El próximo martes se estrena “Amsterdam”, de Emilia Mazer, gratis en AMIA

La reconocida actriz, quien además dirige la obra, y Julia Yohai, Coordinadora Artística del Departamento de Cultura de AMIA, dialogaron con la Cadena Judía de Información Vis á Vis acerca de la función única de “Amsterdam” en AMIA que se llevará a cabo el próximo martes 21 de febrero a las 21 hs. en el Auditorio de la Mutual con entrada gratuita por orden de llegada hasta agotar capacidad.

Un matrimonio se resquebraja en la Alemania de los años treinta, luego de ser promulgadas las leyes de Nüremberg. Anette, una mujer judía interpretada por Emilia Mazer, casada con un médico alemán no judío, se encuentra en la disyuntiva de continuar su vida conyugal o partir hacia lo que entonces se consideraba una posible salida en sentido opuesto a la opresión: Ámsterdam.

¿Qué es Ámsterdam?

Emilia Mazer – Es la ilusión de algo mejor. Es la posibilidad de pensar que algo distinto va a pasar, pero con la certeza de los espectadores que sabemos que allí no ocurrió algo mejor. Sin embargo, siempre me llamó la atención que los judíos iban a los campos de concentración aún con esperanza, algo que nunca perdían. Lo ocurrido en nuestro país en la época de la dictadura lo comparábamos con lo que había pasado en Alemania y en los países donde invadió el nazismo. La esperanza es inherente a la vida y la vida es una pulsión natural aún en el último instante. Esta ha sido una columna vertebral del pueblo judío.

Fui madrijá y me siento profundamente judía porque tengo una formación, como parte integrante del pueblo judío, que me hace de la comunidad. Eso me dio esta capacidad de lucha y fortaleza. Entonces quise volcar en Ámsterdam el sentimiento judío y hablar de la esperanza. Me inspiré en una obra de Bertolt Brecht que se basa en un monólogo de una mujer judía, por lo que tomé textos que ahora improviso. Dentro de eso hay un personaje basado en la mujer judía. A esa mujer la hice más argentina que alemana y le di el poder de expresar sus sentimientos al marido. Además, hay un personaje que representa a los médicos alemanes, quienes colaboraron con el régimen “para mejorar la raza”, como se podía justificar un exterminio monstruoso y masivo. Entonces ahí surgió Erich, quien es mi marido nazi, que se va comprometiendo con experimentos de mejorar la tasa de natalidad y que termina desarrollando lo técnico de las cámaras de gas.

Esto es ficticio pero está basado en hechos reales porque hubo médicos que lo realizaron. Ese nazismo no tan lejano que ocurrió en Europa derivó en que aún siguen haciendo experimentos en nombre de aquellos descubrimientos. Por eso quise que ese personaje sea un médico.

Siguen existiendo médicos perversos y a mi me sirve basarme en esos comportamientos humanos para potenciar esto que está situado en la Alemania de 1939, en la que un matrimonio está atravesado por las Leyes de Nüremberg que prohibían todas las uniones amorosas que no correspondían a dos alemanes.

Son esos textos que uno encuentra en el diario de Ana Frank, por eso me inspiré mucho en ello también, aunque hay cosas que contradicen lo del diario porque utilicé los nombres reales.

En la obra, como Anette, me separo de mi marido y me voy para Amsterdam. Él no quiere seguir su vida con una mujer judía porque se pone en juego su situación laboral y todas las instancias de poder a las que accedió con sus descubrimientos. Es ficción, pero basada en hechos reales porque hay muchos lugares reconocibles para los espectadores. 

Una de las palabras que más utilizas es esperanza.  En septiembre de 2016 escribiste en tu Twitter: “Ámsterdam, la esperanza de respirar en libertad” ¿Ese es el mensaje que se quiere transmitir?

Emilia Mazer – A Anette la sostiene, en su grito de libertad, el poder separarse del marido. Eso tiene que ver con una esperanza, pero la rescato como una observación.   Mi postura con respecto a la esperanza es que nos paraliza, ya que vemos otras cosas.    Hoy el realismo se toma como negatividad. La negatividad te hace ver los hechos como realmente son. Holocausto es aceptar como pueblo que fuimos sometidos a un sacrificio y acá no puede haber aceptación del Holocausto. No hay algo que se pueda aprender de eso. Lo que sí rescato es que hubo gente que se repuso y logró transmitir algo con respecto a eso.

