No fue la ideología sino la economía. Por Shlomo Ben Ami

shlomo-ben-ami

El cambio de ciclo en Venezuela y la Argentina tiene que ver con terminación de los buenos precios de los comoditíes

La aplastante derrota del gobierno chavista en las elecciones parlamentarias de Venezuela, después de tantos años en el poder, junto con la culminación de doce años de régimen peronista en la Argentina, marcan el fin de un ciclo de hegemonía de la izquierda en gran parte de América Latina. Pero no se trata de un punto de inflexión político que marca la renovación de la confrontación ideológica. Más bien es una transición medida hacia el pragmatismo político.

Quizá la mejor evidencia de que no se trata de un cambio impulsado por la ideología resida en aquello que lo disparó: una recesión económica. Durante más de una década, la región se basó en el “socialismo del siglo XXI” que el difunto presidente de Venezuela Hugo Chávez utilizó para galvanizar su influencia. Pero el colapso económico, la hiperinflación y la escasez de alimentos han destruido la fe en ese sistema.

Los mismos factores, que en gran medida son el resultado de condiciones globales implacables, les permitieron a los partidos de izquierda de América Latina ganar y consolidar el poder culpando a las políticas orientadas al mercado que los antecedieron.

Los gobiernos de izquierda supieron aprovechar un boom sostenido de las materias primas para aumentar el gasto en subsidios a los consumidores y la asistencia social, sin depender de los acreedores internacionales. Desde 2003, año de la elección de Kirchner, hasta 2011, cuando su esposa y sucesora Cristina Fernández fue elegida para su segundo mandato con un triunfo aplastante, los precios de la soja aumentaron más del 7% anual, en promedio, impulsando el crecimiento general del PIB.

En la Argentina, una tasa de inflación del 30%, escándalos masivos de corrupción y restricciones a las compras de moneda extranjera es lo que se necesitó para que Mauricio Macri, de centroderecha, obtuviera una mayoría ajustada en la reciente elección presidencial.

El origen de este cambio de suerte fue un contexto global que ya no podía sustentar precios elevados de los commodities.

En Venezuela, el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, sigue siendo presidente, pero la oposición ahora cuenta con dos tercios de los escaños en la Asamblea Nacional. La nueva era, moderada y sensata en sus políti

Cas, quizá le permita a América latina diversificar sus economías y construir una prosperidad más sustentable e inclusiva.

La nueva era, moderada y sensata en sus políticas, quizá le permita a América latina diversificar sus economías y construir prosperidad

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here