«Nisman debe morir». Por Daniel Santoro (Análisis de Eduardo Chernizki)

Si bien fue publicado a principios de noviembre del año pasado, y por lo tanto no toma en cuenta lo acaecido en los últimos cuatro meses y medio, la investigación del periodista Daniel Santoro “Nisman debe morir” que lleva como subtítulo “La trama secreta de Cristina Kirchner, el pacto con Irán y la muerte violenta del fiscal” no deja de ser muy interesante, y posiblemente un documento que permita esclarecer ciertos hechos que relacionan el atentado a la AMIA con el Memorándum de Entendimiento que la República Argentina firmó con la República Islámica de Irán. Además, claro está, las idas y vueltas de la investigación por la muerte del fiscal general Natalio Alberto Nisman z’l desde que se descubrió su cuerpo sin vida hasta agosto del año pasado (fecha en que Santoro firma su introducción).

En la Introducción Daniel Santoro escribe “Nisman tuvo una muerte violenta y tenía que morir porque los hechos que había descubierto perjudicaban a muchas personas poderosas y países. La misma presidenta Cristina Kirchner dijo que fue asesinado y que la ‘verdadera operación política’ en su contra era un Nisman muerto tras presentar la denuncia de encubrimiento”, y más adelante sostiene “Al margen si fue suicidio, un suicidio inducido (jurídicamente se llama instigación al suicidio) o asesinato, fue una muerte violenta. Nisman debía morir por las denuncias que había hecho contra Irán, la presidenta Cristina Kirchner, un sector de la SIDE y personajes oscuros como el piquetero ultra K Luis D’Elía, entre otros de sus enemigos”.

Santoro, a los largo de más de 300 páginas, no define su posición respecto a cuales de las tres posibilidades planteadas sobre la “muerte violenta” del fiscal Nisman z’l, en los 16 capítulos en que estructuró el libro desarrolla tanto la manera en que Nisman z’l llegó a ser designado por Néstor Kirchner titular de la Unidad Fiscal AMIA; como se relacionó con Stiuso, y la manera en que este “espía” llegó a ser un aliado del gobierno nacional hasta la firma del Memorándum; la postura de Cristina Kirchner, antes de ser presidenta de la Nación, avalando la pista siria, en lugar de la acusación a los dignatarios iraníes como responsables intelectuales de haber ordenado el atentado a la AMIA, mientras que su esposo nunca la aceptó y de acuerdo a los dichos de quienes fueron sus cancilleres, Rafael Bielsa y Jorge Taiana, nunca aceptó negociar con los iraníes; las negociaciones secretas y no oficiales con el régimen iraní que culminaron con la firma del Memorándum, que establecieron un giro de 180° en la política relacionada con el gobierno de la República Islámica de Irán; la reacción de la AMIA y la DAIA al Memorándum y sus críticas al canciller Timerman; los enfrentamientos entre la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado y la fiscal Fein; la campaña mediática de desprestigio a la personalidad del fiscal Nisman z’l, luego de su “muerte violenta”, el presunto acuerdo con Daniel Scioli que sostendría la vigencia del Memorándum y las gestiones realizadas para impedir que se lo declare inconstitucional; como se gestó la “jubilación anticipada” de Stiuso; entre otros temas, y lógicamente las alternativas posibles sobre lo ocurrido los día 17 y 18 de enero de 2015 y lo ocurrido con su denuncia sobe encubrimiento.

Volviendo a la postura de Daniel Santoro sobre la muerte del fiscal, en un reportaje publicado en el diario El Cronista el 6 de noviembre pasado, a la pregunta “¿A Nisman lo mataron, se suicidó o lo indujeron a suicidarse?”, Santoro respondió “Quise ser cauto en el libro, por eso volqué todas las posiciones: Elisa Carrió y (la ex esposa Sandra) Arroyo Salgado dicen que fue un asesinato. La fiscal (Mónica) Fein en un momento avaló la hipótesis de suicidio, el secretario de Seguridad (Sergio) Berni dijo «todos los caminos conducen al suicidio». Y la presidenta Cristina Kirchner primero dijo que era un suicidio, y después habló de asesinato, acusando directamente a Stiusso”.