Mucha de la gente que se salvó tenía grupos de teatros, además de los que se escaparon.

No me considero directora, ni autora, lo que logro montar va desde mi intuición como actriz. Me parece que a veces la esperanza te hace encontrarte con la muerte también, no es solamente un camino de vida, es irónico porque huís de algo para llegar a lo mismo. Aunque hay algo de dignidad. Defiendo la muerte con dignidad. Hay algo en la dignidad de nuestro pueblo que nos sostiene aún hoy. Tener un Estado propio ayudó a reponernos, con dignidad, de una situación horrorosa.

Hace 16 años en una entrevista en el programa “Troesma” dijiste: “A veces actuar es una relevación del alma”. ¿Con Anette te pasa algo similar?

Emilia Mazer – Sí, totalmente, porque la obra la cuento desde mi. Yo sé que hoy hay que hacer cosas para hacer reír. Esto está dicho por autores, productores y actores. De todos modos, más allá de las obras tradicionales, yo necesito este espacio a nivel independiente para poder contar otras cosas que no me causan tanta gracia, pero que considero que la gente quiere verlas.

Los actores de Amsterdam salieron de mi estudio “El Aleph” y han hecho trabajos en el ambiente comercial. Quise darles esta posibilidad a los alumnos de mi estudio. Están  realmente todos muy emocionados por esta oportunidad de poder hacerlo en AMIA y la verdad es que tenemos grandes expectativas con esta función del 21 de febrero y, por supuesto, tenemos muchas ganas de poder hacer otra función para la gente que no pueda verla en esa fecha.

Hoy, a tantos años del Atentado a la AMIA, considero que hay que seguir poniendo un granito de arena para la Memoria y la Justicia.

Más allá que Amsterdam no trate sobre un tema actual, considero que seguir contando historias lejanas en el tiempo es un pretexto para seguir reflexionando y pudiendo crecer humanamente.

Pretendí que Amsterdam sea educativa para los que no sepan del tema y para que pueda venir gente de todas las edades. Mi hija, que la vio con 8 años, es fan de Amsterdam.

Desde esta obra quise reflejar el amor al prójimo, en el que en tiempo de tanta violencia, en donde la comercial es el odio y la guerra, es necesario plantar una semillita de amor.

La obra no tiene final feliz, pero no hay un dolor porque nombramos cosas que se saben que ocurrieron. Al final de Amsterdam los actores no saludamos porque no creo que un espectador tenga que llorar y deshacerse en el Teatro, sí creo que la gente debe emocionarse porque lo que entra por emoción llega al corazón.

¿Por qué el Departamento de Cultura de AMIA eligió Amsterdam?

Julia Yohai – Desde el Departamento de Cultura de AMIA consideramos que es fundamental cumplir con nuestra misión esencial desde la parte artística que es ofrecer productos de alta calidad y vinculados a lo judaico, por fuera del circuito comercial, que resulten de significativo valor no sólo por sus protagonistas sino también por su relevancia. Todos los espectáculos ofrecidos por el Depto de Cultura son gratuitos y para toda aquella persona que quiera acercarse.

Para nosotros es muy importante, además de difundir la cultura general y específicamente la judaica, más hablar de nuestra historia, poder acercarle la posibilidad de este tipo de obras a todo aquel que esté interesado.

Consideramos vital mantener las puertas de AMIA abiertas a toda la comunidad, barrio y ciudad, en pos de transmitir contenidos y que puedan llevarse algo más en qué pensar a la casa.

¿Tiene que haber una preparación previa para ver Ámsterdam? 

Emilia Mazer – En la obra lo contamos todo. El que no sabe se entera y para el que lo conoce lo ve contado de otro modo. Mostramos qué ocurre en un matrimonio en el que entran las diferencias y una escalada de poder atractiva para el marido.

Sergio Zabiello vino a ver la obra para luego poder traerla acá. No sabía cuándo iba a poder hacerla. No fue fácil hacerla antes por el tiempo, ya que tenía diferentes compromisos, pero hace diez años que tenía esta obra en mente. En su momento él quería verla en un ensayo, pero una vez que estaba tan avanzada quise que la vea en vivo. Cuando lo hizo por suerte le gustó mucho.

