Natasha Niebieskikwiat: »El caso Nisman no se va a resolver» (AUDIO)

La periodista Natasha Niebieskikwiat recibió a la CADENA JUDIA DE INFORMACION VIS A VIS en la redacción del Diario Clarín y mantuvo una entrevista exclusiva en la que se refirió a las distintas formas de discriminación que sufrió con algunos políticos kirchneristas, su mirada sobre el caso Nisman, el memorándum de entendimiento con Irán, la relación del Gobierno actual con Israel, el trabajo de la dirigencia judía argentina, su opinión sobre Sergio Burstein, las elecciones en la DAIA (19 de noviembre) y las elecciones nacionales, que se definirán por balotaje.

Natasha es periodista y redactora del Diario Clarín en la sección El País. Además, trabaja en el programa radial «Lanata Sin filtro» de Radio Mitre. Por otra parte, es autora de tres libros: «Kelpers», «Làgrimas de Hielo» y «Mujeres políticas y argentinas». Fue la última periodista en tener contacto con el fiscal Alberto Nisman.

– ¿Alguna vez te sentiste discriminada por trabajar en Clarín, por tu religión o por ser mujer?

Sí. A veces sí y a veces no. Las veces que sí, no siempre tuvo que ver con esos episodios tan burdos, muy pequeños y sé perfectamente cómo enfrentarlos. En cuanto al episodio, que tenía que ver con Edgardo De Petris en Intratables (le dijo «¿Quién habla? ¿Natasha de Clarín?»), es tan burdo y de desesperación y de fin de ciclo que no me produce nada. Hubo otros momentos como cuando Andrés «Cuervo» Larroque, estando en Venezuela y por ahí más rodeada de periodistas militantes, en plena guerra si se quiera en los medios, Clarín era el blanco de los ataques y él me dijo «no hablo con empleadas de apropiadoras». Para entonces, estaba todo el tema de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, que el Gobierno deseaba demostrar que eran apropiados por la dictadura. Eso no ocurrió y estamos en otro lugar con ese tema. Pero en ese momento, ellos estaban muy fortalecidos. Cristina (Kirchner) había ganado con el 54% de los votos, sin contar la posibilidad de que hubiera fraude pero era una legitimidad muy grande a su presidencia y con un alto punto de la militancia. Los que disentían con eso, tenían miedo de defenderme, los que nunca me harían eso se callaban la boca y el chico este estaba en su máximo punto de locura y agresividad. De todas maneras, yo le respondí muy duramente y me sé defender. Él era el «enano del facho» porque es medio bajito. Me he sentido más discriminada por los periodistas militantes en los viajes, hacen pool y hacen grupito entre ellos, que en otras situaciones. Las que son públicas y obscenas, es fácil salir de ahí y mi silencio, la risa o la respuesta son ideales para eso. Incluso la presidenta, cuando yo le pregunté por el tema de Aerolíneas, y ella misma quedó en una trampa, a mi entender, cuando sale incómoda y a responder agresivamente cuando le toca un tema importante. A veces me siento más discriminada como mujer en el trabajo por los compañeros, por los jefes, que por esas situaciones burdas.

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– Fuiste la última periodista que recibió un mensaje de Nisman, ¿qué sentiste cuando te enteraste de lo que le pasó? ¿Qué pensás de todo esto?

