Mario Tannenbaum: «La relación de la comunidad judía con el peronismo siempre fue polémica y controvertida»

El presidente del Centro Comunitario Guesher, Arq. Mario Tannenbaum, es un ferviente peronista y amante de la historia, como él se definió en la entrevista que le brindó a la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS. Habló acerca de los 50 años del derrocamiento del expresidente Arturo Illia a manos de la dictadura liderada por Juan Carlos Onganía. También se refirió a la relación entre la comunidad judía y los gobiernos peronistas e hizo una autocrítica de cómo está el peronismo en la actualidad.

– ¿Cómo nació tu pasión por el peronismo?

– En realidad primero quisiera aclarar y, agradecerte la posibilidad de hablar contigo, de que lo estoy haciendo desde la visión personal, no hay que involucrar el cargo que ocupo en este momento en la DAIA. Esta pasión por la política me viene de mucho antes de ocupar cualquier cargo institucional y estaría mal mezclar. Reitero, primero nació mi pasión por la política, luego por la historia y en la historia abreve con Mitre, José Maria Rosa, Hernán Desarregui, Arturo Jauretche y con Domingo Faustino Sarmiento. De todo ese pandemónium de ideas contradictorias que son la Argentina misma tomé posición básicamente por lo que yo puedo sintetizar por lo nacional y popular, que no es solo patrimonio del peronismo sino también de unos cuantos movimientos que en nuestro país defendieron esa línea.

– ¿Quién te inculcó tu pasión por la política?

– Mi hermano que fue estudiante universitario de la Facultad de Ciencias Económicas, una facultad que estaba muy politizada, y sigue siéndolo, porque vemos que muchos militantes de esa facultad ocupan cargos como es el caso de Axel Kicillof, que es mucho más contemporáneo que mi hermano. También el hecho de haber estudiado arquitectura en una época como la de 1967-1973 no era poca cosa porque esa carrera era ocupada por la elite Argentina. En el año 1967 y, quizás unos años antes, comenzó a ser una facultad con una apertura más grande a distintos sectores de la sociedad, entre ellos la clase media, y esa clase social se encontró con un panorama ideológico que no le era ni afín ni coincidente. Eso reforzó mis convicciones y mis posiciones.

– Hace unos días atrás se cumplieron 50 años del derrocamiento del ex presidente radical Arturo Illia, ¿qué opinión tenés del derrocamiento y de su gobierno?

– Justamente la fecha es muy cercana al aniversario de la muerte de Juan Domingo Perón (NdelR: el aniversario de la muerte es el 1 de julio 1974). Creo que sería bueno marcar que tienen puntos que no son comunes, pero tienen puntos que son mucho más comunes de lo que ideario general cree. Obviamente Perón era de una matriz militar y Illia era de una matriz civil llevados ambos a la máxima expresión de su formación. Esto que marca una diferencia muy importante, se une en que ambos son partes de movimientos, que yo consideró populares, y que siempre han tenido lo nacional como meta. En el caso del expresidente radical, con mucha mayor claridad y esa defensa de lo nacional fue básicamente lo que provocó su derrocamiento. Además porque no conocía matices desde el punto de vista de su propia personalidad, que hoy se están resaltando tardíamente en este país de las contradicciones y disparates.

En el caso de Perón, dentro de su concepción tercermundista trataba de alejarse de los polos dominantes del imperialismo representado por Estados Unidos y el imperalismo de Rusia. Esa tercera posición implicaba necesariamente resaltar los valores propios de la nacionalidad. De ahí a que se lo confunda con un simpatizante del eje había un pequenísimo paso que con el tiempo se fue aclarando y disipando, pero la polémica todavía no terminó, y eso no hay que asumirlo. Esto es una mochila que yo sé que cargo y estoy dispuesto a seguir cargándola.

– Hablaste de que Illia no entendió los matices, ¿qué tipo?

– No tenía matices respecto a su pensamiento político desde el punto de vista de la ética, moral, de su propia personalidad. Siempre fue el mismo Illia; cuando era un doctor de provincia en Córdoba hasta que ocupó la primer Magistratura del país. En una elección controvertida, pero nunca se fue de esa concepción que le dictaba la mente y el corazón. En ese aspecto, Perón era mucho más ubicuo, se permitía y se permitió toda la vida tener muchísimas desviaciones, hacia un lado y hacia el otro, él las consideraba como parte de su estrategia de movimiento. Mientras que Illia, siempre, se leyó como integrante de un partido. No es lo mismo movimiento que partido.

– ¿Qué tienen en común los peronistas y radicales?

– Tienen en común que basan gran parte de su ideología y estrategia en apoyar, para mi gusto, aquellos aspectos que hacen a la política nacional, a los sectores más desprotegidos de la sociedad. Con lo cual, los considero movimientos populares. Posiblemente en el caso del radicalismo, lo popular no tenga desvíos, salvo algún personaje que haya aparecido por ahí, a lo populista. En el caso del peronismo no podemos decir lo mismo.

