Cómo funciona el sistema religioso de ISIS para secuestrar, vender y violar mujeres

Un extenso informe del New York Times revela que las autoridades yihadistas convencieron a súbditos de que tales practicas están entre sus derechos: «El islam autoriza a violar a los incrédulos «, argumentan.

La trata sexual es el destino reservado por el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) a las mujeres y niñas de la comunidad yazidí en Irak. Secuestradas, violadas, vendidas, no son más que una mercancía en manos de los terroristas que abusan de ellas.

En un extenso reportaje, The New York Times aporta nuevas pruebas de las atrocidades que los extremistas perpetran a gran escala y de forma sistemática contra la minoría religiosa en Irak.

«Le decía: ‘duele, por favor ¡para!'», recuerda una niña de 12 años, víctima de la red yihadista de trata. «Me dijo que el islam lo autorizaba a violar a los incrédulos. Dijo que violarme lo acercaba a Dios», agrega la joven en una entrevista con el prestigioso diario estadounidense.

«La violación de mujeres y niñas yazidíes se ha arraigado en la organización y la teología radical del Estado Islámico», explica el periódico sobre el grupo terrorista que ha vuelto a hacer de la esclavitud una institución social y económica.

Esa decisión ha dado lugar al desarrollo de una verdadera infraestructura, persistente en el tiempo, con una red de lugares donde mantener a las mujeres cautivas, exhibirlas para la venta, además de una flota de buses para transportarlas.

Un total de 5.270 yazidíes fueron secuestradas el año pasado y al menos 3.144 siguen detenidas, según líderes de la comunidad a los que tuvo acceso el medio estadounidense.

Para la gestión de las mujeres y niñas convertidas en esclavas sexuales, el Estado Islámico ha implementado un sistema burocrático que incluye la elaboración de contratos de venta notariados por cortes islámicas administradas por el propio grupo terrorista.

Premio para reclutas

La esclavitud sexual se ha vuelto una herramienta de persuasión para reclutar a nuevos combatientes en sociedades musulmanas profundamente conservadores donde la intimidad fuera del marco conyugal es tabú y los noviazgos están prohibidos.

Una serie de memos sobre la política interna y otras discusiones teológicas han permitido a ISIS establecer directivas para la esclavitud. Hasta fue elaborado un extenso manual práctico divulgado por el Departamento de Investigación y Fatwa del Estado Islámico el mes pasado.

«Cada vez que vino para violarme, rezó», señala al diario estadounidense una chica de 15 años de edad secuestrada un año atrás y vendida a un combatiente iraquí. La joven pidió al periódico la protección de su identidad por vergüenza.

En repetidas ocasiones, la cúpula del grupo terrorista ha fomentado la lectura de determinados y escuetos fragmentos del Corán, no sólo para justificar la violencia, sino también para celebrar las violaciones como un gesto espiritual e, incluso, virtuoso.

«Me dijo que violarme es una oración a Dios. Yo le dije, ‘Lo que me estás haciendo está mal, y no te acercará a Dios.’ Y él contestó: ‘No, está permitido. Es halal'», dijo la adolescente, que escapó en abril con la ayuda de contrabandistas después de ser esclava durante unos nueve meses.

El Estado Islámico adoptó oficialmente la esclavitud como parte sistemática de su «modo de hacer» el 3 de agosto de 2014, cuando integrantes del grupo terrorista invadieron pueblos ubicados en el flanco sur del monte Sinjar, donde viven los yazidíes.

La ofensiva, que ocurrió apenas dos meses después de la toma de Mosul, parecía ser un paso más en la estrategia del Estado Islámico para ampliar el territorio bajo su control. Sin embargo, al poco tiempo de hacerse de las aldeas, el grupo terrorista demostró tener otro objetivo.

«Se trató de una conquista tanto sexual como territorial», comentó al diario estadounidense Matthew Barber, un experto de la Universidad de Chicago. El hombre se encontraba en Dohuk, cerca del monte Sinjar, cuando comenzó el ataque. Ayudó a crear una fundación que brinda apoyo psicológico a las que logran escapar -unas 2.000 personas, según activistas de la comunidad.

«Los combatientes separaron los hombres de las mujeres», dijo la chica de 15 años. Ella, su madre y sus hermanas fueron llevadas a la ciudad más cercana al monte Sinjar. Una vez allí, la apartaron del resto de su familia. Las mujeres jóvenes y solteras, como era su caso, fueron obligadas a subirse a autobuses.

Según relataron unas doce mujeres entrevistadas por The New York Yimes, los micros en los que fueron trasladadas tenían pintada la palabra «Hajj», lo que sugiere que el Estado Islámico había requisado autobuses del gobierno iraquí normalmente utilizados para la peregrinación anual a La Meca. Las ventanas tenían cortinas que parecían haber sido añadidas para poder transportar a un gran número de mujeres que no llevaban burkas, ni pañuelos en la cabeza.

Fueron llevadas a la ciudad de Mosul, donde quedaron en cautiverio, algunas por días, otras por meses. Luego, fueron trasladadas en los mismo buses en los que habían llegado, en grupos más pequeños, a Siria o hacia otros lugares de Irak, donde fueron compradas y vendidas para ser explotadas sexualmente.

Otros informes elaborados por las organizaciones Human Rights Watch y Amnesty International llegaron a la misma conclusión respecto de la organización y sistematización de la trata sexual de mujeres y niñas por parte del Estado Islámico.

El reparto del botìn: mujeres y niños

Meses después, el Estado Islámico dejó en claro en su revista online que su campaña para esclavizar a las mujeres y niñas yazidíes había sido planificada con anterioridad.

«Antes de la toma de Sinjar, los estudiantes de la sharia en el Estado islámico se encargaron de investigar a los yazidíes», dice el artículo en inglés , titulado «El renacimiento de la esclavitud antes
de la hora», que fue publicado en la edición de octubre de Dabiq.

El artículo destaca que, a diferencia de los judíos y los cristianos, los yazidíes no tienen la posibilidad de pagar el impuesto conocido como yizya, para lograr su libertad.

«Después de la captura, las mujeres y los niños fueron repartidas de acuerdo con la sharia entre los combatientes que participaron en las operaciones del Sinjar, después de que una quinta parte de ellas fueran dadas a las autoridades del Estado Islámico» como botín, agrega la nota.

Los fundamentos religiosos

De la misma manera que fragmentos específicos de la Biblia fueron utilizados para apoyar el comercio de esclavos en los Estados Unidos, el Estado Islámico cita el Corán o la Sunna, textos basados en los dichos y hechos del profeta Mahoma, para justificar la trata de seres humanos.

Expertos de la teología islámica no están de acuerdo, sin embargo, sobre la interpretación de los versos utilizados por el grupo terrorista, y sobre sí o no el islam autoriza la esclavitud.

Muchos argumentan que la esclavitud en las escrituras islámicas, tal como también figura en la Biblia, es un reflejo de la época en la que nació esa religión.

No así el especialista Cole Bunzel de la Universidad de Princeton. El experto en teología islámica fundamentó su postura en una frase del Corán: «Lo que tu mano derecha posee»- que durante siglos ha sido interpretada en el sentido de «esclavas». Señala además que el corpus de jurisprudencia islámica, que continúa en la era moderna, incluye, según él, reglas detalladas sobre los esclavos.

«Hay una gran cantidad de escrituras que sancionan la esclavitud», asevera el experto. «Se puede argumentar que ya no es relevante y ha caído en desuso. ISIS argumentaría que estas instituciones deben ser reavivadas, porque eso es lo que hicieron el Profeta y sus discípulos».

Fuente: Infobae

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