Dory Sontheimer: »Los descendientes tenemos la responsabilidad de contar lo que le sucedió a miles de familias durante la Shoá»

En una entrevista exclusiva con VIS A VIS, a pocas horas de su llegada a Argentina, Dory Sontheimer, autora del libro «Las Siete Cajas», que cuenta la historia de gran parte de su familia que fue deportada a campos de concentración y muerta durante la Shoá, contó cómo nació la idea de contarle al mundo su historia, el silencio de sus padres, las cajas que encontró tras la muerte de sus madre en las que comenzó a saber el difícil pasado familiar, y su objetivo de poder educar a las nuevas generaciones.

Dory, oriunda de Barcelona, quien presentará su libro el próximo 15 de noviembre en el Museo del Holocausto, habla abiertamente con VIS A VIS, saca sus sentimientos a la luz, se le llenan los ojos de lágrimas al recordar su historia, esa que era una hasta una etapa de su vida, y que sufrió un giro rotundo al encontrar esas siete cajas, esas fotos, cartas y documentos que su padre atesoró, como dice ella, para que fuesen encontrados y el mundo sepa lo que le sucedió a su familia durante la Shoá.

– ¿Cómo surge la idea de contar tu historia personal a través de un libro?

Vi la necesidad en el momento en el que encontré toda la documentación. Yo sabía el origen de mi familia, pero no sabía nada más, nada de lo que había sucedido. Mis padres por precaución decidieron no contar (su historia), y como muchos de aquella generación que lo pasaron y lo sufrieron callaron sus bocas. Esto me hizo pensar muchísimo en esas bocas que eran calladas, pero lo que habían guardado los descendientes teníamos la responsabilidad y el compromiso de contar todo aquello que le había sucedido a miles y miles de familias y esto es lo que me impulsó a escribir.

– ¿Cuál fue tu primera sensación al encontrar las siete cajas y ver las fotos, las cartas, los documentos?

La primera fue de mucho dolor, porque es tan irracional, tan fuera de la realidad que era imposible imaginar que aquello hubiera podido realmente suceder. Lees muchas historias, ves muchas películas, pero cuando te toca la piel y son los tuyos te das cuenta que aquellas personas que te hablan por números, ahora tienen nombre y encima resulta que son tus abuelos. Aquello te llega a la piel y al alma.

– ¿Alguna vez tuviste algún indicio que tu familia había sufrido el genocidio nazi?

La verdad que no. Pensé que algo había sucedido, sobre todo en los años finales de mi madre en los que sufrió una enfermedad, tuvo infartos cerebrales y entonces de vez en cuando iba repitiendo que la Gestapo la iba a venir a buscar. Entonces pensé que había sucedido algo importante en la familia. Lo que pasa que yo era joven, nací en Barcelona, tuve una infancia feliz, fui al colegio y a la universidad, me casé joven, tuve hijos, trabajé profesionalmente desde que estoy casada como farmacéutica que es mi profesión, y la vida, como un autómata un poco, sigue día a día sin recapacitar en cosas que tocan tan íntimamente a la familia y a toda la humanidad.

– Luego de encontrar las cajas, ¿pudiste averiguar el destino de tu familia y qué pasó con ellos?

De los cuatro abuelos, de tres se exactamente todo lo que sucedió. Me queda todavía la incógnita de mi abuelo materno que no se nada, se que desaparecieron. Mi abuelo paterno era de Nüremberg, había sido cónsul alemán en Cuba y con los nazis le sacaron el título, pero gracias a sus relaciones y su trabajo pudo refugiarse en Cuba durante la Segunda Guerra Mundial, parte de su familia ya estaba en Estados Unidos, y otra en Palestina lo que ahora es Israel, y se que algunos de ellos fallecieron víctimas del Holocausto. De mi abuela paterna, que era de Praga, se que aquella familia fue realmente una de las que más sufrió con el nacionalsocialismo de Hitler. Fueron deportados a Terezín y de allí a diferentes campos de exterminio. De los 20 se salvaron 4 personas. De mi abuela materna los que estaban en Alemania fueron deportados a Francia, a los campos que estaban en la Francia no ocupada, y todos ellos, excepto uno que no lo subieron al tren, fueron exterminados en Auschwitz.

– Con respecto a tus padres, ¿cómo llegan ellos a Barcelona?

Mi abuelo paterno tenía una filial de una fábrica alemana de juguetes que estaba en Barcelona desde antes del 1900, y mi padre fue enviado junto con su hermana en 1929 por la situación política que se respiraba en Alemania. Él ya tenía sitio donde trabajar, en la fábrica, y mi tía encontró trabajo en una empresa cinematográfica. Mi madre trabajaba en la cancillería y fue despedida por ser judía, por eso en agosto de 1933, tras la subida de Hitler al poder, decidió venir a España, aprender el idioma y sus padres la enviaron esperando que aquello se solucionara.

– Muchos de los sobrevivientes de la Shoá no contaron su historia y mantuvieron el silencio durante sus vidas. ¿Qué te impulsó a vos contar lo que le sucedió a tu familia?

Precisamente esto, hay muchas familias que sufrieron lo mismo que nosotros, y para mí es un privilegio que mi padre haya guardado toda esta documentación, que estoy convencida que lo hizo para poder explicar la historia tal como fue.

– ¿Crees que la publicación de tu libro le sirve a las nuevas generaciones para mantener viva la memoria y que no se vuelva a repetir?

Estoy convencida, por eso lo hago. No solamente es mi convencimiento, sino que me reafirmo en él cuando veo que los departamentos de enseñanza de Cataluña, fundaciones con las cuales estamos intentando colaborar, queremos conjuntamente encontrar metodologías adecuadas para poder enseñar y explicar a la juventud todo lo que son los totalitarismos, lo que puede ocurrir, lo que pasó en la Shoá y lo que desgraciadamente sigue pasando como en Ruanda, y cantidad de otro tipo de genocidios. Hay que explicarlo, y para eso es necesario tener testimonios, porque lo que llega al corazón y a las personas siempre son las biografías personales, cuando hablamos de números y de cantidades las ideas se dispersan.

Por último, ¿qué significa para vos poder contar tu historia en Argentina y poder presentar tu libro en el Museo del Holocausto?

Para mí es un honor, y es, no sólo un reconocimiento a mi familia, sino también un homenaje a las miles de familias que sufrieron el nacionalsocialismo de Hitler, y hay que explicarlo sin parar. Si esto se puede hacer a través de un libro que ha entrado en las personas, que ha gustado por su honestidad y simpleza, porque yo intenté evocar mis sentimientos y explicar de una manera muy llana lo que le ocurrió a mi familia, para mi es un honor y creo que es un homenaje a todas las familias.

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