Pesaj: Una fiesta de fe

Comentamos en la edición anterior acerca del elemento principal que provocó la salida de los judíos de Egipto: la fe y la confianza en D”s.
Dado que nuestras “fiestas” no se circunscriben a la celebración estática y distante de “glorias pasadas”, sino – muy por lo contrario – son momentos de inspiración efectivos, vivenciales y vigentes en el presente a partir de los logros espirituales de nuestros antepasados, cada vez que nos acercamos a una de estas “fiestas” reintentamos reforzar estos factores internos y darle un nuevo significado a nuestra vida.

Es así que en Pesaj, al rememorar el arrojo de nuestros antepasados en Egipto, pretendemos emularlos y profundizar nuestra propia fe en D”s.

Del mismo modo que en tantas otras áreas vitales de nuestros principios, también la percepción popular de la fe responde – desafortunadamente – a ideas y una visión no-judía de la denominada “vida espiritual”. De este modo, cuando la gente dice que “tiene fe” en una persona o en algún proyecto, está expresando su confianza casi certera en que aquella determinada persona o proyecto no los va a defraudar.

Pablo debía un parcial que le permitiría ingresar a una escuela de estudio superior. Estaba ansioso. “¡Tené fe en D”s!” – le dijo su madre – “vas a ve que te va a ir bien”. Matías debía atravesar una difícil intervención quirúrgica. Los padres se enteraron de un célebre profesor que tuvo éxito en el pasado en operaciones similares. “Le tengo más fe a este que a los médicos de la cartilla. Va a salir todo bien” – tranquilizó el papá de Matías a su esposa que estaba muy asustada ante los difíciles pronósticos. Jacobo era un jugador compulsivo de las carreras de caballo: “Le voy a jugar a aquel llamado Suzón con su mundialmente acreditado jinete Pferd. ¡Les tengo fe, van a ganar!”.

La Emuná es un principio fundamental de judaísmo. Cuando hab muy asustada ante los difíciles pronósticos. Jacobo era un jugador compulsivo de las carreras de caballo: “Le voy a jugar a aquel llamado Suzón con su mundialmente acreditado jinete Pferd. ¡Les tengo fe, van a ganar!”.

La Emuná es un principio fundamental de judaísmo. Cuando hablamos de esa Emuná – ¿es esta clase de “fe” que mencionamos, el deber de lo que denominamos los judíos “fe en D”s”?
Los Sabios no lo ven de este modo. La fe no es la confianza en determinado desenlace de cierta gestión. Cuando estamos preocupados por cierta situación riesgosa y decimos que se debe “tener Emuná”, esto no quiere decir que le dictamos a D”s cuál queremos que sea el resultado de las circunstancias. Emuná no es sinónimo de optimismo. Podemos tener nuestras aspiraciones e intentar plasmarlas en realidad, pero muchas veces esas ilusiones no se materializan. La Emuná nos dice que – cualquiera fuese la derivación del escenario presente, jamás escapará a la determinación de D”s. Aun si yo creyera saber lo que es mejor en determinado incidente, y procurara llegar a implementar cierta estrategia apropiada, al tener Emuná en D”s, aceptaré que D”s sabe mejor y llevará los acontecimientos hacia Sus metas.

Al mismo tiempo que perseguimos nuestros objetivos mundanos y terrenales: trabajamos por nuestro sustento, ponemos una cerradura en las puertas por nuestra seguridad, acudimos al chequeo por nuestra salud, comemos por nuestra alimentación, etc. confiamos y sabemos que estas tareas las realizamos porque D”s nos ordenó llevarlas a cabo. No obstante, debemos saber íntimamente, que el éxito de estas gestiones está enteramente en Manos de D”s.

La Torá critica severamente a quien ponga su confianza en otros factores: la fuerza y destreza humana, fuerzas y energía “espirituales”, la magia, las estadísticas, la “suerte”, etc. Apoyarse en cualquier objeto o elemento ajeno, equivale a apoyarse en una pared de cartón (la que indefectiblemente cederá y se caerá).

