Dayan. La última edición de la serie fue publicada este año, por coincidencia, justo antes de la guerra de Gaza. [Mosaic brindó los vínculos a una serie de capítulos – Eds.]

P. ¿Cuál fue la idea original, y ha cambiado la misma a la luz de los acontecimientos regionales de los últimos años?
R: La idea fue presentada por primera vez por el Viceprimer Ministro Yigal Allon después de la Guerra de los Seis Días de 1967. Como comandante del Palmah anterior al estado, Allon fue uno de los arquitectos de la doctrina de seguridad nacional de Israel, y también había sido un mentor de Yitzhak Rabin. Su punto esencial era, y es, bastante simple: para su seguridad, Israel debe retener ciertos territorios de la Margen Occidental.

P: ¿Qué pasa con los palestinos? Esa tierra, después de todo, cada vez más se la refiere como territorio palestino ocupado.
R: Retrocedamos un poco. En la actualidad, nadie tiene la soberanía sobre la Margen Occidental. El último poder soberano ahí fue el Imperio Otomano, que renunció formalmente a reclamarlo después de la Primera Guerra Mundial, la Margen Occidental se convirtió en una parte del Mandato Británico de Palestina, que fue designada para convertirse en el hogar nacional judío. La guerra árabe de 1948 para aniquilar al recién creado Estado de Israel terminó con la Margen Occidental en manos jordanas, y así permaneció hasta 1967. En junio de ese año, Jordania se unió a una coalición de guerra árabe, encabezada por Egipto, con el objetivo explícito de terminar el trabajo comenzado en 1948. Esa guerra terminó con Israel en control de territorios en varios frentes, uno de los cuales fue la Margen Occidental.

Dado que Israel había actuado en defensa propia en 1967, señalaron eruditos en derecho internacional, incluido Stephen Schwebel, quien más tarde se desempeñó como presidente de la Corte Internacional de Justicia, y Eugene Rostow, ex decano de la Facultad de Derecho de Yale y Subsecretario de Estado en la administración Lyndon B. Johnson, sus pretensiones fueron reconocidas como más fuertes que las de cualquier otra parte. De hecho, la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada después de la guerra de junio de 1967, afirmó que Israel no estaba obligado a retirarse completamente de la Margen Occidental o regresar a las líneas anteriores a 1967, sino que más bien tenía derecho a “fronteras seguras y reconocidas” que debían determinarse a través de negociación.

En resumen, la Margen Occidental sigue siendo un territorio en disputa sobre el que tanto Israel como los palestinos tienen reivindicaciones. La Margen Occidental no es territorio “palestino”; no había ningún estado palestino antes de 1967, y los palestinos nunca tuvieron soberanía allí. Por su parte, Israel tiene derechos legales que deben ser reconocidos, e intereses de seguridad que deben ser incorporados en cualquier acuerdo sobre dónde estarán las fronteras definitivas. Una cosa que los primeros ministros israelíes, desde Golda Meir hasta Benjamin Netanyahu, han dejado en claro es que Israel no puede retirarse a las líneas anteriores a junio de 1967, que eran una permanente invitación para atacar – en una palabra, indefendibles.

P: ¿Hay expertos israelíes que no están de acuerdo con usted? Y los recientes eventos, incluyendo en Gaza, ¿reforzaron la posición suya o la de ellos?
R: En el debate interno en Israel, algunos han argumentado que el concepto de fronteras defendibles ha quedado obsoleto. En 1967, nos recuerdan, la amenaza para Israel a lo largo de su frente oriental provino de la fuerza combinada de las formaciones blindadas y de infantería de Siria y Jordania, además de una fuerza expedicionaria de Irak. Las FDI de entonces estaban construidas en torno a un pequeño ejército permanente que recién ganó fuerza completa después de la movilización de las reservas – por lo que, si Israel hubiera tenido que enfrentar nuevamente un ataque por sorpresa, la profundidad estratégica era crítica. Fue en este entorno que Yigal Allon propuso su plan.

¿Y hoy en día? Israel sigue siendo un país pequeño con una base de población limitada – sobre todo en comparación con sus vecinos mucho más grandes – y también sigue habiendo obstáculos reales y persistentes en su capacidad de dispersar sus capacidades militares. A los críticos de las fronteras defendibles les gusta señalar que la constelación de fuerzas hostiles ha cambiado notablemente. El ejército sirio ha sido gravemente degradado, el ejército iraquí ha sido maltratado por la guerra y el caos interno, y Egipto y Jordania están en paz con Israel. Por lo tanto, concluyen, el peligro de ataque de grandes ejércitos convencionales ya no existe. Por supuesto que está el terrorismo, pero eso es un asunto diferente, y además, dicen los críticos, no está en la misma escala que las anteriores amenazas enfrentadas por Israel.

Mi respuesta es que, por lo menos a corto plazo, la amenaza terrorista para Israel desde el este no se parece a nada que hayamos visto antes en términos de escala y carácter. El terrorismo solía ser llevado a cabo por pequeños escuadrones de entre tres y cinco hombres que penetraban las fronteras de Israel para tomar rehenes o colocar artefactos explosivos en vehículos o lugares públicos. Hoy en día, organizaciones como el Estado Islámico (EI), en posesión de armamento poderoso que incluye sofisticados misiles antitanque y antiaéreos, han derrotado a divisiones enteras del ejército iraquí y confiscado grandes cantidades de equipos y dinero.

Este año, operando con formaciones del tamaño de un batallón, el EI y su primo ideológico el Frente al-Nusra han derrotado a las fuerzas blindadas sirias, y efectuado profundas incursiones en el corazón de Irak. A pesar de los recientes reveses, gracias a los ataques aéreos encabezados por Estados Unidos, esto no es una simple molestia táctica.

