El Museo Canadiense de Derechos Humanos (CMHR) inauguró este fin de semana su exposición “Palestina desarraigada: la Nakba, pasado y presente”.
La “Nakba” es el término que utilizan los palestinos para referirse a los acontecimientos que rodean la creación del Estado de Israel, que según afirman tuvo el desplazamiento de unas 700.000 personas de sus hogares, la despoblación o destrucción de cientos de localidades palestinas y la imposibilidad de que muchos refugiados y sus descendientes regresaran a sus hogares.
Es un hecho fundacional de la identidad nacional de los palestinos y lo conmemoran cada 15 de mayo, un día después de la Declaración de la Independencia del Estado de Israel.
La exposición en Winnipeg, Manitoba, presenta fotografías, poesía y objetos cotidianos que documentan la experiencia de los palestino-canadienses afectados por la Nakba.
Organismos judíos, entre ellos el Centro para Asuntos Israelíes y Judíos, condenaron fuertemente la exposición.
“Los materiales parciales y motivados por una agenda política pueden contribuir a la discriminación, el acoso e incluso las agresiones contra estudiantes judíos”, escribió el Centro para Asuntos Israelíes y Judíos en X.
Además, indicó: “El gobierno federal debe exigir responsabilidades a la dirección del CMHR por esta gestión tan negligente”.
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Por su parte, el único miembro judío de la junta directiva del Museo de Derechos Humanos, Mark Berlin, dimitió por la exposición sobre la “Nakba”: “Dado que el Museo decide seguir adelante con esta exposición en su forma actual a pesar de las reiteradas preocupaciones expresadas por mí, por miembros de la comunidad judía mayoritaria y por otros que buscan una presentación más equilibrada e históricamente completa, ya no puedo, en conciencia, continuar ejerciendo como miembro del consejo directivo”.
En la carta, Berlin argumentó que la exposición omite el contexto de que “cientos de miles de judíos de tierras árabes” también fueron desplazados durante la guerra árabe-israelí de 1948.
“Una historia desvinculada de los hechos que la rodean no es la verdad, es solo una historia. El museo tiene la obligación legal y moral de contar toda la verdad, no de sacrificarla en aras de la política”, añadió.
Pero el Museo defendió enérgicamente la exposición a través de su directora ejecutiva, Isha Khan, quien manifestó que “centrarse en esta exposición en las violaciones de derechos humanos que sufren los palestinos canadienses no niega las violaciones de derechos humanos que sufren los judíos”.
“Compartir las historias de una comunidad no minimiza en absoluto las experiencias de otra”, concluyó.
Vía The Jerusalem Post

