Raúl «Tuny» Kollmann: «La DAIA, el juez y los fiscales eran un conglomerado»

En la audiencia 50 del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA declaró como testigo Raúl “Tuny” Kollmann, periodista que mayormente desde el diario Página 12 cubrió la causa desde el principio.

Desde la investigación que realizó, en los primeros tiempos junto a Román Lejtman de quien se distanció en el medio, Kollmann contó sobre sus conversaciones con el imputado Carlos Telleldín y las versiones que éste les daba sobre la entrega de la camioneta.

La camioneta

Más allá de que el Tribunal Oral Federal 3 en su sentencia del juicio por el atentado no lo haya confirmado (la investigación fue declarada nula), según Kollmann a la conclusión a la que habían llegado como periodistas en base al diálogo “fluído pero difícil” que mantenían con Telleldín, era que había entregado la camioneta a personal policial de la Brigada de Vicente López, quienes además lo extorsionaban constantemente debido a su trabajo con automotores robados. “Telleldín divagaba mucho, mentía, decía y se desdecía. Pero esa información es la que surgía siempre”, dijo. Sin embargo “al ex comisario Juan José Ribelli de Lanús nunca lo mencionó”.

Ribelli era señalado en 1996 por el ex juez Juan José Galeano como el líder de la conexión local. Y, tras negociar una declaración falsa con Telleldín -tal como se ve en el video que circuló por los medios de comunicación- el doblador de autos finalmente lo inculpó junto a otros policías bonaerenses, luego absueltos por en el juicio por el atentado.

Como reflexión al respecto, y ante preguntas de las defensas que quisieron ahondar en la supuesta culpabilidad de los policías bonaerenses, el periodista aclaró que ellos“manejaban todas las hipótesis y en ese momento, la versión que daba Telleldín sobre la camioneta era la más creíble” y que, por lo tanto, la publicaban como todo aquello que les decían sus fuentes. En sus palabras: “Escribíamos varios hipótesis y dudábamos de todo. Y, además, tampoco era nuestro deber resolver el caso”.

El libro

De las conversaciones que mantenía con Telleldín, contó Kollmann, surgió la posibilidad de escribir un libro ya que el imputado había comenzado a reunir información y “desconfiaba del juez como para contárselo”.

Si bien la idea no prosperó, los abogados interrogaron al testigo por el libro al que se hace referencia en el video filmado en secreto en el juzgado de Galeano. “El video me sorprendió. La idea había caído hace rato y no cerraba que Telleldín hablara sobre eso con el juez”, admitió Kollmann quien además explicó que en una reunión que mantuvo con Lejtman y Stinfale sobre la idea de escribir un libro, se dio cuenta de que su colega había hablado a sus espaldas con la editorial y mantuvieron una fuerte discusión a partir de la cual dejaron de escribir juntos para el diario.

Por otro lado, contó que se enteró del pago de 400.000 dólares por voz del doblador de autos o de su abogado, Víctor Stinfale, quienes se lo informaron mucho antes de que saliera a la luz en el juicio por el atentado.

Una alianza encubridora

Según dijo Kollmann, durante gran parte de la investigación, mantuvo buenas relaciones con los involucrados pero que, aún así, “Todos operaban y había desconfianza”. Incluso habló del ex comisario Luis Vicat y el ex secretario de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Federico Domínguez (ambos procesados por encubrimiento). “Ellos jugaban a la guerra. No les tenía confianza”, recordó.

Además, marcó como un punto de inflexión el discurso de los familiares en el aniversario de 1997, en el cual se denunció la falta de justicia y complicidad de los poderes del Estado. “Ya veníamos siendo críticos pero a partir de ese momento lo fuimos del todo y de hecho el juez me dejó de recibir”, aclaró y siguió: “Si bien con los fiscales la relación fue respetuosa, los vi muy cercanos al juzgado y poco cuestionadores”.

El testigo también hizo especial énfasis en “el conglomerado o alianza que formaban en todo momento la dirigencia comunitaria judía junto al exjuez y los exfiscales” y dio el ejemplo del permiso que le otorgaron a la abogada de la DAIA, Marta Nercellas, de entrevistar a un policía con micrófonos secretos, a la vez que mencionó un viaje a Brasil en el cual habrían viajado abogados de la DAIA junto al juez y fiscales.

“Desde el primer día después del atentado, se notaba poca firmeza para exigir resultados de parte de la DAIA”, opinó el periodista y habló sobre una charla que mantuvo en el Banco Mayo en la cual Rubén Beraja admitió que “había que pedirle perdón a Menem”. En palabras de Beraja (según el recuerdo del testigo): “Le creamos demasiados problemas”.

El desvío de la pista siria

Entre las hipótesis que manejaban, la pista siria era una línea de investigación -en palabras de Kollmann- “muy poco ahondada”. Sobre ello, contó, interrogó al ex comisario Jorge “Fino” Palacios, quien le mostró un informe del FBI en el cual se insistía con esa pista. “Me dijo que él tenía una pila de documentación sobre eso pero que no le parecía que tuviera valor”.

Fuente: Prensa Memoria Activa

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