Luego vinimos a una reunión con el Director del Departamento de Cultura de AMIA, Rabino Dr. Fishel Szlajen, con el que dialogamos  respecto de la implementación y puesta en escena de esta obra en AMIA, debido a las diferentes cosas que aparecen: desde una bandera hasta marchas nazis. Todo esto tiene que ver con el contexto de Amsterdam.

¿Qué expectativas tenés al presentar Amsterdam en AMIA? 

Emilia Mazer – Es muy emocionante traer la obra a AMIA porque sé que la gente viene a ver buen teatro y en especial porque le dan mucha importancia a la cultura desde el propio Departamento de Cultura de AMIA, por lo tanto no queremos fallar.

Ojalá les resulte atractiva, es un obra que tal vez incomoda pero tiene esos puntos que logra que al espectador le guste verla.

Por otra parte, estoy invitando a gente que quiero que la vea en AMIA porque siento que estoy en el lugar adecuado para transmitir el mensaje que quiero.

Amsterdam es para hacerla en lugares en donde se valora y por eso empiezo por acá. Tuve comentarios acerca de por qué trabajo con actores poco reconocidos y la respuesta es porque es una obra en la que quizás otras personas no me seguirían. Quería un equipo y ese equipo lo formé con gente a la cual conozco y sé lo que le pueden dar a esta obra. Hemos ensayado muchísimo y cada uno ha dado le mejor en cada ensayo. Tengo realmente un gran equipo. A la obra la fui reescribiendo en los ensayos y no le podía dar ciertas garantías a actores reconocidos, por eso necesitaba actores que me ayuden, que confíen en mi y que me ayudaran a terminar de armar Amsterdam. 

Una vez realizamos una versión para un lugar a beneficio y ahí me di cuenta que necesitaba meter más escenas en la obra. Los diferentes cambios los fui haciendo observando la obra. Trabajar así me lo permite este gran equipo de actores.

Desde AMIA, ¿cuál es la expectativa al presentar Amsterdam?

Julia Yohai – Al Departamento de Cultura nos genera muchísima emoción presentar esta obra. Estamos contentos y ansiosos de poder hacerla. Hay mucha gente preguntando por la obra, por lo que sabemos que será un éxito a sala llena pese a que no la presentamos todavía.

Los hemos visto trabajar, preparar las luces, la escenografía y han dado sobradas muestras de que va a ser una puesta en escena maravillosa que va a prestigiar nuestra sala.

Cabe destacar que para el Departamento de Cultura de AMIA es muy importante la selección de obras como Amsterdam, ya que tocan temas de profundo contenido y desde un punto de vista didáctico.

Nosotros no apuntamos a un público formado sino que apuntamos a formar público. Queremos, y buscamos, que toda persona, pese a que no tenga formación previa, pueda venir, participar e irse con algo nuevo. Es por eso que Ámsterdam es parte de nuestra programación y mantiene la misma línea que los otros ciclos.

Le ofrecemos a la gente propuestas de un alto nivel, gratuito y  totalmente accesible en el sentido de comprensible para que puedan formarse en AMIA.

¿Qué le podés decir a la gente? ¿Con qué se va a encontrar al observar Ámsterdam? 

Emilia Mazer – Con una obra que los transportará en el tiempo, con una metáfora que se hace contemporánea. Se va a encontrar con temas de la humanidad en la historia, la situación histórica es el contexto. No pretendemos extenderlo. Tampoco pretendemos encontrar una solución sino que profundiza lo que consideré necesario. Es un tema muy doloroso. No es de una larga duración, pero la gente que la vio nos comenta que es el tiempo ideal.

Considero que termina donde tiene que hacerlo, aunque seguramente siempre habrá alguien que se quedará insatisfecho con el tiempo.

Lo que pasa en la obra no tiene nada que ver con el tiempo, porque eso es subjetivo, y creo que Amsterdam los va a trasladar, extrañamente, a un presente.

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Función única: Martes 21 de febrero a las 21hs. Auditorio AMIA, Pasteur 633, 1º subsuelo. Entrada gratuita, por orden de llegada, hasta agotar capacidad de sala. Ingreso con DNI o pasaporte original.

 

Elenco: Emilia Mazer, Juan Rebuffi, Germán Brito, Andrea Corral, Marisa Albarracín.

Dramaturgia y Dirección: Emilia Mazer

Diseño de Luces: Marcelo López Cariló

Puesta en Escena: Emilia Mazer y Marcelo López Cariló

Asistencia de Dirección: Germán Brito

Fotos: Martín Bellier

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