La defensa de los Derechos Humanos no tiene dueños. Por Claudio Avruj

Por qué celebramos este 10 de diciembre el aniversario número 48 de la ratificación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos? La humanidad avanzó en reconocer un piso mínimo de derechos que contengan los valores de la libertad, la igualdad, la inclusión, la diversidad y la fraternidad. Pero hoy tenemos que pensar diferente, y re-significar estos valores a la luz de los problemas y desafíos que como democracia, como sociedad, y como ciudadanos nos planteamos. Requieren de un nuevo paradigma donde los derechos humanos sean centrales desde una concepción que tenga como ejes la convivencia, el diálogo y la inclusión.

Los derechos humanos requieren de deliberación, de comprensión mutua y de consenso, no se pueden suponer los derechos humanos como confrontación. Cuando se sancionan normas fundamentales sin debate y acuerdo, cuando se piensan las políticas públicas sin evaluarlas en base a indicadores transparentes de derechos humanos, cuando se lucha contra la impunidad del pasado pero no del presente, en lugar de avanzar estamos retrocediendo casilleros en aquello que ganamos como sociedad los últimos 30 años.

Muchos temas deben ser debatidos. Reconstruir la sociedad enfrentada por la violencia estructural; construir una política de memoria y reconciliación social como motor de futuro; consolidar los derechos y libertades alcanzados enfocados especialmente en los niños, jóvenes y adultos mayores; luchar contra la pobreza extrema y la exclusión que discrimina, segrega e invisibiliza; promover la igualdad de oportunidades pero también la igualdad de capacidades y posiciones; incorporar definitivamente el ambiente como un derecho fundamental en las políticas de desarrollo; formar un espacio plural y diverso de diálogo entre Estado-Sociedad Civil-Empresas son algunos de los desafíos que se vienen para nuestro país.

No es patrimonio de un sector, grupo o ideología pensar los derechos humanos en este tiempo de la humanidad; es obligación de todos. El núcleo de valores que enunciamos hoy se tiene que transformar con nuestras acciones en resultados de cambio para los ciudadanos, en respuestas concretas a los problemas de la gente.























Por Claudio Avruj. Subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Fuente: Clarín

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