Diana Wang: «El 27 de enero no es una fecha para celebrar»

27 DE ENERO – DÍA INTERNACIONAL DE CONMEMORACIÓN DE LAS VÍCTIMAS DEL HOLOCAUSTO- Diana Wang hija de sobrevivientes y presidenta de la institución Generaciones de la Shoá, dialogó con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca de esta fecha tan significativa para su vida y la que recuerda como «una fecha triste». Además comentó cuál fue el «click» que tuvo en su vida para comenzar a contar el horror que padeció su familia durante la Segunda Guerra Mundial y se refirió a cómo su profesión la ayuda a entender más la Shoá.

– Como hija de sobreviviente, ¿qué recuerdos le trae de su familia esta fecha?
​- Es una fecha triste porque refiere a un momento de liberación que en realidad fue un momento de descubrimiento. El 27 de enero, al entrar los soldados en Auschwitz, descubrieron el horror. No lo buscaban, no sabían que estaba, no fueron a liberar a nadie. Como bien dice Jack Fuchs, se toparon con eso. En esos mismos días, mientras descubrían ese campo de exterminio, prisioneros de varios campos eran obligados a caminar en las espantosas Marchas de la Muerte que los llevaba a Alemania en el crudo invierno europeo. Nada había terminado. El mundo aún no era libre. El 27 de enero no es para mi una fecha para celebrar como lo es el 8 de mayo con la rendición incondicional de Alemania.​ Por otra parte, me molesta que la elección de la fecha sea armónica con el calendario del norte del planeta y caiga en pleno verano en el sur, en momentos de paréntesis y sin clases. Me parecen mejor, como días de honra y recordación, el Día de la Capitulación y Iom Hashoá.

– En otras oportunidad ha comentado que recién después del atentado a la AMIA pudo hablar del horror que vivió su familia. ¿Por qué?

– ​Así es. Mi madre me informó acerca del atentado por teléfono, y sus palabras fueron: «Nos quieren matar otra vez». Esta frase suya, angustiada y desesperada, presentificó para mí lo que habían vivido en la Shoá y me impulsó a conocerlo.​

– Usted es psicóloga. ¿Cómo la ayudo su profesión para entender lo que vivió su familia y transformar esa negatividad en algo positivo?
​- Me ayuda bien poco porque no me resulta suficiente pensarlo desde el punto de vista del trauma individual. Solo desde la subjetividad resulta a veces una burda simplificación de la complejidad de lo sucedido y de las implicancias. La Shoá un hecho de enorme magnitud que afecta al colectivo judío, al colectivo de la sociedad occidental y a la Humanidad toda, revisa supuestos que parecían inamovibles y revela un grado de abyección inédito que pone en tela de juicio las esperanzas de la Iluminación en el progreso humano. Ha sido durante todos estos años una decisión consciente mantener ambos campos por separado, cada uno con su propia especificidad, lecturas, consecuencias y posibilidades.​

– Claudio Avruj le aseguró a Vis á Vis que hay que hacer mucho hincapié para incluir la temática de la Shoá en la curricula escolar. ¿Está de acuerdo?
​- Estoy de acuerdo pero con algunas salvedades. Lo que advierto es que hay un tratamiento cada vez más frecuente de la temática, pero casi siempre a vuelo de pájaro lo que obliga al docente a recurrir a lugares comunes y a repetir, hasta su propio cansancio, ideas-símbolos (el campo de Auschwitz, el «heroico levantamiento del gueto de Varsovia», los seis millones de judíos asesinados entre ellos un millón y medio de niños, y otras repeticiones habituales). Si queremos que lo se enseñe sea formador y modificador, es esencial la comprensión del fenómeno desplegado en la Shoá respecto de lo que se enseña. Se trata básicamente de dos niveles: En lo personal, revela la fragilidad y vulnerabilidad de las personas y las sociedades ante la manipulación política y  a nivel de los gobiernos, nos expone un nuevo ejercicio del mal, que en Generaciones de la Shoá llamamos MAL, desarrollado por gobiernos totalitarios o para-gobiernos dictatoriales, en contextos de guerras y hechos genocidas. Si no educamos en esos dos niveles, corremos el peligro de que la transmisión de la Shoá​ tenga la misma trascendencia que el estudio de las isotermas e isobaras o de los casos de las declinaciones en latín, algo que se estudia más o menos de memoria mientras se piensa en otra cosa y se olvida unas horas después.

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