Las pascuas, compromiso con la libertad. Por Mario Cohen

Celebran mañana los católicos el Viernes Santo. Y en el anochecer tenemos también el inicio de la Festividad del Pésaj o Pascua hebrea. La misma luna llena (en este caso de abril) une ambas religiones y posee un significado más que simbólico. El Pésaj es conocida como la festividad religiosa más antigua de la humanidad y continúa transmitiendo su profundo mensaje. Veamos aquí una moderna interpretación sobre algunos conceptos que hacen a la ética universal y que surgen de los contenidos del Pésaj, también llamada Fiesta de la Libertad y Fiesta de la Primavera (en el hemisferio norte).
La festividad (que finalizará el 11 de abril) evoca la salida de Egipto del pueblo de Israel bajo el liderazgo de Moisés, un hecho ocurrido hace más de tres mil años, acontecimiento fundacional en la historia de la humanidad. Es el paso de la esclavitud a la libertad, dando cuenta del nacimiento del pueblo hebreo, generador de las ideas del monoteísmo ético, base de las religiones reveladas enraizadas hoy en media humanidad.

Y, consecuencia de la esclavitud en Egipto, en los textos bíblicos contamos con enunciados de derechos humanos que protegen al extranjero —al otorgar la misma ley para todos—. Conceptos que  tres milenios después de haber sido escritos, no fueron del todo reconocidos en las legislaciones del siglo XXI.  Está escrito en el Libro de los Libros: “Como a un natural vuestro tendréis al forastero, que habitará entre vosotros y lo amarás como a ti mismo, porque extranjero fuisteis en la tierra de Egipto” (Levítico XIX, 33  y 34).

Al respecto es bueno recordar  a Alain Finkielkraut: “Lo humano en el hombre no es un elemento de la naturaleza sino una cualidad precaria, siempre sujeta a desaparición.” Para evitar que esta frágil cualidad desaparezca, debemos cuidar más que nunca el respeto por el otro, en un tiempo en el que ha resurgido la intolerancia y el odio por el distinto y al extranjero.

A su vez, Bernardo Sorj escribe:
“Pésaj nos enseña:
Que fuimos perseguidos y  nunca debemos perseguir.
Que fuimos humillados y nunca debemos  humillar.
Que fuimos estigmatizados y nunca debemos  estigmatizar.
Que fuimos oprimidos y nuca debemos oprimir.
Que fuimos confinados en  guetos y nadie debe vivir en villas miseria.
Que toda esclavitud termina en la lucha por la libertad por el otro”.

Es oportuno concluir, recordando las palabras de un reconocido escritor y poeta del siglo pasado. “No conozco -escribió Beer Katzenelson- creación literaria capaz de educar mejor en el repudio de la esclavitud y el amor a la libertad que el relato de la servidumbre en Egipto y la liberación del pueblo judío. Y tampoco tengo conocimiento de tan larga memorización del pasado dirigida totalmente hacia el futuro, transformada toda ella en un simbolismo del presente y del porvenir, como es la recordación del éxodo de Egipto” .¡Felices Pascuas!

Publicado en el Diario Clarín- Escrito por el presidente del Centro de Información y Difusión de la Cultura Sefardí, Mario Cohen.

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