Ariel Gelblung: «Los Juicios de Nüremberg dieron nacimiento al concepto de derechos humanos»

El representante del Centro Simón Wiesenthal para América Latina, Dr. Ariel Gelblung, dialogó con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS a 71 años del inicio de los Juicios de Nüremberg.

El dirigente comunitario destacó la parte jurídica de esos emblemáticos procesos que se iniciaron un 20 de noviembre, y remarcó los mismos son «un hito en la historia del siglo XX». Además, hizo una comparación con el Juicio a las Juntas en Argentina en el que se juzgó a los militares que cometieron crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar de 1976-1983.

– Antes del Juicio de Nüremberg, ¿cómo se juzgaban los casos de genocidios?

– No hay un antes de los Juicios de Nüremberg. Desde la parte técnica-jurídico es el ejemplo típico que se estudiaba en la Facultad de Derecho: una de las primeras materias, que se llama «Introducción al Derecho», decía que la gente siempre sostenía que los derechos no necesitaban estar siempre escritos para tener que ser reconocidos; esto podía llegar a dar lugar a grandes injusticias. Esta teoría que explique de una manera muy simple se llama «naturalismo». Hubo un gran filósofo del derecho que se llamó Hans Kelsen, de la década del ’30, que sostenía absolutamente todo lo contrario a la teoría del naturalismo: para que un sistema jurídico funcione, todos los derechos tienen que estar reconocidos en forma previa y legítima utilizando la «Pirámide de Kelsen».  Es decir, que todas las normas tienen que obedecer a una de rango superior hasta llegar a la Constitución, que existe, y donde no existe es el poder constituyente de los países. De forma tal que toda la legislación debe ser coherente.

El grave problema en el que se encuentran los países, después de la guerra, que refieren a la teoría pura del derecho o positivismo, es que el nazismo fue un sistema jurídicamente perfecto en el cual todas las normas que dictaron lo hicieron de la forma que el Estado tenía previsto hacerlo. Llega la paradoja que tener absolutamente previsto cuáles son los derechos, lo que no significa que es la mejor forma de poder custodiar lo que uno conoce hoy como derechos humanos. Hay una tercera teoría que nace después de la Segunda Guerra Mundial que es lo que da la base a la existencia del concepto de derechos humanos. ¿Cómo se sintetizan estas dos teorías al parecer tan contradictorias? Todos los derechos deben estar escritos o predeterminados, pero se considera que hay una determinada cantidad de normas internacionales, conocidas por la gente y que son inherentes a las personas, que por más que haya legislaciones internas que estén perfectamente dictadas, no pueden desconocerse.  Ese es el concepto que se empieza a hablar después de la post-guerra y que hoy lo conocemos como derechos humanos.

– Pero, ¿la Argentina lo adoptó mucho tiempo después?

– Nuestra Constitución Nacional no lo había reconocido hasta 1994. La reforma de ese año, que a veces algunos la vapulean, tiene grandes elementos nuevos y muy buenos, introduce en el mismo rango de las grandes leyes constitucionales determinados tratados internacionales, los que nos dejan a las claras cuáles son determinas situaciones que, por más que lo decidamos jurídicamente dentro de nuestra ley interna, no podemos atacar.

– Y finalmente después de todas estas teorías llegamos a Nüremberg…

– Nüremberg fue un tribunal militar y quienes los integraron fueron militares. Un jurista miembro de la Corte Americana fue el que llevó adelante esta idea, que insistió mucho a través de un asesor de (Harry) Truman con la necesidad que en la post-guerra se haga algún juicio. De hecho, antes que finalice el conflicto bélico hubo una conferencia entre Churchill, Stalin y Roosvelt, y el presidente de los Estados Unidos venía sosteniendo la idea que tenía que haber un juicio por crímenes de guerra y por ese entonces no todos estaban de acuerdo: Inglaterra no tenía clara la situación. De hecho, finalizada la guerra seguía pensando la idea de dejar en una isla a todos los criminales de guerra y ver después qué se hacía. En cambio, Stalin lo tenía mucho más claro: juicio, sumarios y fusilamientos masivos a todos. Cuando llegan las tropas soviéticas a Alemania en determinadas situaciones esto sucedió. Pese a todas estas ideas, prima la idea de los norteamericanos de poder llevar adelante un juicio ejemplar, que por primera vez ponga en blanco sobre negro a toda la cuestión de los derechos humanos.

Para poder llevar adelante este juicio se pensaron en tres tipos de delitos: crímenes de guerra, delitos de lesa humanidad y guerra de agresión o delitos contra la paz.  El propósito que existió para llevar adelante el Juicio de Nüremberg no fue juzgar solamente por los campos de concentración y las matanzas, sino también por situaciones que los aliados quisieron dar el ejemplo para que todo esto no vuelva a suceder en el futuro.

– ¿Por qué decantó este juicio en la Segunda Guerra Mundial, novedoso en los términos jurídicos internacionales, si en el mismo siglo XX ocurrió el genocidio armenio?

– Vuelvo a reiterar, tuvo que ver muchísimo el involucramiento norteamericano dentro de la guerra. No fue el genocidio solamente lo que llevó a que se llevara adelante el Juicio de Nüremberg, sino la posición global que Alemania tenía y haber armado un país para llevar adelante una guerra de dominación global. Nosotros hoy recordamos Nüremberg, entre otras cosas, porque fue la primera vez que se llevó adelante un juicio contra el genocidio y la aparición del concepto de derechos humanos.

– Viéndolo en retrospectiva, ¿qué temas puso en el tapete los Juicios de Nüremberg?

– El punto más importante es el concepto de delitos contra la humanidad. Fue la primera vez que la humanidad se encontró con la posibilidad, después de un horror como lo fue la Segunda Guerra Mundial, que se cruzaron todos los límites y que la propia humanidad no quería tolerar. Se tuvo el poder, después de haber sido vencedor en la guerra, para poder hacer un juicio y que nadie pueda mirar para otro lado: escuchando a los testigos y viendo las pruebas en esos juicios para hacer el trabajo posterior que dio lugar al concepto de derechos humanos. En política internacional no siempre uno obtiene los resultados queridos, pero fue un hito fundamental en la historia del siglo XX. La elección del lugar donde en 1933 se dictaron todas las leyes racistas que dieron lugar a que el partido nacional-socialista pueda llevar adelante sus propósitos, y que, posteriormente, en ese lugar, sean juzgados los jerarcas. Inclusive a partir de Nüremberg comenzaron una serie de procesos judiciales en distintos países.

– ¿Crees que eso cambió mentalmente a la sociedad?

– Yo considero que sí. Nosotros lo hemos vivido en Argentina. Uno de los antecedentes que hemos tenido del Juicio a las Juntas es Nüremberg, y yo tengo que remitirme a este hecho porque en nuestro ordenamiento jurídico ocurrió algo parecido a esta discusión de si se actuó cumpliendo órdenes o no. Todas las situaciones hay que verlas con perspectiva histórica: uno tiene que relacionarla sí o sí con que se agregó una nueva instancia civil. Lo que se preveía para esos casos era solamente la aplicación de justicia militar en Argentina, y lo que hizo el Gobierno de aquel entonces fue agregar una instancia civil que revea las cuestiones militares y le dé un tiempo para poder terminar. A partir de ahí, se pudo hacer el Juicio a las Juntas en un tribunal civil.

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