Debemos reconocer que Daniel Santoro ha sido cauto en cada uno de los temas que investigó para este libro, al igual que en cada una de las investigaciones periodísticas que realizó y que le valieron reconocimientos como el Premio Rey de España, el de Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y un Konex de Platino, por ejemplo la relacionada con el desmantelamiento del misil Condor II, ordenado por el presidente Menen y la venta de armas a Croacia; pero que también le causaron citaciones y demandas judiciales, a lo largo de sus 25 años de formar parte de la redacción del diario Clarín.

Uno de los aspectos más interesantes es que cuando menciona a alguna persona relacionada con el tema que está desarrollando, informa quien es, si tuvo alguna función pública o tenía intereses  personales en relación con el gobierno. Es por eso que nos extraña que no lo haya hecho respecto a la entonces pareja de de Sandra Arroyo Salgado, Guillermo Alberto Eleazar, quien fue el que le avisó a la ex esposa de Nisman z’l, días antes del 18 de enero de 2015, cuando se descubrió el cuerpo sin vida del fiscal, mediante el envió de un wathsapp, que en una foto del fiscal publicada en la Revista Noticias que comentaba la presentación de la denuncia por encubrimiento en que sobre su frente estaba resaltado un punto negro, lo que fue interpretado como el lugar donde le iban a disparar. (Ámbito Financiero, 6 de febrero 2015, http://www.ambito.com/noticia.asp?id=777883)

También nos llamó la atención que cuando comenta el entierro del fiscal Nizman z’l en el cementerio israelita de la Tablada, donde menciona lo expresado por su ex esposa, el texto leído por una de sus hijas y la explicación del rabino que ofició la ceremonia, Marcelo Polakoff, de porque no se aplicó la disposición de la Halajá (ley judía religiosa) para los suicidas, no menciona el discurso pronunciado por quien en ese entonces era el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff.

Es muy interesante la descripción que Santoro realiza sobre la manera en que Alberto Nisman z’l enfrentó el cambio de la postura del gobierno nacional con relación a Irán, sosteniendo a toda costa su acusación a los iraníes, lo que le causó perder la excelente relación que, hasta su rechazo a la aprobación de Memorándum, mantenía con los principales detentadores del poder y sus medios periodísticos, que modificaron sus posturas de acuerdo a lo sostenido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

También queda claro que Nizman z’l presenta su denuncia por encubrimiento en plena Feria Judicial, debido a que estaba convencido que se lo destituiría como titular de la Unidad Fiscal AMIA, que venía investigando desde hacía varios años en base a escuchas legales de conversaciones telefónicas autorizadas por el juez federal Canicoba Corral en el 2007.

Antes de finalizar este comentario queremos mencionar una frase de Elisa Carrió que reproduce Santoro en la página 317, cuando se refiere a “El Operativo Demolición contra Nisman”. La diputada nacional sostiene “Yo me acuerdo de [Winston] Churchill, que era borracho, tenía mujeres, y era aventurero, pero Europa” del nazismo. En la antigüedad las muertes eran expiatorias, salvaban a un pueblo. A lo mejor, Nisman es un mártir. Los mártires no necesitan ser buenas personas, solo haber entregado la vida por una causa”.

Por último, pese a que luego de escrito “Nisman debe morir” se han producido hechos relevantes, como que la inconstitucionalidad del Memorándum quedara firme o que la jueza Fabiana Palmaghini asumiera la investigación de la “muerte violenta” de Nizman z’l, consideramos que “Nisman debe morir” es un texto que debe leerse.

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Lic. Eduardo Alberto Chernizki

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