En cuanto al largo plazo, nadie puede hablar con certeza. Es cierto que, por el momento, un ataque convencional por un estado existente es poco probable. Pero la región de Medio Oriente está cambiando tan espectacularmente ante nuestros ojos que Israel tiene que estar preparado para cualquier eventualidad.

P: Incluso sin un ejército como el del EI, Hamas pudo contrabandear armas hacia Gaza y construir túneles hasta el mismo Israel. ¿Eso no pone en duda la idea de fronteras defendibles en la Margen Occidental?
R: Por el contrario. La guerra de este verano reveló la verdadera magnitud del arsenal que Hamas había logrado construir a lo largo de los años. Pero, ¿cómo llegó la mayor parte de esas armas? Cuando se retiró de Gaza en 2005, Israel entregó una franja de tierra en el perímetro, llamada la Ruta Philadelphi, que había servido para separar a Gaza del Sinaí egipcio. Desde entonces, la cantidad de túneles bajo esta ruta proliferó rápidamente, al igual que la cantidad y calidad de las armas que pasaron a través de los mismos, para Hamas y otros grupos.
En la Margen Occidental, nuestro perímetro exterior es el valle del Jordán, que controla Israel. Si Israel se retirara del valle, las armas fluirían a las zonas adyacentes a las ciudades israelíes.
He aquí un ejemplo de lo que quiero decir. Entre los artículos contrabandeados a Gaza se encontraron misiles portátiles que pueden derribar aviones. Todavía no ha ingresado este tipo de armas a la Margen Occidental. Si ingresaran, la seguridad del aeropuerto Ben-Gurion estaría en grave riesgo. Para garantizar una Margen Occidental desmilitarizada, entonces, Israel debe retener el valle del Jordán, el equivalente funcional de la Ruta Philadelphi de Gaza.

P: Muchos comentaristas insisten en que, dado que Israel tiene un ejército tan fuerte, puede darse el lujo de ser más flexible con las concesiones y asumir mayores riesgos por la paz.
R: Acabamos de atravesar la tercera guerra de Gaza. La primera vez que nos retiramos de Gaza se dijo, para tranquilizarnos, que si Hamas no lograba mantener la paz, podríamos volver a invadir y reasumir nuestro control del territorio; lo que es más, si éramos atacados por incluso un solo cohete, tendríamos legitimidad internacional para contraatacar con todo el poder de las FDI.

Aprendimos, dolorosamente, que este no era el caso. Ciudades israelíes fueron atacadas por los cohetes de Hamas enterrados en zonas civiles palestinas, haciendo mucho más difícil el uso efectivo del superior poder de Israel. No sólo eso, sino que después de que finalmente se lanzó la Operación Plomo Fundido en 2009, Israel fue puesto en la picota por el Informe Goldstone y se enfrentó con la condena internacional en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Lo mismo está ocurriendo ahora, en un ambiente diplomático más hostil y más sólido contra Israel que antes.

Mi conclusión: es mucho mejor para Israel no colocarse en una posición en la que sus vulnerabilidades inviten a la agresión y no pueda responder enérgicamente. Una vez más, la profundidad estratégica hace una diferencia.

P: Una última pregunta. Usted sostiene que el Valle del Jordán debe permanecer bajo control israelí. ¿Por qué Israel no puede estar de acuerdo con equipos internacionales de mantenimiento de paz en lugar de las FDI, como frecuentemente se propone?
R: Israel siempre ha sido reacio a basar su defensa en fuerzas internacionales, y cuando estuvo de acuerdo, sufrió. Si son desafiadas, tales fuerzas, invariablemente, se retiran o colapsan. Durante el período previo a la guerra de los Seis Días de 1967, el presidente Nasser de Egipto exigió que la ONU retirara su fuerza de paz del Sinaí. El Secretario General de la ONU, U Thant, accedió a la demanda de Nasser, eliminando así el único amortiguador entre la frontera sur de Israel y las 90.000 tropas egipcias congregadas.

Solía ​​decirse que nadie se atrevería a atacar a fuerzas de paz internacionales; la idea era demasiado escandalosa para ser contemplada. También esa ilusión se ha abandonado en los últimos años. Manifiestos actos de agresión pueden obligar a las fuerzas de paz de la ONU a abandonar, mientras que la mera amenaza de agresión ha comprometido, demostradamente, su neutralidad o llevadas a ser cooptadas por las fuerzas enemigas como Hizballah. Sólo la semana pasada, en la frontera de Israel con Siria en los Altos del Golán, el frente al-Nusra capturó a un contingente de soldados de Fiji de la Fuerza de Observación de la Separación de las Naciones Unidas y los retuvo exitosamente para obtener un rescate. Por todas estas razones, la posición de Israel ha sido siempre que no puede quedar expuesto y debe defenderse por sí mismo.

En cuanto al Valle del Jordán, vale la pena recordar que, un mes antes de su asesinato en noviembre de 1995, Yitzhak Rabin declaró en la Knesset que la futura frontera de seguridad de Israel estaría en el valle del Jordán, en el sentido más amplio del término geográfico.

Esto es lo que se entiende por fronteras defendibles. Hasta que el león se acueste con el cordero, simplemente no hay alternativa para esas fronteras, y ninguna cantidad de buenos deseos va a cambiar ese hecho.

Sobre el autor
Dore Gold, presidente del Centro Jerusalén de Asuntos Públicos, es un ex embajador de Israel ante las Naciones Unidas (1997-1999) y autor de, entre otros libros, el Reino del Odio, La lucha por Jerusalén, y El Ascenso del Irán Nuclear .

Fuente: MosaicMagazine / Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

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