Yo sabía que el fiscal había dejado los archivos en tres lugares diferentes, hay mucha información que está saliendo a la luz. Hay cosas que se están diciendo, que son informaciones que ya sabíamos o que ya estaban, incluso cuando él quería que un organismo internacional llamara a los iraníes y se firmara algo. El domingo no me contestaba el teléfono y ya me resultaba raro porque él contestaba rápido, pero nunca pensé que iba a derivar en eso. Esa noche fui al edificio y me dio muchísima pena. Yo me peleaba mucho con él, era un personaje difícil, porque me llamaba para ofrecerme la nota y después la operaba primero por Infobae. Era un gran operador mediático, entonces yo me enojaba muchísimo. Pero a su vez, en todo su ser complicado, se hacía querer y terminaba riéndome. Yo respetaba cierta línea de su investigación, no todo, y creo que él quedó solo y defasado con respecto al Departamento de Estado y que evidentemente se cocinaba otra cosa y no estaba del todo a tono con las negociaciones que llevaba a cabo Barack Obama, en Estados Unidos. Eso se notaba, que el Departamento de Estado no acompañaba como en otra época. Me dio mucha pena, al punto que mis compañeros me decían que parecía la viuda de Alberto, y era como un chiste y una cosa en serio. Él no era mi amigo, manejaba una vida muy secreta pero yo llevaba muchos años hablando con él. En 2006, cuando esto se convierte en los exhortos y demás, yo paso a involucrarme y al detenerse la parte judicial, la que se ocupaba del tema, porque estaba Iràn de por medio, era yo. Hablàbamos una vez por meses o a veces todas las semanas. Me dieron mucha pena las hijas, las adoraba.

– ¿Creés que se va a resolver el caso Nisman?

No, de ninguna manera. Creo que no se va a resolver. Esté el Gobierno que esté, porque ya perdió mucha prueba y se ensució mucho. Cada tanto tendremos alguna noticia «en relaciòn a…», pero no creo que se sepa salvo que apareciera alguien que confiese «yo sé lo que le ha ocurrido a Nisman», que eso no pasó. No sé si hubo un crimen perfecto o un suicidio que se empantanó, lo que sí sé que hay es una investigación muy mal hecha y se ensució todo desde un principio. Creo que eso fue intencional.

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– Con respecto al memorándum con Irán, Macri dijo que lo derogaría si asumiera como presidente, mientras que Scioli no se pronunció. ¿Qué opinás?

Tenía señales y justamente estaba trabajando en eso, pero no logré obtener nada concreto, y es que la gente de Scioli apuntaba a que, una vez resuelto el tema Casación, estaba más cómodo si declaraban la inconstitucionalidad  del memorándum y no se recurría a ninguna otra instancia. De hecho, Scioli mismo jamás se interesó por el tema Irán en los términos en los que Cristina se interesó. Scioli quería recomponer las relaciones con los Estados Unidos, no hay relación con Irán de parte de él. Tiene figuras dentro del Gobierno, como Jorge Telerman, y una línea diplomática que lo asesoraba en otro sentido, que tiene que ver con que muriera el memorándum. Ahora bien, Irán mismo, desde un principio, al no conseguir lo que yo creo que quería, que era la caída de las alertas rojas, y que ahora no lo necesita o no lo consiguió, nunca Irán dio luz verde a eso. Es más, en su momento, el encargado de negocios me dijo «nosotros tenemos cientos y cientos de memorándum de entendimiento. Para nosotros es un memorándum de entendimiento», dando a entender que para Irán estaba okey eso. Fue Cristina la que decidió construir un elemento tan pequeño en ley. Los países firman cientos de memorándum de entendimiento, hay que entender lo que significa esto: es que dos países se entienden para ir haciaun posible marco de cooperación, un tratado. Faltan muchas instancias, que lo hayamos convertido en ley es una locura. Sé eso, pero bueno, Scioli estuvo en los Tribunales metiendo la mano en cosas más sensibles, que son Hotesur y temas que pueden preocupar más a Cristina, que tienen que ver con el devenir jurídico y judicial de su familia, en el marco de temas de corrupció e ilícitos.

 

– El Gobierno actual está más cerca de Venezuela e Irán, y más alejado de Israel, ¿pensás que con cualquiera de los dos candidatos que asuma a la presidencia eso puede cambiar?

