La ONU acusa al Gobierno sirio de retener la ayuda humanitaria en la frontera

El enviado especial para Siria, Staffan de Mistura, denuncia que Damasco no ha concedido los permisos para el paso de convoyes bajo el alto el fuego

El Gobierno sirio retiene en la frontera turca la ayuda humanitaria de Naciones Unidas que, en teoría, deberían poder entrar sin restricciones bajo la tregua acordada por Estados unidos y Rusia, según ha anunciado este jueves en Ginebra (Suiza) el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. «El Gobierno, repito, el Gobierno, debía proveer…permisos, autorizaciones. No han sido recibidas». Un hecho que ha sido «una gran decepción» incluso para Rusia, el mayor aliado de El Asad, según De Mistura. La reducción de la violencia tras la entrada en vigor del alto el fuego, el lunes al atardecer, ha sido sustancial, pero quizá era demasiado ambicioso esperar el «cese de las hostilidades» tras cinco años de guerra, ha opinado el diplomático italo-sueco.

Su consejero humanitario Jan Egeland ha informado de que no se han registrado matanzas de civiles en las últimas 24 horas, y que los ataques contra colegios y hospitales han parado. Egeland ha asegurado que los convoyes de ayuda podrían alcanzar zonas sitiadas como Muadamiya, al Waer y Duma al final de la semana si los permisos fueran concedidos, lo que sería sencillo de hacer. «¿Pueden estos hombres adultos y bien alimentados parar de poner barreras políticas, burocráticas y procedimentales a los valientes trabajadores humanitarios que están dispuestos a ir a servir a mujeres, niños y civiles heridos en zonas sitiadas y de fuego cruzado?», se ha preguntado.

De Mistura ha explicado que «alguna gente» ha achacado el retrad en que las oficinas están cerradas esta semana por la fiesta musulmana del Eid al-Adha, y que por eso el Gobierno sirio ha sido «un poco lento»; una razón que el diplomático no ha considerado válida.

Los permisos son necesarios para transportar la ayuda humanitaria a la mayoría de zonas sitiadas, pero no para los camiones que esperan para dirigirse a Alepo, el corazón de los más recientes enfrentamientos. «La razón por la que no no estamos ya en Alepo oriental ha sido una combinación de muy complejas y detalladas discusiones sobre la seguridad y el tránsito por puntos de control en las carreteras, tanto del Gobierno como de la oposición», ha dicho Egeland. Espera que la ayuda pueda llegar a Alepo el viernes, pero antes, ha dicho, todas las fuerzas combatientes tienen que retirarse de la carretera Castello, la principal ruta de suministro.

Esta carretera tienen un estatus especial en el acuerdo EE UU-Rusia. Se espera que ambas potencias consigan desmilitarizar la zona y ayudar a establecer nuevos puntos de control que garanticen el flujo de ayuda, según ha expresado De Mistura. «Hemos escuchado de los rusos que esto ya está pasando».

El País de España

 

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