Los diputados franceses piden una agencia nacional antiterrorista

La comisión parlamentaria francesa que durante seis meses ha investigado la acción del Estado en la lucha contra el terrorismo desde los atentados del 2015 ha detectado fallos manifiestos y recomienda la creación de una agencia antiterrorista nacional a la americana.

Esos atentados yihadistas, que ocasionaron 147 muertos y centenares de heridos a lo largo del año, suponen un fracaso exterior e interior para las agencias de seguridad francesas, se dice.

“Exterior porque fueron planeados fuera de nuestras fronteras y organizados en Bélgica, es decir, en el área de competencia de la dirección general de Seguridad Exterior (DGSE), pero también interior porque se perpetraron en nuestro suelo”, dice el director general de la DGSE, Bernard Bajolet, una de las 190 personas entrevistadas por la comisión a lo largo de 200 horas.

El resultado es un informe de 300 páginas con 39 recomendaciones y el reconocimiento general de que hubo “un fallo global de inteligencia”.

Los asesinos eran conocidos, tenían ficha, a pesar de lo cual actuaron. Es el caso de los hermanos Kouachi, que atentaron contra la redacción del semanario Charlie Hebdo en enero, y también de los tres asaltantes de la sala de fiestas Bataclan, escenario del más sangriento de los atentados de noviembre. Eso significa que “hay que revisarlo todo, porque trabajamos con esquemas de los años ochenta”, dice Georges Fenech, presidente de la co­misión.

Su principal directiva es la necesidad de unificar esfuerzos dispersos entre diversas agencias que frecuentemente rivalizan entre sí. Francia tiene muchos servicios de información; en la policía, en la gendarmería y en el ejército, además de los servicios secretos interiores (DGSI). La competencia entre todos ellos incluye a veces la producción de información precipitada o de mala calidad.

“En nuestros viajes al extranjero hemos constatado que los jefes de los servicios de inteligencia de Israel, de Grecia, o de Estados Unidos no son capaces de identificar a sus homólogos franceses encargados del antiterrorismo”, dice Fenech. Por eso, la comisión propone crear “una agencia nacional de antiterrorismo, que esté directamente vinculada al jefe del Estado y disponga de una base de datos común para todos los cuerpos encargados de la lucha contra el terrorismo”, explica este parlamentario del grupo de Los Republicanos de Nicolas Sarkozy. El modelo de tal agencia sería Estados

Unidos. El presidente de la comisión ha explicado la situación de desconcierto que se produjo el 13 de noviembre en los alrededores de la sala de fiestas Bataclan de París, cuando se ­comenzaba a reaccionar a aquel sangriento asalto con toma de ­rehenes a cargo de tres hombres ­armados de fusiles y chalecos ­explosivos, que dejaron 80
muertos.

Los policías de la Brigada antidelincuencia de la policía (BAC) fueron los primeros en llegar al lugar, pero sólo iban armados de pistolas. Para poder intervenir pidieron los fusiles de asalto a los soldados que estaban en el lugar, pero éstos se negaron alegando que no tenían órdenes para ello.

La investigación cuestiona directamente la efectividad del estado de urgencia decretado aquella noche de noviembre y aún vigente, estimando su limitado impacto. La movilización de 7.000 soldados para proteger escuelas, sinagogas, grandes almacenes y estaciones de ferrocarril o aeropuertos también se considera poco efectiva.

Fuente: La Vanguardia

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