¿Hezbollah ha terminado con su revancha?

Hezbollah-Irán-Siria quieren tomar represalias por la muerte de su gente, pero ningún lado quiere una guerra sin cuartel

El ataque de Hezbollah contra el norte de Israel del pasado miércoles a la mañana, es una clara escalada de las tensiones. Requiere cuidadosa consideración y una decisión de si involucrarse en una amplia escala de conflicto con Hezbollah o aceptar el ataque combinado de misil y mortero como revancha por la muerte, la semana pasada, de seis militantes de alto rango de Hezbollah y un general iraní – presuntamente por parte de Israel.

Hezbollah no quiere involucrarse en una guerra a gran escala en este momento, pero probablemente no puede tampoco ignorar la eliminación de su gente, Es por eso que bombardeó posiciones israelíes para llevar fuerzas adicionales a la zona, y después las atacó con un misil anti-tanque. Parece una clásica emboscada de Hezbollah.
Lo grave es el hecho de que Israel no tenía inteligencia previa sobre la emboscada.

Una fuente militar israelí dijo, a principios de esta semana, que si Hezbollah ataca a soldados israelíes – y no a civiles – en represalia por la muerte de sus militantes, Israel no va a intensificar la situación. Hezbollah puede muy bien haber tenido esto en mente, dirigiendo su fuego contra la región de Har Dov, que Líbano reclama como propia, pero que está ocupada por el ejército israelí.

El martes, dos cohetes de Hezbollah lanzados desde Siria impactaron en el Monte Hermón y el kibutz israelí de Merom Hagolan. Pero eso fue sólo el primer plato cocinado a toda prisa, pero no es proporcional al golpe asestado la semana pasada a iraníes y Hezbollah.

Hezbollah fue responsable por el ataque del martes, pero no necesariamente fue su gente la que disparó. Probablemente el ataque fue llevado a cabo por orden del “eje” (Irán, Siria, Hezbollah) en venganza por la muerte, la semana pasada, de funcionarios de alto rango iraníes y de Hezbollah en el Golán sirio, atribuido a Israel.
Los “subcontratistas” que hicieron los disparos reales fueron un grupo palestino o una milicia siria que trabaja con el régimen de Assad. Este fue el caso, anteriormente, en este tipo de incidentes, y es probable que fuera el caso el martes.

La reacción israelí fue rápida. El ataque aéreo contra posiciones de la División 90 del ejército sirio, en un enclave que todavía controla la región de Quneitra, tuvo la intención de señalarles a Irán, Siria y Hezbollah, una vez más, que Israel no tolerará la apertura de un nuevo frente en el Golán.

La señal es clara: el régimen de Assad se arriesga a perder los pocos puestos que aún controla en el Golán si Hezbollah sigue dirigiendo desde allí ataques terroristas y misiles contra objetivos israelíes. La amenaza es real y pretende hacer que Irán y Siria reconsideren su intención de permitir que Hezbollah opere contra Israel desde Siria. En pocas palabras: Israel elevó la apuesta que Hezbollah y sus patrocinadores deben tener en cuenta. La posibilidad de una escalada está creciendo.

Hezbollah, los iraníes y los sirios están caminando por una línea delgada. Están buscando venganza causándole a Israel pérdidas humanas y daños pero, al mismo tiempo, abiertamente dicen que quieren evitar una conflagración sin cuartel – sea una inmediata o como resultado de un continuado ciclo de ataques y represalias.

Como a veces ocurre en nuestra región, por ejemplo en la Operación Margen Protector y la Segunda Guerra del Líbano, los acontecimientos se desarrollan de una manera que ninguna de las partes tuvo la intención. Los resultados son, casi siempre, peores de lo esperado. Esto suele ocurrir debido a un error de cálculo. Es por ello que el ataque con misiles en el Golán fue dirigido intencionalmente contra zonas deshabitadas y sólo un puñado de proyectiles fue disparado. Sólo estaba destinado para que los radares detectaran los cohetes, hicieran sonar las alarmas de advertencia y se escucharan las explosiones. Otro objetivo fue mostrar que Israel había fracasado en su intento de frustrar la apertura de otro frente en el Golán por su ataque del 18 de enero contra los 12 militantes de alto rango de Hezbollah y los soldados iraníes.

El “eje” parece estar tratando de vengar la muerte de su gente creando tensión constante y manteniendo a Israel en un estado de alerta constante en la región de la frontera con el Líbano y Siria. Tales tensiones y alertas representan una pesada carga sobre la economía y la moral, aunque no resulten en pérdidas de vida o integridad física.

Por otra parte, este método de venganza tiene una ventaja – las Fuerzas de Defensa de Israel reaccionarán de manera mesurada, sin demasiado poder de fuego, siempre y cuando no haya víctimas israelíes. El estado de alerta en el norte es caro para las FDI. También dificulta la capacidad de sus distintas unidades para llevar a cabo entrenamiento y consume cientos de horas de vuelo por parte de aviones de combate y otros, que cuestan cientos de miles de dólares por día.
Los gastos no militares también son pesados. El turismo al Monte Hermón y los bed and breakfast en el Golán son perjudicados, y los residentes no pueden continuar con su rutina diaria, lo que afecta la moral.

Por Ron Ben-Yishai. Es comentarista líder sobre defensa israelí.

Fuente: I24News / Ynet / Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

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