“La esencia del Bitajón es la serenidad del alma del creyente, y que esté su corazón confiado en aquel en Quien deposita su confianza, Quien hará lo bueno y correcto para él de acuerdo a Su Poder y perfecto Conocimiento de lo que será beneficioso para uno” (Jovot HaLevavot – Shaar haBitajón).

Nadie está jamás desprotegido, olvidado o abandonado solo ante las circunstancias – aun si no fuese un Tzadik y careciera de méritos. “Aun si estuviera la lanza colocada contra el cuello de la persona – no debe resignarse de la Misericordia de D”s” – dice el Talmud Berajot. En otras palabras: no existe ante D”s algo más difícil o más fácil (Shmuel I Cap. 14). Muchas veces la salvación y la asistencia llegarán de la manera más inesperada, e – incluso – disfrazada de algún factor natural (ocultando que se está tratando de la Genuina ayuda de D”s) (Rabenu Ioná de Gerona, Mishlé 3).

Tenemos muchos preceptos en la Torá que nos recuerdan la impresionante salida triunfal de Egipto. ¿A qué se debe la abundancia de Mitzvot paralelas? Dice el Ramba”n (Najmanides, al final del comentario a Parshat Bó) que al observar los milagros manifiestos de D”s, podemos percibir incluso aquellos que están ocultos. La recordación de la salida de Egipto debe engendrar en nosotros la certeza que D”s conduce los destinos de la historia aun si no lo vemos y comprendemos en nuestro parecer de la realidad cotidiana.

Si bien querríamos considerar la Emuná como un elemento que está – o no – presente (y creer que nosotros pertenecemos a los realmente “creyentes”), al dirigir nuestra mirada a la Torá, veremos de inmediato que la Emuná tiene muchos niveles diferentes.
Por empezar, La Torá cuenta que el propio Moshé Rabenu fue castigado por pegar a la piedra al final de los cuarenta años de travesía por el desierto. D”s amonesta a Moshé y a Aarón por… ¡su falta de Emuná! Ahora bien. Difícilmente podríamos creer que Moshé carecía de Emuná. ¡Qué nos queda para nosotros! La explicación del tema es que Moshé no tuvo en aquel momento el nivel de Emuná que D”s esperaba de él.
El vocablo “Emuná” proviene de la raíz “amán” (alfarero) y omén (tutor). Ambos dan forma a quién o qué tienen a su cargo – explica R.Sh.R. Hirsch sz”l. Tener Emuná en D”s, es formar la personalidad propia y los ideales de vida, de acuerdo a la convicción de la Existencia, el Poder y la Providencia de D”s.
La Emuná es la visión global de la persona, mientras que el Bitajón representa el enfoque personal del individuo sobre sí mismo. La Emuná es la ley, mientras que el Bitajón es la acción (Jazón Ish). Cuanto más estable y arraigada la Emuná, tanto más se sostendrá en situaciones desafiantes.

Encontramos así, que los judíos aceptaron inicialmente el mensaje de Moshé que hablaba de su futura salvación. Sin embargo, cuando el escenario empeoró por la intransigencia y crueldad del Faraón, “no escucharon a Moshé por la escasez de espíritu y el trabajo riguroso”!!
Más tarde, los judíos vieron al ejército egipcio derrotado a las orillas del mar y “tuvieron Emuná”, pero a los pocos días – al faltar agua potable para beber – volvieron a protestar!!

Nuestro desafío, pues, es afianzar nuestra claridad de conceptos y la certeza en los Atributos de D”s, de modo que tengamos el respaldo necesario para seguir adelante, aun cuando las circunstancias no se presentan tal como hubiésemos querido que se den.
De eso se trata Pesaj. Extraordinaria tarea.
Jag Sameaj

Daniel Oppenheimer

Ajdut Nro:176

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