No creo que este Gobierno esté tan lejos de Israel. En eso debo reconocer que es una cosa oculta y de las pocas cosas que supieron encausar Dorit Shavit y Hèctor Timmerman. Ellos, en secreto, han logrado algunas cuestiones de común acuerdo, por las cuales Argentina ha hecho cosas, por ejemplo la ayuda a los palestinos, que se hizo vía el aeropuerto Ben Gurión. Argentina no tiene una tan mala relación con Israel como se cree. Obviamente, tiene una muy mala relación con la dirigencia judía actual, pero también es cierto que hay una profunda crisis en el judaísmo argentino, y yo también soy crítica de cómo en la colectividad se utilizan a las instituciones para hacer política.

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– Hace un tiempo no era tan mala relación, pero hoy sí. ¿Es con toda la dirigencia judía, con las autoridades de la DAIA o por dónde pasa?

Desde que yo me involucro con estos temas, la colectividad judía siempre estuvo hiper politizada y problematizada por la política nacional. Beraja y todo el tema del atentado. Yo creo que la división que el Gobierno generó en torno a los organismos y a la sociedad argentina es absolutamente un calco de lo que ocurre. Lo que pasa es que tuvo muchos capítulos, con una AMIA más oficialista, la DAIA de las boleadoras del Gobierno presente, Cristina fue a una cena. Un romance que duró poco y se resquebrajó con el memorándum. Esa misma AMIA estuvo atravesada de figuras donde también era difícil: la figura del rabino Bergman, la de Sergio Szpolski, bancando la campaña de Grynwald, fue otra situación que tiene que ver con que los judíos son argentinos y están metidos en política. Entonces, no hay que culpar sólo al Gobierno kirchnerista de eso, no es sólo víctimas y victimarios, son activos, actores de un momento histórico de la Argentina. Históricos porque son parte de la historia argentina. Eso por un lado, el rabino Bergman, Sergio Szpolski, que a su vez son parientes, que están divididos, que son dos clanes, osea «¡Hello!», como dicen. Me han dicho que los dirigentes de AMIA tienen sus vìnculos con gente del Gobierno Nacional, con la Pronvicia de Buenos Aires. Waldo Wolff, que tenía enormes diferencias con Jorge Knoblovits, tienen amistades en parejas, se va uno y se pelean. Knoblovits estaba con Cohen Sabban y ahora se van a enfrentar. Knoblovits que quiere mandar una señal al Gobierno y dice que «no actuaron de mala fe». De todas maneras, Wolff se pasa al macrismo y es diputado del macrismo. Todo lo que hizo o dijo queda opacado o empañado por su militancia macrista. Pero a su vez, los roles de Knoblovits y Wolff, en tiempo que Julio Schlosser mostraba ciertas debilidades a los llamados de Timmerman y no querìa ser contundente, me parece que deja mucho que desear. En su momento, Wolff me dijo a mí que Nisman estaba satisfecho con que esperaran al lunes un pronunciamiento y él aparece muerto el domingo…yo hablé con Nisman y le pregunté si no le dolía eso, y él me dijo «yo los entiendo». Para mí, le dolió que no lo apoyaran al principio y lo de Ronald Noble, quien salió diciendo que Timmerman había trabajado por las alertas. Tampoco se entendió la actitud de Noble porque se refería que no es lo mismo que lo que hizo Timmerman con las alertas y el punto famoso polémico de los acuerdos. Los periodistas que cubrimos somos muy memoriosos y conocemos las fallas incluso de todas las partes. Jorge Elbaum, quien debería aclarar «soy un funcionario kirchnerista» cuando sale a decir cosas, que después se hace eco la presidente de la Nación, hay que reconocer que dice algunas verdades. Habría que ver, y le estoy solicitando a la colectividad judía que me ayude a entender, porque el Gobierno no me lo quiere dar, qué tipo de subsidios recibe Sergio Burstein, quién le paga los pasajes a Naciones Unidas, y en la colectividad hay quienes sienten pena por decirme y lo saben. ¿Quién lleva a Bustein a Naciones Unidas? ¿Quién le paga? Lo saben. Yo creo que él no tiene dinero para eso pero no tengo con qué sostenerlo. ¿Por qué va Sergio Bustein a Naciones Unidas? ¿En representación de quién? La colectividad es un espacio muy ampli. Bustein es la colectividad, Elbaum es la colectividad, Schlosser es la colectividad, AMIA es la colectividad. A veces están de lados unos, de otro lado otros, a veces uno con otros, aquí, allá…

– ¿Tenés opinión formada sobre las próximas elecciones en la DAIA?

