El Estado Islámico quiere decapitar a su tesorero: se escapó con un millón de dólares

El recaudador de impuestos enfrenta la ira del califa Abu Bakar al-Baghdadi: saqueó la caja y se fue a Turquía. Mientras tanto, la policía religiosapide dinero a cambio de evitar latigazos y cierre de comercios.
El paradero de Hassan Mohammad, conocido también como Abu Ubaidah al-Masri, es desconocido. Las autoridades del Estado Islámico lo buscan por toda Siria para «ejecutarlo en público» con alguno de sus sanguinarios método-, pero el antiguo recaudador de los terroristas tiene recursos de sobra para permanecer a resguardo: al menos un millón de dólares.
Semejante suma no fue amasada a través de negocios genuinos. Mohammad/Al Masri es un egipcio que llegó al naciente califato entre 2012 y 2013, después de trabajar en el Golfo Pérsico, para hacerse cargo de ordenar y engordar las finanzas. Abu Bakar al-Baghdadi necesitaba empezar a recolectar recursos a través de la población.
Mohammad no es un yihadista nato. Es un hombre de números. Sin embargo, se valió de la crueldad de los asesinatos, del miedo que generan las brutales ejecuciones y de la Hesba, la temible policía religiosa, para motorizar las recaudaciones.
Según explica Al Araby, era el encargado administrar las «limosnas religiosas» (Zakat) o bien los clásicos impuestos que los habitantes de ciudades controladas por el yihadismo como Raqqa, Deir al-Ezzor y al-Bukamal debían pagar para colaborar con las finanzas de los nuevos ocupantes del territorio.
Su tarea fue un éxito. Durante muchos meses, entre su gestión como recaudador interno más las finanzas que la renta petrolera le redituaba a al-Baghdadi -que alimentaba un mercado negro de crudo en la región-, la caja del califato comenzó a rebosar de dinero.
Consciente de la bonanza, pero pronto tomó medida de los riesgos a los que se enfrentaba cuandolos países árabes se unieron con la coalición internacional y los precios del crudo bajaron.
Hassan vio problemas militares y económicos en el horizonte, así que comenzó a realizar transferencias secretas cuentas en el exterior. Según reporta Al Araby, a último momento también cambió su look: recortó su tupida pelambre estilo afgano y desapareció de Raqqa.
La noticia de su huida generó un gran revuelo en Medio Oriente, pero sobre todo en su país, dondese convirtió en trending en las redes sociales.
Muchos celebran su robo en perjuicio de los terroristas de ISIS: «Lo único que le faltaba a Egipto era robarle las medias al Estado Islámico mientras rezan sus plegarias de los viernes», se reían. Otros, son más críticos: «El Abu Ubaidah al que ustedes celebran no solo es un terrorista sino que es un ladrón. ¿Por qué están tan contentos?»
El Zakat -la recaudación de la que se encargaba Al Masri- es uno de los cinco pilares del Islam, que se basa además en la profesión de la fe, la oración, el ayuno y la peregrinación de La Meca. Robar la limosna es un delito que conlleva la muerte como castigo.
La policía religiosa: temible y corrupta
La «Hesba» es una de las amenazas más temibles dentro de la estructura de ISIS. Se trata de la policía islámica que instituyó Al-Baghdadi como método para imponer la Sharia a un nivel de rigidez que alcanza los mínimos detalles.
Se especializa en controlar la manera de vestir de los ciudadanos, reprimir a los fumadores y forzarlos a cerrar los negocios durante el horario de los rezos. Además, cualquiera que sea visto en las calles a esas horas será «aconsejado» sobre su inmediata necesidad de buscar una mezquita o bien ponerse a rezar inmediatamente.
Sin embargo, al mismo tiempo que el jefe de la recaudación preparaba su huida -supuestamente a Turquía-, quienes se encargaban de recoger la limosna que se llevó Al Masri también comenzaron a practicar sus negocios individuales.
No más latigazos como castigo por fumar. En su lugar, «multa» de 1000 libras sirias, unos cinco dólares norteamericanos. Lo mismo para los dueños de los negocios que prefieran permanecer abiertos mientras el resto de va a rezar.
Según reporta el sitio opositor «Raqqa is being slaughtered silently» (Raqqa está siendo decapitada silenciosamente), los oficiales «han cambiado un tanto sus principios». Como el monto del Zakat que le exigen a la gente no es fijo, pueden hacer una diferencia personal con ello.
De manera que la colecta que el gobierno de Baghdadi anuncia como dedicada a abastecer a los pobres, acaba siendo una fuente de micro corrupción que en realidad no hace más que reflejar un problema de raíz que la huida de Hassan Mohammad no hace más que exponer en gran escala.
No es casualidad que el aparato de propaganda de ISIS haya publicado en las últimas semanas lasejecuciones de tres acusados por corrupción en Halab, una de sus provincias. También en este aspecto la idea de los terroristas es acabar con sus problemas aleccionando a la gente conmuertes violentas exhibidas en público.

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