Claudio Avruj: «Nunca las tragedias son de los otros. Debemos dejar de mirar hacia otro lado»

El Subsecretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Claudio Avruj dialogó con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS sobre la presentación del libro «Enseñanzas para una sociedad más solidaria» que recopila las vivencias de los sobrevivientes de las tragedias más dolorosas de la Argentina como el Atentado a la AMIA y a la Embajada de Israel, como así también Cromañón y Once. La presentación se llevará a cabo este jueves a las 20:30 horas en la Feria Internacional del Libro.

– ¿Por qué es relevante la presentación de este libro?

– Para nosotros este libro es muy importante y necesario. Creemos que hay que cambiar de paradigma. Los programas y acciones de Gobierno se deben pensar consultando y escuchando a la gente, sirviéndonos de las experiencias. Nosotros tenemos una responsabilidad muy grande que es la de contener y atender a las personas que por un hecho trágico e impensado como lo fueron los atentados terroristas a la Embajada y la AMIA, la tragedia absurda de Cromañón, la irresponsabilidad que derivó en la tragedia de Once, y mismo Malvinas, cuyas consecuencias para muchos tiene secuelas que perduran toda la vida; estas personas se encuentran en una situación terrible, dolorosa, enfrentando una vida hacia adelante que será distinta a lo soñado, pensado y vivido. Es fundamental para el Estado y para la sociedad que cuando estas catástrofes se presentan, poder entender que el Estado, que es quien siempre debe dar las respuestas a la atención a víctimas y damnificados, no puede darse en relación de oponentes o de enemigos. Por eso, era para nosotros vital saber de primera mano qué piensan, qué sienten, qué les pasó en su relación con los gobiernos desde la atención o el desamparo. En definitiva, quisimos bucear para poder crecer en nuestra capacidad de respuesta.  Sabemos que este libro no acaba toda la problemática, pero estamos seguros que es un gran aporte. Es un paso hacia adelante.        

¿Qué enseñanza nos dejan estas tragedias?


 – La mayor enseñanza que nos deja es poder como Gobierno acercarnos a la gente. Descubrir una vez más la riqueza del encuentro sin miedo y poder escuchar críticas sin vergüenza y sin prejuicios. Lo importante era preguntar y saber. La otra enseñanza es la capacidad de resiliencia de muchos de los familiares y sobrevivientes. Como nos enseñan que desde el dolor más terrible se puede generar vida y solidaridad. Es mucho lo que hemos aprendido, es muy fuerte e intenso.

– Tanto la Embajada como Amia son atentados que tienen como común denominador la corrupción y la impunidad ¿Porqué sucede esto?


 Es verdad, muchas veces la corrupción mata. Cromañón y Once nos los muestran crudamente. Los atentados también sobre todo en la trama de complicidades en la organización y en las investigaciones posteriores cuyas con secuencias las vemos hoy. Por ello decimos que sólo podremos cambiar nuestra historia y forma de ser cuando entendamos que las cosas que nos pasan en la sociedad nos pasan a todos. Nunca las tragedias son de los otros. Debemos dejar de mirar hacia otro lado cuando pasan las cosas y trabajar aunque la resolución de los temas sean difíciles o de muy largo aliento. Desgraciadamente en las grandes ciudades y en las sociedades siempre pasarán cosas. Pero hay que trabajar para estar preparados y actuar a conciencia y con sensibilidad. Hay que evitar lo que se puede evitar, estar atento, comprometerse para vivir mejor como sociedad. Creo que la frase bíblica viene a cuento: «Dios increpa a Caín tras el asesinato de Abel por el cometido, y Caín responde: ‘¿Acaso soy guardián de mi hermano?'». Yo creo que sí, somos guardianes de nuestros hermanos, y cuando somos funcionarios públicos, sea en Gobierno o en la comunidad al frente de instituciones, mucho más.    

Algo que nos pueda adelantar que va a tener este libro además de las experiencias de los sobrevivientes.


 – Como nota de color te cuento que el libro se inicia con una frase del Papa Francisco que dice: «Las heridas duelen y más todavía cuando no se curan con ternura», por eso el primer ejemplar le fue entregado a él en persona en mi reciente viaje a Roma junto a la comunidad armenia.

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