Charlie Hebdo y el polémico derecho a la blasfemia. Por Rubén Guillemí

A un año de la matanza de los periodistas de la revista satírica francesa Charlie Hebdo , en Occidente existe una cuestión sobre la que hay un consenso generalizado y otra que es una polémica abierta.

Todos los grupos religiosos, sociales y políticos repudiaron la masacre y cualquier forma de violencia y terrorismo. En eso no hay discusión. Pero este rechazo no invalida otro debate que sigue vigente: la colisión entre el derecho a la libertad de expresión y el respeto por la creencias religiosas de las personas.

En un extremo están quienes defienden incluso el llamado «derecho a la blasfemia», la libertad para publicar también aquello que deliberadamente ofende algunas creencias religiosas, como una portada de Charlie Hebdo que mostraba a las tres personas de la Santísima Trinidad sodomizándose entre sí. Los defensores de este derecho argumentan que tratar de poner límites es avanzar sobre uno de los fundamentos principales de la democracia occidental: la libertad de expresión.

Pero al mismo tiempo, otras opiniones, como la del papa Francisco, señalan que»No se puede insultar la fe de los demás. No se le puede tomar el pelo a la fe», según dijo el pontífice poco después de la masacre de París.

Pero no sólo él lo ha dicho. Desde un punto de vista legal también se expidió el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que consideró, por ejemplo, que es legítima la restricción a la exhibición de películas ofensivas: «El carácter democrático de una sociedad resultaría afectado si se permitieran ataques violentos y abusivos contra la reputación de un grupo religioso».

En este sentido, el tribunal reconoció a los estados un «amplio margen de apreciación» para determinar cuándo una limitación es «necesaria en una sociedad democrática», para evitar «una violación maliciosa del espíritu de tolerancia, que es también una de las características de una sociedad democrática».

¿Cómo avanzar entonces en la convivencia pacífica defendiendo a la vez la libertad de expresión y el respeto por la creencias sagradas de las personas? Es una materia aún pendiente en las democracias occidentales.

fuente: Lanacion.com.ar

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