Un peluquero israelí inventó la »kipá invisible» para que los religiosos puedan vivir tranquilos en el mundo (video)

Conmovido por recientes actos antisemitas, un peluquero israelí ideó una «kipá invisible» para que los religiosos puedan llevar el tradicional tocado judío con discreción fuera de Israel.
El invento, comercializado por internet como «la kipá mágica», fue iniciativa hace ya meses del peluquero Shalom Koresh, de 48 años, pero ha cobrado relevancia a raíz del asesinato de cuatro judíos franceses en un atentado contra un supermercado kosher en París, el pasado día 9.
La alarma que el ataque sembró en toda Europa llevó a la comunidad a extremar las medidas de seguridad en sus centros escolares y de culto aunque, hace ya años, son numerosos los judíos observantes que por temor a ser agredidos por la calle no visten el distintivo objeto religioso.
«Siempre escuchaba que muchos judíos europeos no pueden llevar su kipá en la calle o en el trabajo, y un amigo mío banquero hasta me comentó que ciertos clientes no se le acercaban al verle con ella», explicó este peluquero de 48 años de la ciudad de Rejovot, al sureste de Tel Aviv.
El invento ha despertado especial interés entre los judíos de Francia y Bélgica, donde Koresh asegura que sus agentes comerciales han recibido numerosas llamadas de interesados.
No obstante -reconoce- la idea comenzó a fraguarse mucho tiempo antes, cuando algunos clientes israelíes de su peluquería le sugirieron, «medio en broma medio en serio», que hiciera algo para que pudieran disimular la kipá en sus viajes al extranjero.
Ni corto ni perezoso puso manos a la obra y, después de estudiar a fondo el asunto durante meses, llegó a la conclusión de que lo mejor era una «kipá peluquín».
El resultado ha sido un solideo adherente de pelo, que ya ha empezado a fabricar tanto de material sintético como del propio cliente, y cuya patente está siendo registrada estos días.
«Pueden comprarlo de una amplia gama de colores de pelo sintético o enviarnos su propio pelo para que se la hagamos a medida», afirma el inventor, que se declara persona conservadora pero no religiosa.
Para probar la efectividad, Koresh se hizo un solideo de su propio pelo y lo llevó puesto durante seis meses mientras sus clientes más habituales entraban y salían de la peluquería sin hacerle el más mínimo comentario.
«¡Nadie la veía. Sencillamente era invisible!», subrayó con sorpresa.
«No es cualquier objeto: ¡Es un símbolo! Y cuando un padre se ve obligado a quitársela por temor a ser agredido, traslada con ello el mensaje a su hijo de que la kipá no tiene ninguna relevancia», explica el peluquero.
Bajo el eslogan de «mágica, invisible, indetectable» y el precio de entre 49 y 79 euros (entre veinte y cuarenta veces superior al de un solideo común, 2-3 euros), Koresh asegura ofrecer «una solución discreta» y, sobre todo, «respetuosa de las leyes religiosas».
Sin embargo, y a juzgar por las reacciones en las redes sociales, no todos coinciden en su beneficio, y alguno hasta bromea en los chats con inventar ahora la «circuncisión invisible», por el que es sin duda el símbolo más importante de la religión.
Moses Anahory, un abogado británico que en sus desplazamientos por cierto países europeos suele ocultar su kipá con una gorra de béisbol, coincide en que el invento, por muy original que sea, no es ninguna solución al problema del antisemitismo.
«Para ocultarla quizás mejor no ponérsela. La esencia de la kipá es precisamente mostrar lo que uno es y los valores que representa, y en el siglo XXI debemos poder hacerlo con libertad y en plena seguridad», declaró.

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