«La sombra de Hitler». Análisis de Eduardo Chernizki

Alemania nazi y la Guerra Civil Española

La lectura del texto de Pierpaolo Barbieri “La sombra de Hitler”, que lleva como subtitulo “El imperio económico nazi y la Guerra Civil Española”, que se editó en Buenos Aires en febrero pasado, bajo el sello editorial “Taurus historia” nos presenta un aspecto de la intervención de la Alemania Nazi en la Guerra Civil Española considerado novedoso por muchos críticos, pues se aparta de la tradición interpretación de que fue por afinidad ideológica para centrarlo en los aspectos económicos que beneficiaron al régimen liderado por Adolf Hitler.

El autor, Pierpaolo Barbieri, nacido en la Argentina, estudió en la Universidad de Harvard, donde se graduó con los máximos honores, recibiendo el Premio Thomas T. Hoopes, entre otras distinciones académicas que le permitieron dedicarse a la investigación histórica, a la vez que ser consejero como el Institute for New Economic Thinking (INET) y el Centro Berggruen para el Futuro de Europa, además de haber para Goldman Sachs y Soros Fund Management, actualmente es director ejecutivo de Greenmantle, una consultora en temas macroeconómicos y geopolíticos. También es colaborador de varios medios periodísticos internacionales:, El País, de España, donde tiene una columna fija; el Financial Times, The Wall Street Journal, La Nación y, La Nueva República.

De acuerdo a lo explicado por el propio Barbieri en un reportaje que le realizó InfoBae cuando le preguntaron sobre el motivo de la investigación, la misma comenzó “En la Universidad de Harvard. Fue mi tesis de grado, después fue mi tesis de posgrado y también hice investigación en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, lo que conllevó a hacer seguir en España, Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y en los Estados Unidos. Estuve en distintos archivos, tratando de ver los documentos originales para ver si esta idea novedosa se podía probar con los documentos. En ese sentido, es un libro de Historia que trata de apuntar a un público general, pero también, para el que está interesado, tiene citas al final dando fuentes específicas de los distintos argumentos”.

Sobre el texto debemos decir que los dos primeros capítulos “Dos Españas” y “Hoy dista mucho de ayer” son una profunda descripción de cómo la República Española se encontraba dividida internamente, sin lograr los republicanos afianzarse en el gobierno debido a sus innumerables pujas internas, mientras que los llamados “nacionales”, que tampoco eran un grupo homogéneo en el que se unían amplios sectores de la iglesia y el ejército, tenían una única finalidad, derrotar a los republicanos, si bien originalmente no poseían el poder para que la insurrección que iniciaron triunfar, hasta que recibieron el apoyo de Alemania Nazi e Italia Fascista.

El autor diferencia muy claramente las motivaciones de estos apoyos, considerando que mientras Mussolini lo hace por motivos ideológicos, Hitler tiene una visión distinta ya que por un lado considera que es el lugar apropiado para poner a prueba tanto a sus tropas como el armamento desarrollado por la industria alemana, lo que a partir del accionar de Hjalmar Schacht, la España gobernada por Franco se transformara en una especie de colonia informal de Alemania.

Es muy interesante el relato sobre como Hitler, en la noche del 25 de julio de 1936, cuando luego de una representación de Sigfrido en el Festival de Bayreuth recibe a los enviados de los nacionales españoles que venían a solicitarle ayuda para el levantamiento militar iniciado el 18 de julio, que dio comienzo a la Guerra Civil Española, reunión a la que también es invitado Hjalmar Schacht, y decide apoyarlos, pero no a quien había iniciado el levantamiento, sino enviándoles pertrechos militares y aviones para el traslado de sus tropas, a Francisco Franco, un general que se encontraba en Marruecos por decisión de los republicanos para alejarlo del foco de la rebelión militar en ciernes.

Como también lo es la descripción de cómo los gobiernos del Reino Unido de Gran Bretaña y de Francia no deciden apoyar a los republicanos, pues consideraban que estos eran apoyados por Stalin, quien si lo hace pero tardíamente y a un alto costo económico, ya que como contrapartida de los pertrechos militares la Segunda República debe enviarle toda su reserva en oro, mientras que Hitler originariamente no les solicita ninguna compensación.

El resto del libro se dedica a la figura de quien fuera el ministro de Economía del Tercer Reich y el presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht, cargos que compartió desde 1934 hasta 1937, un hombre que ya había presidido el Reichsbank desde 1923 hasta 1930, durante la República de Weimar, respetado internacionalmente como economista que postulaba permanentemente que la única posibilidad que tenía Alemania de cumplir con las disposiciones económicas de Versalles era que le devolvieran el imperio colonial que había perdido al ser derrotado en la Primera Guerra Mundial, pues de esa manera el país podría obtener las materias primas necesarias para su reindustrialización y los alimentos para su población a precios reducidos, al igual que los obtenían Gran Bretaña y Francia, teoría económica conocida como Weltpolitik (Política mundial).

Pierpaolo Barbieri también describe como Alemania negocia, mejor dicho le impone, a Franco la retribución de sus pertrechos militares mediante el intercambio de alimentos y materias primas (hierro, pirita, entre otros) para su industria, que tiene como finalidad el rearme alemán, que las potencias occidentales de entonces conocen pero no protestan pues pensaban que sería destinado a enfrentar a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Este proceder de la Alemania Nazi, que Barbieri denomina “imperio informal”, enfrenta a Schacht con los partidarios de la Lebensraum (espacio vital) para los alemanes, una de las principales ideologías del nazismo que planteaba, inicialmente, la conquista de todos los territorios europeos que tenían población de origen y habla Alemana, que ya proponía Hitler en Mein Kampf (Mi Lucha) y era sostenida por los principales líderes del Partido Nazi, es decir la creación de un imperio formal

Este enfrentamiento culmina cuando, en 1937, Hjalmar Schacht es obligado a renunciar como ministro de Economía del Tercer Reich, luego que le planteara Hitler que el desarrollo de la industria militar había alcanzado un punto optimo y que había que desarrollar el resto de las industrias para convertir a Alemania en la mayor potencia industrial de Europa, mientras que Hermann Goering y los principales líderes del partido sostenían que había que profundizar la Lebensraum, lo que era más grato para el Fuhrer.

En la conclusión de este texto “La Europa Integrada” Pierpaolo Barbieri plantea que Schacht fue públicamente repudiado por el nazismo, y que “Cometió el error fatal de subestimar al hombre a través del cual pretendía manejar Alemania”, lo que llevo a Luis Alemany, quien escribió un comentario de este libro para el diario El Mundo de España, a preguntarse si Hjalmar Schacht “No fue un poco ingenuo en eso de armar a los nazis hasta los dientes y, después, confiar en un futuro gobernado por la economía”.

La respuesta a este interrogante no la brinda el texto que estamos comentando, queda en la propia apreciación de sus lectores.

Autor: Eduardo Chernizki

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