Julio María Sanguinetti: “Hoy Europa debería entender mejor a Israel”

La Asociación Argentina Amigos de la Universidad Ben Gurión del Neguev, invitó al ex presidente uruguayo, Julio Maria Sanguinetti, para disertar en el VIII Encuentro anual que se llevó acabo en el Hotel Alvear de Buenos Aires. Luego del evento, en donde Sanguinetti fue premiado por las autoridades de la Universidad y muy aplaudido por la gran cantidad de asistentes, dialogó con Vis a Vis sobre Israel, el mundo judío y las consecuencias del terrorismo que golpea fuerte en todo el mundo.

¿Qué siente al ser distinguido por la Universidad Ben Gurión del Neguev?

Mucha emoción. Creo que es un reconocimiento a lo que fue una larga lucha en mi país de quienes me orientaron. Líderes en la vida política que actuaron en defensa del Estado de Israel desde su nacimiento y de la causa judía. Es una larga tradición a la cual pertenezco.

Usted ha sido uno de los pocos dirigentes políticos de peso que viene denunciando y advirtiendo sobre el peligro de no condenar y enfrentar enérgica y públicamente al terrorismo islámico. ¿Qué reflexión hace frente al silencio de muchos líderes mundiales frente al recrudecimiento de ataques terroristas en Europa, Estados Unidos y Medio Oriente?

Es un tema crucial a mi juicio. Recién hoy se empieza a entender que hay una batalla de civilizaciones, que todo ese radicalismo islámico no está simplemente instalado solo en el conflicto entre israelíes y palestinos sino que es un intento muy agresivo de enfrentar a la civilización occidental. No lo digo yo, lo dicen los fundamentalistas todos los días. Lo curiosos es eso: hay gente que duda de lo que ellos mismos dicen. Ellos dicen que somos todos infieles, aportan una visión arcaica y primitiva del sentimiento religioso, excluyente, convocan a la muerte, exhiben los degüellos y las torturas a quienes simplemente piensan distinto.

¿Usted cree que la pasividad de gobiernos progresistas, de centro izquierda o socialdemócratas frente al fundamentalismo islámico permitió el crecimiento electoral de los partidos de extremas derecha, algunos de ellos abiertamente fascistas?

Está claro que en el terreno ideológico, ético, los progresistas, la centroizquierda, es responsable de que las cosas no estén más claras. Muchos jóvenes que debieran tener las cosas más claras sienten de algún modo el llamado del terrorismo porque el fundamentalismo aprovecha sus flaquezas, su pobreza, sus frustraciones, para tratar de transformar esa situación social en un sentimiento de humillación. Esa es la mecánica con la cual el fundamentalismo musulmán trabaja. Buscan en los sectores pobres, frustrados, transformar esa realidad en un sentimiento de humillación. Es su diabólica estrategia. A Europa le costó mucho asumir esto y yo lo puedo entender. Europa es vieja, es docta, tiene un bienestar nunca antes alcanzado,  entonces le costó mucho a la sociedad opulenta asumir que tenía que librar nuevamente una guerra. Además de que mucha gente tiene temor porque el terrorismo justamente opera con esos métodos. El  terrorismo no quiere convencer a la sociedad, quiere subordinarla. Saben que no van a  conquistar a las mayorías en esos países, tratan de conquistar minorías y luego por medio del terror subordinarlas, hacerles bajar los brazos, hacerles sentir que tienen que aceptarlo.

Y los partidos extremistas aprovechan esta situación.

Las corrientes extremas se retroalimentaron siempre. Eso es lo que las corrientes liberales, humanistas, demócratas cristianas y socialdemócratas debieran entender mejor. Los extremismos se retroalimentan como consecuencia de las debilidades o ambigüedades de quienes representamos el otro pensamiento. Nosotros somos los que les estamos regalando el espacio a las corrientes extremas. Al  no asumir claramente una posición contraria al terrorismo, contraria a la intolerancia, se fortalece la visión que pretende sustituir nuestra ley por las leyes de la sharia. Frente a eso no puede haber duda o ambigüedad y sin embargo las hay. Como consecuencias se producen estas situaciones paradójicas. Al señor Le Pen lo veíamos como pro nazi hasta hace 5 o 6 años y ahora a su hija la vemos como un bastión de la defensa del principio contrario. Son absurdas consecuencias de nuestras debilidades. Gente que se considera progresista, asume las posiciones más reaccionarias: no hay nada más reaccionario en la historia de la humanidad que el estado confesional.

¿Ahora hay más conciencia en Europa de la situación de Israel?

Ya no debería tener lugar el reduccionismo que se hacía antes cuando decían que si se resuelve el conflicto entre israelíes y palestinos o si Israel fuera más benigno con sus vecinos estaría todo resuelto. Hoy le ponen bombas a España, Francia, Inglaterra, quieren subordinar a esas sociedades. Por eso se dan los debates sobre los símbolos, sobre el uso del burkini, como bandera de combate, como banderas propagandísticas. Hoy deberían entender mejor a Israel y al mundo judío.

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