La joven israelí que promete imprimir un vestido en casa

Danit Peleg es una joven israelí de 27 años que está marcando lo que será parte del futuro de la industria indumentaria. Su trabajo no sólo interesó a las más prestigiosas revistas de moda – como Vogue o Elle – también se ocuparon de ella medios de la talla de The Guardian, The New York Times, The Wall Street Journal y Bild, entre otros. Incluso TED la convocó para integrar su plantel de conferencista.

Su disrupción vino de pensar en una colección completa contenida en archivos de PC, con el objetivo de ser fácilmente cargados en una impresora 3D de escritorio. Para lograrlo, invirtió más de 2 mil horas en pruebas. Entre sus logros está haber generado modelos versátiles y muy usables, hechos en materiales flexibles, de buena caída y movimiento, inspirados en el material celular mesoestructurado desarrollado por Andreas Bastian.

– ¿Cómo empezaste a imprimir ropa?

Todo empezó con lo que fue mi trabajo de graduación para la escuela de Diseño de Moda. Para mi proyecto final decidí probar imprimir en 3D toda una colección completa, en lugar de coserla. Así comencé.

– ¿Cómo describirías tu ropa, tu trabajo?

La ropa de mi colección está hecha en materiales textiles que son muy flexibles, se adecuan al cuerpo. El material se parece un poco a la arcilla. Conservan un espíritu tradicional. Todo está hecho desde una pequeña impresora de escritorio de uso domiciliario.

«Vamos a poder viajar sin equipaje. Estamos llegando ahí más rápido de lo que creemos. A poder imprimir un vestido en casa, elegir el color y la talla exacta»

– ¿De qué se trata este concepto de «viajar sin equipaje»?

Sí, es que yo misma tuve la experiencia. Una vez viajé a Nueva York para participar de un congreso. Pero luego me invitaron a ir a otro evento que era unos días más tarde. Yo no había llevado ropa para la ocasión y además quería usar algo especial esa noche. El congreso en el que estaba tenía una impresora 3D, así que lo que hice fue diseñar rápidamente una falda en mi computadora, cargué el archivo en la impresora e imprimí las partes durante la noche. A la mañana siguiente ensamblé todas las piezas e hice una falda. Como verás, no necesité ir a una tienda, ni encontrar el talle adecuado, ni comprar nada. Sólo lo imprimí. Eso nos muestra que, en unos años, cuando esta tecnología evolucione más, nos va a tomar sólo unos minutos imprimir un vestido, una falda o una prenda.
Va a ser muy conveniente y vamos a poder, entre otras cosas, viajar sin equipaje. Sólo será cuestión de bajar al lobby del hotel e imprimirte una falda, tal como hice yo. Estamos llegando ahí más rápido de lo que creemos. Es sorprendente. Vas a poder imprimir tu propio vestido o tu propia chaqueta en tu casa, elegir el color que querés usar ese día. A su vez, la ropa impresa calza exactamente en la medida de tu talla.

– ¿Pensaste en agregar a tu ropa sensores u otro tipo de dispositivos que la vuelvan inteligente?

Tuve una experiencia de hacer un vestido que reacciona a los mensajes de texto. Es decir, podías mandarle un mensaje a mi vestido y, si era algo positivo, éste comenzaba a iluminarse. Pero aún no he llegado a combinar estos dos mundos: el de la impresión 3D y el agregado de pequeñas computadoras a mi ropa impresa.
Pero puedo decirte que toda mi colección, todos los diseños, están en archivos que son digitales. En ese sentido es que yo entiendo que también pude considerarse que mi ropa inteligente.

Fuente: Infobae

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