Uruguay: Para servicios de Inteligencia, Irán es el principal objetivo a vigilar

Un promedio de 10 iraníes pasaban anualmente por Uruguay con pasaporte falso hasta 2010

Cuando se evalúa la posibilidad de un ataque exterior en territorio uruguayo, Irán es el objetivo más peligroso a controlar, según sostienen oficiales vinculados a los servicios secretos del país. Lo que llama la atención a más de uno de ellos es que hace un mes se recibió la orden de “no agitar” el tema Irán, ni públicamente ni en reuniones reservadas del gobierno.

Sin embargo, las cosas parecen haber cambiado en la actitud del gobierno. Si bien ayer dijo en el programa Las cosas en su sitio, de radio Sarandí, que “el trabajo diplomático es esencialmente reservado”, en los últimos días el canciller Luis Almagro salió a explicar cómo y por qué protestó ante la embajada iraní cuando en diciembre se encontró una valija vacía frente a la embajada de Israel y cerca de allí la presencia de un diplomático persa. Y no solo eso.

En Sarandí el canciller reveló: “Estamos siguiendo otras líneas (de investigación)” en torno a Irán.

Las fuentes dijeron que las embajadas de Israel y Estados Unidos, así como sus respectivos servicios de Inteligencia, el Mossad y la CIA, presionan permanentemente al gobierno para que se cuiden más de los iraníes.

Una fuente aseguró que, además de ese episodio del maletín y de otro ocurrido luego con una bomba sin detonador cerca de la nueva sede israelí (y por la que no se halló responsable alguno), estaba el hecho de que hasta 2010 un promedio de 10 iraníes con pasaportes falsos pasaban por Uruguay, generalmente rumbo a Brasil.

Uno de los informantes confirmó que algunos de esos eran pasaportes legales venezolanos pero estaban con un nombre que no correspondía a la persona que lo exhibía. Cuando se hizo una evaluación con información de Migraciones se confirmó que algunos eran pasaportes diplomáticos que estaban en propiedad de los iraníes. Esos informes, al vincular a extranjeros, eran enviados a la cancillería.

La fuente dijo que tras la muerte de Hugo Chávez ese trasiego de iraníes mermó pero no se detuvo.

Si bien advirtieron que nunca el gobierno entorpeció una investigación, las fuentes de los servicios de información señalaron que hay otro elemento que complicó las cosas en torno a Irán, y es la cercana relación del gobierno con el principal socio de los iraníes en la región: Venezuela. El iraní Ahmad Sanat Gol, que estaba cerca de la embajada judía cuando se halló el maletín, viajó a Venezuela, donde había actuado como traductor durante la visita que el presidente Mahmud Ahmadineyad realizó a Chávez.

El exembajador iraní en Uruguay, Hojjatollah Soltani, cuyas actitudes antijudías llevaron al gobierno uruguayo a hacer un planteo (el embajador terminó dejando el país en 2012 antes de que concluyera su gestión) estuvo también en Venezuela. El fiscal argentino Alberto Nisman, muerto en circunstancias sospechosas, sostenía que el suicida que voló la sede de la AMIA en 1994, matando a 84 e hiriendo a 300, salió de Venezuela.

El gobierno bolivariano prácticamente no colabora con los servicios de seguridad de la región.

En una ocasión que una delegación uruguaya viajó a Venezuela y en un momento se planteó el incesante pasaje por Uruguay de iraníes con pasaportes falsos, se les respondió que un grupo de “corruptos” que atentaban contra la “revolución” habían hecho esos pasaportes. Entonces se pidió a las autoridades venezolanas que aportaran los nombres de esos corruptos. Venezuela nunca respondió.

La secretaria de Almagro

Las señales que daba el gobierno de Mujica no se condecían con la visión y la forma en que los servicios secretos creían que tenían que actuar. Durante una reunión del Consejo de Defensa Nacional (integrado por Presidencia, Relaciones Exteriores, Interior, Economía y Defensa), se planteó un informe de Inteligencia que abonaba la tesis de que Irán era, según las informaciones recabadas y las actitudes de sus diplomáticos, el objetivo número uno en seguridad.

Revelando cómo funcionan algunas cosas en la cancillería (no es el primer caso en que ocurría algo como esto), la que tomó la palabra fue Graciela García, conocida como “Chela” y secretaria de Almagro. La funcionaria sostuvo que nada indicaba que fuera a haber un atentado aquí y que Irán era una nación amiga. Quienes hicieron el planteo le explicaron que un atentado en una zona “fría” del mundo, como Uruguay, tiene más repercusión que uno que ocurre, por ejemplo, en Siria.

Fue después de esa reunión que el gobierno pidió no agitar el tema Irán, ni siquiera en reuniones reservadas. O sea, el gobierno decidía descartar las advertencias de los especialistas.

El maletín

Pero ahora el canciller Almagro sigue contando en cada entrevista que está filmado el momento en que un reciclador deja el maletín y que se ven “rasgos” del hombre. Otras fuentes que vieron el video dijeron que no está claro si el hombre traía el maletín o lo sacó del contenedor.

Esa noche, cuando en la embajada se informó de la presencia de un coche con matrícula diplomática en las inmediaciones, un patrullero fue el primero en llegar al lugar. Allí se detectó que el chofer del auto era uruguayo y que como acompañante estaba Ahmad.

Las fuentes policiales volvieron a ratificar que es “imposible” verle la cara a este hombre.

Esta no es la primera vez que la cancillería deja en falsa escuadra al Ministerio del Interior dando a entender que se está indagando algo cuando no hay pistas. A su vez, y según el prosecretario de la Presidencia, Diego Cánepa, Almagro dijo en una reunión de ministros que se había alertado a la Policía sobre presuntos casos de violencia doméstica entre los sirios (ver página siguiente). La Policía dijo ante la Justicia que nunca recibió un alerta. En la entrevista con Sarandí, Almagro no se hizo cargo de lo que dijo Cánepa.

Por Gabriel Pereyra
Fuente: El Observador, Uruguay

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