– Después del derrocamiento del Illia se produce una etapa grande en Argentina de gobiernos populistas y golpes de Estado. Al peronismo se lo acusa de generar este tipo situaciones. ¿Qué opinión tenés?

– Creo que el movimiento peronista como tal y teniendo dentro de su paraguas sectores, que inclusive, les cuesta alinearse detrás de un ideario común, genera estas cuestiones. Cualquiera se llama peronista, cualquiera levanta las banderas y cualquiera así como las levanta después las traiciona. Por otra parte, siempre los sectores que no pueden acceder al gobierno a través del sistema democrático apelan a otros recursos permanentemente. El que siempre estuvo más cercano es el militar, pero no desde el año 1930 en adelante, sino desde el 1810. Nuestras mayores figuras políticas fueron, en general, militares: Roca, Mitre, Cornelio Saavedra, Agustín Juan B. Justo. De los de las última dictadura ni los voy a nombrar. Siempre estuvimos teñidos por la influencia militar; Rosas, Facundo, Lavalle, Estanislao López, es interminable la lista. Ahora los pocos civiles que por ahí se metían, los mandábamos lejos como es el caso de Moreno, Sarmiento, Alberdi, la generación del 80. En la actualidad Frondizi e Illia. Cuando no llegás por el voto y no te acostumbrás a pelear en la democracia tus ideas y las pones blanco sobre negro, terminas recurriendo a atajos, el militar es el más sencillo.

– Pero el peronismo utilizó los derrocamientos militares para volver al poder cuando no eran gobierno…

– No estoy de acuerdo. Históricamente no es real.  Por ejemplo Menem, y esto no es juicio de valor, yo de muchos de estos personajes descreo totalmente. Perón tuvo dos gobiernos producto de elecciones, Illia ganó producto de una proscripción del peronismo, Menem ganó con elecciones, Luder perdió con elecciones, Néstor Kirchner ganó con elecciones y Cristina F. Kirchner, también hizo lo propio.

– ¿Cómo analizas la relación de la comunidad judía con el peronismo?

– Siempre controvertida y polémica dado que si bien hoy hay bibliografía, en este caso en particular, de un autor norteamericano estudioso del tema donde demuestra que durante el gobierno peronista los lazos con la comunidad judía eran sesgados porque Perón iba eligiendo particularmente quién se iba a hacer cargo de la CGE, de quién se iba a hacer cargo del vínculo de las confesiones con él, de nuestro sector religioso, económico, etc. Hay muchos más libros que hablan de su formación militar en Italia en la época de Mussolini. Su falta de decisión en buscar una aproximación en las fuerzas anti-nazis y quedarse en una neutralidad que, a veces, el sombrero decía: «De qué neutralidad me estás hablando si usa el mismo gorro que utilizaban las fuerzas facistas en Europa». Lo mismo podríamos decir de los chilenos, que hoy lo siguen teniendo, nosotros ya no lo tenemos más. Por suerte tuvimos el decoro de sacarnos el casco alemán de la cabeza.

Hay una biografía mucho más densa, voluminosa y con muchos más argumentos que muestras que, en épocas donde claramente el movimiento facista en Europa generaba muerte, destrucción y Shoá, la Argentina esperó hasta dos días antes para declararle la guerra. Sin embargo dentro de ese cúmulo de quejas, también está la entrada de inmigrantes judíos en la Segunda Guerra Mundial que era compleja. Había que llegar a Montevideo, después ir a Paraguay y de ahí bajar en tren o por río para llegar a Buenos Aires, pero llegabas. Mis padres y mis abuelos llegaron a Buenos Aires.

En Inglaterra devolvían los barcos. Mi suegro cuando quiso llegar a Palestina (NdelR: conocida como Estado de Israel) los franceses lo tomaron prisionero y casi lo fusilan. Y otra parte de mi familia que quiso ir a Estados Unidos le dieron vuelta el barco, los devolvieron a Europa y terminaron asesinados en los campos de exterminio. A veces estas cosas hay que verlas en perspectiva. Los ingleses hablan de los 5.000 chicos que recibieron, como los chicos de la Shoá, que crecieron en Inglaterra, pero devolvieron no menos de 200.000.

– ¿Cómo ves al peronismo hoy?

– Fragmentada. Desconcertado. Sin brújula y con el enorme daño que le ha generado estos últimos doce años del kirchnerismo.

– ¿Ves algún líder que pueda rearmar el peronismo hoy?

– No esta a la vista. Hay varios que lo pretenden, hay algunos que pueden calificar, pero creo que están en el medio de la batalla política, entonces no se visualiza quién va a triunfar.

 

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