La AMIA ultraortodoxa no me pareció que generara grandes cambios de una AMIA conservadora. No les veo grandes diferencias. Los conservadores me pueden matar con esto que digo. No comulgo con el movimiento ortodoxo, no tengo nada que ver, pero si soy objetiva, salvo los feriados, creo que ni siquiera los conservadores se pusieron de acuerdo en qué hacer con el tema del cementerio. Hay mucho tema de conveniencia polìtica màs que religiosa. Entonces, si Cohen Sabban es más ortodoxo que Schlosser…me da lo mismo. No tengo opinión formada sobre quién quiero que gane. Me parece que, volviendo al tema, sí Knoblovits, Wolff y Schlosser se pusieron muy duros, al final. (Los primeros dos mencionados) fueron voces muy importantes en función de marcar que el memorándum de entendimiento no era el mejor instrumento jurídico para solucionar los temas con Irán en materia de la causa AMIA. Me parece que también tuvieron una interesante actitud en cómo plantarse sin meterse en política internacional y acusar a Irán de ser un estado terrorista. Creo que se pusieron en el lugar judíos argentinos que observaban un instrumento jurídico no adecuado, y eso es muy valioso. Schlosser, también al tiempo, pudo ver con esta manera de un líder político y los apoyó silenciosamente desde un lugar de prudencia que era interesante observarlo. No tengo opinión formada sobre quién quiero que gobierne la DAIA, a mí no me representan. No porque esté con Elbaum, soy periodista, pero sí creo que hay que ver todo este tema que causa problemas de qué tipo de identidad tiene la dirigencia judía respecto a Israel. La marcha de los otros días, que fue verdaderamente por la paz, estuvo muy interesante. A veces es un tema, los argentinos no lo entienden y que ven a las instituciones judías como Israel cuando no es así. Es así o no es así. A veces es, a veces no.

 

– ¿Le puede cambiar a la comunidad judía que el presidente sea Daniel Scioli o que el presidente sea Mauricio Macri?

Para mí en absoluto, no. El ultra kirchnerismo no va a estar focalizado en estos temas, hay ámbitos de preocupación donde todo ese lastre y ese peso que tiene de los ultra k, que sí son un aspecto muy negativo de Scioli y creo que eso la gente la percibe, donde ven a un Scioli débil ante el pasado, que la gente está pidiendo un cambio, no se manifiesta en relación con la colectividad. Yo creo que Scioli quiere tener una gran relación con la colectividad, y creo que Macri con el tema de lo que fue y representó el Fino Palacios y todo eso, primero que fue mucho armado por las tapas de Página 12, y segundo que no veo muchas diferencias en lo económico ni en el mundo de política exterior que ellos quisieran construir. No veo diferencias y creo que los dos quieren construir una buena relación con la colectividad, creo que ambos tienen figuras de la colectividad. Telerman, en la fiesta de AMIA, me decía «estoy acá para que vean que hay judíos peronistas», y es verdad. Este Gobierno y los judíos que estuvieron en el Gobierno de Cristina, estaría bueno preguntarles qué pensaron, cómo fue y cómo vivieron todo esto. Tengo amigos que los llamó Filmus, medio culposo, después de firmar el memorándum pero votaba así. Macri también tiene en sus filas judíos. Entonces, no veo que vaya a haber diferencias. Es más, creo que se parecen. Osea, ¿de qué estamos hablando?



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