Con himnos y odas musicales, el ISIS lleva la “guerra santa” a Internet

La propaganda yihadista con cantos de melodías pegadizas son muy vistos por acólitos del grupo en redes sociales.

Si la yihad o guerra santa a la que llama el grupo radical Estado Islámico (ISIS) tuviera banda sonora, sería sin duda una recopilación de “enshad”, los himnos propagandísticos con los que esta organización acompaña los videos de sus atrocidades.

Las letras de sus canciones –entre ellas la más famosa, “Ummati qad lah fayr” (Mi nación, el amanecer apareció)–, son una letanía previsible de odas a la guerra santa, a “los soldados de Alá” y al ISIS, donde sobresale una voz principal seguida por un coro que repite.

“Mi nación, el amanecer ha llegado, aguarda una victoria clara. El Estado Islámico ha sido establecido con la sangre de los justos, con la guerra santa de los piadosos”, alardea la más célebre de las melodías compuestas en los confines de Siria e Irak. Decenas de salmos similares se reproducen en YouTube y por las cuentas que los acólitos del ISIS abren sin pausa en Twitter.

Pese a que aparenta beber de la tradición en Oriente Medio, “esta música está más cerca de Lady Gaga que de los clásicos árabes por su simpleza”, opina el artista egipcio Mustafa Said, director de la Fundación para la Documentación e Investigación de la Música Arabe en el Líbano. Los radicales no tienen cantantes conocidos y los autores de sus himnos suelen ser simpatizantes con buena voz y un buen equipo informático.
En su oficina al norte de Beirut, Said explica a la agencia EFE que lo que cantan los yihadistas nada tiene que ver con los “enshad” auténticos, un género musical que se originó a partir de la lectura del Corán “de forma artística”.
Los “enshad” tradicionales suelen ser a capela, aunque también admiten percusión y otros instrumentos, y tienen un gran arraigo en el sufismo, en el que, como en otras doctrinas místicas, a veces se habla de Dios como si fuera el amor. De hecho, son cantos típicos de Egipto, que cuenta con un gran número de cofradías sufíes, aunque están presentes en la mayoría de países árabes. En las últimas décadas, han decaído debido al auge del pensamiento salafista, originario de Arabia Saudita, que lo considera prohibido.

“El problema de los salafistas con los himnos es que es un tipo de música que refleja una forma abierta de pensar, porque no solo hablan de la religión, sino también de cosas cotidianas”, sostiene Said.

“Los ‘enshad’ proporcionan una mirada única del mundo yihadista. Es fundamental para comprender los elementos culturales a partir de los que se desarrolla la ideología de estos grupos”, explicó al diario español El Mundo Phillip Smyth, experto en yihadismo. Todos cumplen un mismo patrón, señala: “Melodía pegadiza, mensaje fuerte y directo sobre el poder y la religión y letras y referencias que pueden ser comprendidas con facilidad”.

Fiel a la ortodoxia, los cánticos son un coro polifónico de voces masculinas. Para aliviar la ausencia de los instrumentos musicales que condenan a la hoguera, las letras se adornan con el efecto de disparos, espadas, caballos a galope, viento o pisadas a ritmo marcial.

Para el músico y líder de la banda libanesa Al Rahil al Kabir, Jaled Subeih, “antes los himnos eran más variados, ahora son monótonos, solo hablan de la yihad y están vinculados a la situación política”.

El fenómeno no es nuevo. Estos cantos nacieron a finales de 1970 voceados por el fundamentalismo islámico en Egipto y Siria y, aunque obtuvieron el veto de los líderes más puritanos, terminaron ganándose el oído de los yihadistas, afirman los expertos consultados por el diario El Mundo. Ahora, el ISIS, con su formidable maquinaria de propaganda, ha perfeccionado el invento. Algunos de los videos que circulan por Internet incluyen traducciones al inglés, francés o alemán. La guerra santa, en todas sus manifestaciones, se ha convertido en un fenómeno global.

Fuente: Clarín

 

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