«Lamentablemente el Holocausto no significó el fin de las matanzas humanas»

A continuación les dejamos la declaración conjunta de las organizaciones convocantes que leyeron dos chicos de un colegio en el acto central por los 70 años de la Liberación de Auschwitz y el Fin de la Segunda Guerra Mundial en uno de los salones de ORT, Sede Almagro.

«El nazismo constituyó un régimen genocida y totalitario que hizo culto al odio y que solo trajo próvio y sufrimiento a la humanidad. 60 millones de seres humanos perecieron durante la Segunda Guerra Mundial, de los cuáles 47 millones eran civiles. 61 países y casi el 80% de la población mundial estuvieron involucrados. 19 países dijeron presente y aportaron tropas a la causa Aliada. 6 millones de judíos, un millón y medio de ellos niños, fueron exterminados por el régimen genocida nazi y los colaboracionistas de los países ocupados por el Tercer Reich. Unas cinco millones de personas fueron asesinadas por se prisioneros de guerra, opositores, políticos, homosexuales, gitanos, Testigos de Jehová, discapacitados o miembros de otros grupos étnicos y nacionales. Era esencial detener y derrotar el proyecto nazi de dominación mundial. Es nuestro deber moral el de rendir homenaje a los millones de combatientes de diversas nacionalidades y credos que integraron las Fuerzas Aliadas y que ofrendaron sus vidas en enfrentar el nazismo y sus aliados. Las principales naciones del Frente Aliado fueron Gran Bretaña, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos. Otros países con diverso grado de participación dijeron presente y se negaron a asumir el ropaje de una inadmisible neutralidad. Recordamos con emoción que en América Latina los hermanos brasileños participaron activamente en la contienda con 20 mil hombres que enfrentaron al régimen nazi.

Como dijo Winston Churchill, al homenajear a los que lucharon: «Nunca en la historia de los conflictos humanos, tantos le debieron tanto, a tan pocos». Este pasado nos enseña que las complicidades, la indiferencia y la pasividad ante el totalitarismo pueden conducir a imprevisibles tragedias. Sin embargo, el Holocausto nos plantea la pregunta de cuántas vidas podrían haberse salvado y cuánto sufrimiento podría haberse evitado si el alto mando Aliado hubiera ordenado bombardear las vías férreas que conducían a los campos de exterminio.

El profesor Yehuda Bauer expresó: «Las Cámaras de Gas debieron haber sido bombardeadas, no porque fuera posible salvar judíos, sino por que era enviar un mensaje moral de que alguien se preocupaba por las masas de víctimas. Fue un fracaso moral, no un fracaso práctico. El aplastante triunfo Aliado ante el Tercer Reich, pretendientemente superior, duró 2.000 años, y con ello lograron un mundo sometido a sus órdenes. Es por eso que hoy valoramos la democracia y la libertad, como parte de nuestras vidas. Este homenaje sólo estará completo si asumimos el compromiso de hacer denuncias de todo acto racista, xenofobia o discriminatorio. Es posible que la impunidad de quienes realizaron el genocidio armenio haya sido un elemento significatorio para la dirigencia nazi de llevar adelante su política de exterminio. Lamentablemente, el Holocausto no significó el fin de las matanzas humanas, de las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad. Por lo tanto buscamos la construcción de una memoria colectiva que establezca alertas que prohíban este tipo de crímenes contra determinados grupos humanos por las causas que fueren. Honramos el legado sagrado de las víctimas y de todos los combatientes por la libertad, y apuntamos a construir un futuro de paz. Que la memoria de los Aliados constituya siempre una bendición».

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